Cultura

ENTREVISTA

Isabel y Gema Riazuelo: “Estas memorias son un documento para investigar los años de la Guerra Civil”

Isabel y Gema Riazuelo homenajean a su padre en ‘Seminarista, músico, miliciano, fotógrafo. Recuerdos del maestro de Bielsa’

Gema e Isabel Riazuelo.
Gema e Isabel Riazuelo.
S.E.

Isabel y Gema Riazuelo, musicóloga y radióloga, respectivamente, siempre tuvieron en su padre un ejemplo en el que fijarse y del que aprender. Joaquín Riazuelo fue todo eso y mucho más, y sus hijas le han querido rendir un homenaje a él y a toda una generación a la que sus testimonios en primera persona ponen en valor, y lo han hecho en Seminarista, músico, miliciano, fotógrafo. Recuerdos del maestro de Bielsa. “Es una gran satisfacción haber podido materializar sus memorias en este libro. En realidad, fueron escritas por él, y realizó dos copias para nosotras y ahí estaban. Nunca pensamos en su publicación, aunque sí en guardarlas en formato de libro. Así que hicimos una primera edición exclusivamente para la familia y algunas personas allegadas a él. Por fin, después de muchas dudas, hemos decidido reeditarlo para su venta en esta segunda edición”. Diseñado por Álvaro Capalvo se puede adquirir en la librería Anónima de Huesca y en Aínsa, Bielsa y Plan.

Joaquín Riazuelo fue un hombre polifacético y con una extensa cultura. “Desde su formación como seminarista dominando el latín y otras ciencias como la teología y pasando por sus estudios de magisterio, música y fotografía. Además, también sabía mecanografía, contabilidad (fue contable en la Serrería de Bielsa) y como deporte le gustaba pescar”. Era un hombre, como dicen sus hijas, “con un gran afán por saber y con grandes recursos que le sirvieron con posterioridad e incluso le llegaron a salvar la vida”.

Riazuelo perteneció a una generación a la que le tocó vivir momentos muy duros y difíciles durante la Guerra Civil y la postguerra, “en concreto en el Sobrarbe con el éxodo de la población a Francia, a pie por la montaña nevada, teniendo que dejar su vida y sus casas”. Fueron años de sombras, y esta obra reúne “los testimonios de alguien que vivió algunos acontecimientos históricos de esos años terribles narrados en primera persona y con toda honestidad, sin filtros de ninguna clase”, por lo que se trata “de un tipo de documentos muy valorados por las personas que quieren investigar y estudiar esos acontecimientos de la historia”.

Pero en estas páginas también hay luces, las de unos recuerdos “maravillosos y muy entrañables”. “Para nosotras, sus hijas, fue, sobre todo, un gran padre. No sólo nos enseñó música desde muy pequeñas, jugábamos mucho, nos dedicaba su tiempo y su atención. Hacíamos cometas, columpios, tirachinas, íbamos de excursión, cogíamos fresas, hacíamos fotos,... A la vez, sin dejar de educarnos siempre en el esfuerzo y la disciplina”.

Todo lo que Isabel y Gema aprendieron de su padre lo guardan como un gran tesoro, que Joaquín Riazuelo hizo extensivo a otras generaciones de sobrarbenses ya que como maestro, “su metodología progresista e innovadora para la época” contribuyó a abrir mentes. “Promovió la lectura y el cine, ya hacía fotocopias. Creó una orquesta, recuperó la música de los bailes tradicionales...”, pero también “era muy serio, su figura imponía mucho respeto, especialmente a los alumnos”, que sobre el encerado siempre vieron “a un hombre inteligente y culto, de una gran integridad”, y del que sus hijas destacan “su bondad, su capacidad de trabajo y su honestidad”.

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