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Juan Naya: “Cuando era niño, mi padre me dijo: 'De mayor irás a la NASA”

El astrofísico altoaragonés presenta una película documental sobre la recuperación de la Sala Capitular del Monasterio de Sijena

Naya, con el libro que le inspiró para realizar el proyecto y, después, la película ‘El sueño de Sigena”.
Naya, con el libro que le inspiró para realizar el proyecto y, después, la película ‘El sueño de Sigena”.
D.A.

El astrofísico Juan Naya (Villanueva de Sijena, 1968), un día cualquiera de mediados de la década de los 2000, entró a curiosear en una librería barcelonesa. Uno de los libros tenía inscrita la palabra ‘Sigena’. Lo compró. Esta casualidad provocó que, años después, conozcamos los colores que impregnaban las paredes y techos de “la capilla Sixtina del románico”, el monasterio de su Sigena natal.

Ahora Naya está a las puertas de presentar ‘El sueño de Sigena’, una película documental dirigida por Jesús Garcés que recrea la recuperación de los elementos artísticos instalados en la Sala Capitular del cenobio monegrino.

“El motor de todo fue la curiosidad”

Aunque todo se desarrolló a partir de la adquisición del ejemplar por parte de Naya, la semilla del proyecto la puso su afán por el saber, su curiosidad. Estas ansias por conocer, cualidad que ha puesto en valor en múltiples entrevistas, son las mismas que le sirvieron para entrar en una de las instituciones más célebres del mundo, la más reputada en cuanto a astronomía.

“Cuando era niño mi padre me dijo: de mayor irás a la NASA’”, cuenta. Y así fue. “La verdad es que nunca pensé que eso pasaría y, años más tarde, diez o doce años más tarde, fui a la NASA, no porque hubiera estado buscando cumplir esas palabras, sino porque la vida me llevó a eso”, dice.

Décadas después, desconoce por qué su padre le dijo esas palabras: “Fue una de esas conexiones extraordinarias que no tienen explicación, pero que tienen esa magia que te hace pensar el porqué de las cosas y quiénes somos”.

“El proyecto ha sido como el de un astrofísico en la NASA”

Naya estudió Física en Barcelona y, al finalizar la carrera, se marchó a Toulouse a doctorarse en Técnicas Espaciales. Una vez finalizada esta etapa ingresó en la NASA, donde estuvo trabajando en proyectos de Astronomía Gamma. Durante esta etapa estuvo inmerso en “la construcción de un telescopio de radiaciones de alta energía que iba a bordo de un satélite”.

“Tuve la oportunidad de aprender mucho, de hacer algunas publicaciones. Tuve la oportunidad de publicar un artículo en la revista ‘Nature’ por un descubrimiento que hicimos de unas emisiones de aluminio en el centro de la galaxia”, explica sobre su estancia en Estados Unidos.

Respecto al proyecto en Los Monegros, Naya compara su trabajo en la NASA con la recuperación del monasterio: “En la ciencia yo tenía muchas preguntas que quería responder. Para mí, la física ha sido una experiencia que me ha ayudado a entender mejor el lugar donde vivimos. Y el proyecto de recreación de la sala Capitular ha sido como un proyecto de un astrofísico en la NASA, porque era un proyecto súper retador que parecía imposible, con muchas preguntas que, cuando iniciamos, no tenían ninguna respuesta. Como la ciencia misma que, cuando empiezas, es un proceso de aprendizaje, y al final te lleva a resultados sorprendentes”.

“El motor de todo -repite- fue la curiosidad. Mis abuelos me meten la intriga de cómo debió de ser (el monasterio), y cuando tú ves las fotos en blanco y negro, es muy difícil imaginarlo”. Por ello, admite, “no me resignaba a quedarme con la pena de decir ‘esto nunca se sabrá’. No quiero resignarme a la pena, al lamento”.

Cerrada su etapa en la NASA, años más tarde entró en la farmacéutica Isdin, donde actualmente ejerce de consejero delegado. Este es un trabajo “muy demandante”, confiesa, por lo que “la organización”, contar con un “equipo de personas apasionadas” y aprovechar “el tiempo libre” han sido claves para poder llevar a cabo el proyecto de recuperación de Sijena.

“Yo aprovechaba las vacaciones familiares para visitar lugares que ayudaban a la investigación”, comenta Naya, indicando que “el reto ha sido compaginar el proyecto” con su empleo y su vida familiar.

Esta década de estudio y trabajo por Sigena no acaba con la publicación de ‘El sueño de Sigena’, según revela el autor de la recreación, sino que “el proyecto sigue vivo”.

“Yo creo mucho en el legado, en el legado que cada uno de nosotros queremos dejar. La vida me ha dado la oportunidad de hacer este proyecto tan bonito, y es un proyecto que espero que sirva para que muchas otras personas puedan apreciar, se puedan entusiasmar, se puedan inspirar, puedan disfrutar de ese lugar. Sin tristeza. Con asombro”, concluye, deseando que “el Monasterio de Sigena sea reconocido y apreciado como el lugar que fue, y que ha vuelto a ser”.

El largometraje se presentará este martes en los cines Aragonia de Zaragoza, a las 20.30 hooras. Este viernes, a las 17 horas, se presentará en los multicines Cinemundo. En El Molino de Sariñena, la película se emitirá en tres pases: el viernes, a las 12 horas, el sábado a las 19, y el domingo, a las 17.30. La cinta también se presentará en Barcelona (10/11), Madrid (11/11) y Lérida (12/11). l

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