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entrevista

Jennifer Romero: "Paso de puntillas por lo macabro para aterrizar en lo humano"

La filóloga de la localidad de Albelda publica ‘Mis muñecas’, su primer libro 

Jennifer Romero.
Jennifer Romero.
S.E.

La filóloga, natural de Albelda, Jennifer Romero publica su primera novela, Mis muñecas, un libro que nace de la lectura de un recorte de prensa sobre el caso de Anatoli Moskvin, el historiador ruso que en 2011 fue arrestado por profanar tumbas de niñas y embalsamarlas convirtiéndolas en muñecas que tenía en su casa, con la que invita a reflexionar sobre la muerte y el olvido.

Romero, que publica bajo el nombre JR Calero, explica a este periódico que para escribir esta novela se ha inspirado en dos de sus obras favoritas: “Crimen y castigo, de Dostoievski y A sangre fría, de Truman Capote, sobre todo en lo que se refiere a estilo y conformación de la obra”. En este sentido, añade que “es una novela corta, que mezcla ficción y no ficción, de muy fácil lectura que invita a reflexionar acerca de aquellos que una vez quisimos y que no están entre nosotros”.

La autora comenta que “la idea del argumento surge de un suceso acaecido en Rusia donde un hombre desenterró diferentes cadáveres de niñas y las transformó en muñecas”. “Sin embargo -continúa- él aseguraba que solo quería protegerlas. A raíz de eso seguí investigando e hice un ejercicio de introspección para intentar justificar sus acciones poniéndome en su piel”. Eso se recoge en el libro, donde, “de hecho, uno de mis objetivos ha sido unir todos los datos que tenía y darles sentido, porque a priori no lo tenía”, y argumenta Romero “¿cómo explicar que una persona culta, doctorada en estudios celtas y que dominaba varios idiomas se dedicara a desenterrar cadáveres, transformarlos en muñecas y exponerlos en su casa?”.

Romero: "¿Cómo explicar que una persona culta, doctorada en estudios celtas y que dominaba varios idiomas se dedicara a desenterrar cadáveres y transformarlos en muñecas?"

Por otro lado, confiesa que Mis muñecas también bebe mucho de la ficción porque “cada una de las niñas que aparecen en ella tiene una historia particular que surge enteramente de mi imaginación”.

Advierte que lo que quería era escribir una novela psicológica “que derrocha empatía ya que es el amor, la compasión y el deseo de hacer lo correcto lo que mueve al protagonista, aunque el resto de la sociedad no esté de acuerdo con él” y donde “paso de puntillas por lo macabro para aterrizar en lo humano. El resultado: una novela que habla de cementerios, tumbas y olvidos, que es como decidí subtitularla”.

En realidad, Jennifer Romero desvela que “en el fondo hay una profunda reflexión sobre qué es lo que hacemos con nuestros muertos y por qué lo hacemos”.

Según subraya la autora, “es la primera novela que publico aunque escribo desde muy pequeña. En el Instituto de Tamarite de Litera gané un par de veces el Certamen literario Desperta Ferro en cuento juvenil -recuerda- y siempre participaba en los certámenes literarios que convocaba el Ayuntamiento de Albelda”. El motivo de publicar ahora es que “hace unos meses, de forma casual, descubrí lo que era la autopublicación y me dije, ¿por qué no?”.

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