Cultura

LA ENTREVISTA

Nely Reguera: “Nunca sabes si estás ayudando al otro o te ayudas a ti mismo”

La directora catalana presenta en el Festival de Cine de Huesca su película La voluntaria, protagonizada por la actriz Carmen Machi

Nely Reguera, este viernes en Huesca.
Nely Reguera, este viernes en Huesca.
Pablo Segura

En uno de sus viajes a los campos de refugiados de Grecia, Nely Reguera decidió que debía contar esta historia a través de la pantalla. La Voluntaria se estrenó este viernes en el Festival de Cine de Huesca como primer plato de la semana cinematográfica que vivirá la capital oscense. Con presencia de la directora catalana en la proyección, su relato se adentra (el equipo de rodaje se trasladó a grabar a Atenas) en las condiciones de vida de aquellas personas que huyen y cruzan fronteras en busca de la acogida en otro Estado.

Pero el largometraje mira más allá, al interior de cada uno. “Pretende reflexionar sobre lo complejo que es el altruismo. De dónde surge esa necesidad de ayudar y hasta qué punto uno lo consigue. Si lo que te empuja es el bienestar ajeno o tu situación personal. No todo es o blanco o negro, no sabes si ayudas al otro, te estás ayudando a ti mismo, o a ambos”, valoró la directora.

El escenario de un campo de refugiados le sirve a la directora catalana para poner a su protagonista, Carmen Machi, ante la empatía, la modestia, las dudas, lo humano. Sobre lo que es lo correcto en un mundo tan hostil y deshumanizado como el actual.

Además, su protagonista atraviesa una circunstancia vital pocas veces vista en los largometrajes: La jubilación. “Nos apetecía hablar sobre ello y el vacío de emociones que puede generar. Como todo proceso de cambio, produce altibajos al principio y Marisa no escapa de ellos”, incide la cineasta.

Los comparte junto a los padres e hijos que viven como refugiados, porque la película requería del “realismo” de estar ahí. “Debíamos adaptarnos a ellos, no teníamos el control de la localización, pero nos sumamos a su ritmo de vida”, añade.

Aunque confiesa que nunca llegas a vivir su misma vida, percibieron la falta de esperanzas que empieza a crecer entre las personas. Les cuesta ver el futuro, sobre todo para sus hijos. “Tanto la propia protagonista como el equipo, vivimos sentimientos encontrados. Admiras su capacidad de resiliencia, de quien monta un puesto de comida o una pequeña peluquería, solo por salir adelante”, valora la directora.

Son más de un millón los refugiados que se encuentran en Grecia sin haber encontrado asilo en los países europeos. A pesar de que el espíritu de estas personas es recuperar sus vidas, en la actualidad el Gobierno Griego no facilita su integración en la sociedad, lamenta la directora, que invita a las instituciones de la sociedad occidental a dejar de mirar para otro lado.

“La película quiere sacudir al espectador. Vemos las imágenes en el telediario y pensamos: “Pobrecitos” pero, ¿hasta donde estamos dispuestos a llegar por ayudar al otro?”, se pregunta Reguero.

Es la segunda vez que la directora catalana visita el festival tras recibir una mención hace más de una década por su cortometraje Pablo. De él guarda una gran recuerdo por darle un primer impulso a su carrera y agradece tener la misma “cariñosa” acogida.

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