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Daniela Nikolova: “Detrás de cualquier concierto hay muchos ensayos”

La famosa violinista búlgara (Pleven, 1970) asentada en Huesca, “por casualidad”, admite, tras llevar su arte por varios países

Daniela Nikolova.



 daniela nikolava



 foto pablo segura

 21 - 8 - 21
Daniela Nikolova. daniela nikolava foto pablo segura 21 - 8 - 21
P.S.

¿Cuál es emoticono que define tu personalidad?

—El de la positividad.

¿Genio y figura, se identifica?

—Figura, sí, pero genio... eso es  una palabra muy fuerte, para mí genio es alguien excepcional, como, por ejemplo, Da Vinci, que ha inventado cosas vinculadas con diferentes ciencias, así que a mí no me gusta hablar de mí misma en general y tampoco autopublicitarme de alguna manera.

Antes de recalar en Huesca, ¿ha recorrido varios países?

—Estuve tocando antes en mi país natal, Bulgaria, por supuesto, en Rusia e Italia que son, digamos, como la cuna de la música clásica, bueno, la música, en general, y eso es una experiencia inolvidable y para un músico de buen nivel es algo normal, porque estar en cualquier otro país da una riqueza enorme. Cada país tiene cosas que enseñarte.

¿La inmigración es una bendición o una necesidad?

—Bueno, en primer lugar, mi filosofía de la vida es que nosotros, todos, somos ciudadanos del Mundo y la Madre Tierra, es nuestro país y, en este sentido, yo me siento ciudadana de la Tierra. Así que no importa dónde vives, lo importante es cómo contribuyes con tu labor por el bien de todos. Creo que he dado mi granito de arena para la cultura de la ciudad de Huesca y otras partes de España donde he actuado. Por otro lado, el tema de la inmigración es muy extenso, porque si mucha gente lo hace por necesidad o por simple deseo de vivir mejor es una bendición. En mi caso era por circunstancias de la vida, no por necesidad.

¿También es una bendición para la música?

—Pienso que sí.

¿Cuál es la excitación que más le irrita?

—Muchas cosas pero si tengo que dar algún ejemplo es, en primer lugar, que hay mucho enchufismo en cualquier gremio, pero sobre todo en el mío.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—Sin duda, sí. Yo creo que sí sonreímos poco, en general, la gente suele dramatizar muchas situaciones (excepto cuando son de verdad), tenemos que estar un poco más abiertos. Yo, por mí misma, siempre intento ver el lado positivo de los problemas para resolverlos.

¿El negocio es negación del ocio o usted se divierte currando?

—Se puede decir muchas cosas en este sentido, pero yo puedo decir, que a mí me gusta mucho mi profesión y siempre tocó con mucho gusto. Para mí tocar nunca ha sido una obligación. Puedo decir que me divierto currando, pero cuando es cuestión de cómo se evalúa nuestro trabajo debo insistir en que algunas veces tenemos que tocar por un dinero pésimo, que es un desprecio absoluto hacia nuestro esfuerzo y trabajo porque, detrás de cualquier concierto o actuación, hay muchos ensayos obligatorios para los músicos profesionales que tenemos que sostener nuestro nivel.

Lleva desde los 6 años tocando el violín. ¿Siempre ha tenido claro que era su pasión?

—Absolutamente, sí. Yo casi no me acuerdo, pero cuando mis padres me preguntaron si quería tocar algún instrumento (esto me lo contaron ellos) yo contesté que quería tocar el violín y ellos no estaban seguros que si yo sabía cuál era ese instrumento, entonces se lo enseñé en la televisión que tocaba una orquesta sinfónica y dije: “Quiero exactamente ese violín”. Así empezó.

¿Es su violín su mayor joya?

—Sí, sin algún duda.

¿Poderoso caballero es Don dinero?

—Para mí es un no rotundo. Claro que el dinero es necesario para sobrevivir y, especialmente, en el mundo capitalista, pero yo tengo otros valores de la vida, por ejemplo, ser humano de verdad o tener buena salud porque sin salud, el dinero no sirve de nada.

¿Es complicado vivir de la música del violín?

—Sí, bastante. Porque como dije antes, no se valora mucho nuestro trabajo.Y aquí también os puedo dar un ejemplo un tanto divertido aunque, en realidad, no lo es. Cuando vine aquí una de las preguntas que me hacían muy a menudo era: “¿A que te dedicas?” y yo contestaba, por supuesto: “Soy violinista profesional”, y la respuesta era: “ Sí, sí, pero ¿en qué trabajas?”. Con esto digo todo.

¿Qué prefiere interpretar con su violín?

—Mi violín es mi voz, así que puedo decir que canto con mi violín. Aunque a veces también me convierto en cantante e interpreto algunas canciones con mi voz pero siempre será el violín con lo que prefiero expresarme.

Se hizo enormemente conocida durante el confinamiento como la violinista del tejado, ¿qué le impulso a tocar en la azotea?

—El impulso fue que quería a animar a la gente en este tiempo difícil y, como la música es un idioma internacional que sirve para curar el alma, me animé. Además, comencé a retransmitirlo en directo en Facebook porque amigos y compañeros me preguntaban. Estoy muy contenta de dar alegría a la gente en ese momento y es que, en ocasiones, los músicos, bueno, los artistas en general, somos doctores del alma.

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