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Los Secretos niegan “mucha porquería” en sus memorias

Álvaro Urquijo cuenta las “verdades” de la banda en ‘Siempre hay un precio’

Jesús Redondo, Álvaro Urquijo y Ramón Arroyo, actuales componentes de Los Secretos.
Jesús Redondo, Álvaro Urquijo y Ramón Arroyo, actuales componentes de Los Secretos.
EFE

Enrique Urquijo falleció de una sobredosis involuntaria de calmantes tras consumir coca base. Así lo cuenta Álvaro Urquijo en la biografía de Los Secretos que se publicó este miércoles, en el aniversario de la muerte de su hermano, y en la que asienta “verdades” de una de las mayores bandas del pop-rock español.

“En la pandemia me sentía vulnerable. Gente cercana que había muerto, incluso músicos legendarios con 50 y pocos años. Eso me hizo estar más cerca de la idea de la muerte y me llevó a pensar que se iba a quedar mucha porquería escrita sin información”, alega sobre las razones de Siempre hay un precio (Espasa).

En esta obra revela que la muerte de su hermano hace 22 años se produjo tras “9 o 10 pastillas” de Tranxilium para poder dormir después de tomar coca base. Llevaba 7 meses sin consumir nada y acababa de pedir el alta de una clínica a la que había entrado por su propio pie. Aquel desliz, razona el autor en el libro, era el “premio” que se otorgaba por hacer las cosas bien.

“Mi hermano tenía un problema. Reconociéndolo, acudió a un médico pronto y se puso en tratamiento. Luchó muchísimo para mejorar y a las pruebas me remito. Una persona que solo hubiese sido consumidora de sustancias no habría hecho esa carrera de 20 años ni esos temazos que siguen de actualidad”, defiende en una charla junto al resto de Los Secretos, esto es, Ramón Arroyo y Jesús Redondo.

La noticia del cadáver hallado en un portal del madrileño barrio de Malasaña corrió como la pólvora. Se llegó a publicar que lo habían encontrado con una jeringuilla clavada en el brazo o que su muerte no fue accidental. “Incluso periodistas de gran nombre dijeron que se había muerto de una sobredosis de heroína, cuando no teníamos ni el informe del forense”, protesta.

“Yo había mantenido silencio por respeto a mi sobrina, a su madre y a mis padres. No quería remover lodos. Me pareció tan injusto tener que dar explicaciones... Pero con el tiempo cogí confianza y me vi preparado. Necesitaba un testimonio veraz, porque no me veía representado ni que fuese la realidad de lo que pasó lo que se contaba en libros anteriores”, insiste.

Para redignificar su memoria, en 2019, al cumplirse dos décadas del fallecimiento, Los Secretos organizaron un concierto en el Wizink Center de Madrid con Miguel Ríos, Amaral, Andrés Suárez, Manolo García, David Summers o Rozalén, que ve la luz mañana como el CD+DVD Desde que no nos vemos.

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