Cultura

ENTREVISTA

Domingo Buesa: “Las iglesias de Serrablo simbolizan la dimensión tolerante de la sociedad”

El historiador protagonizó la noche del martes una ponencia sobre ‘Las iglesias de Serrablo en la historia’, en el patio exterior del IEA, de Huesca

Domingo Buesa.
Domingo Buesa.
Pablo Segura

El historiador Domingo Buesa puso el acento en las personas que han descubierto y estudiado las iglesias de Serrablo durante la conferencia Las iglesias de Serrablo en la historia: momentos para el recuerdo, que puso fin, la noche del martes, al ciclo conmemorativo con motivo del centenario del descubrimiento de estos templos celebrado en el Instituto de Estudios Altoragoneses (IEA).

Buesa centró su ponencia en dar una visión diferente a la habitual, “un nuevo modo de acercarnos al entendimiento de la historia de este grupo de iglesias a través de los ojos de quienes las han visto y recuperado”. El experto hizo hincapié en cómo cada estudioso interpreta estas iglesias y en cómo ese proceso es un magnífico ejemplo de la evolución científica de las investigaciones sobre el arte español y aragonés, y consideró que “es algo apasionante y necesario, por encima de estériles enfrentamientos sobre el año en el que se levantaron o mil detalles que no nos permiten entender que estamos ante un grupo de iglesias únicas en el arte universal”.

Por ello, proyectó los rostros de todos los que han ido hablando de estas iglesias en los últimos cien años y, a partir de ahí, reveló que “este grupo de iglesias nos ofrece la oportunidad de conocer el escenario vital y espiritual de los hombres y mujeres que crearon el reino de Aragón, allá por el siglo XI. Esto es excepcional, porque nos permite entender mejor cómo fue ese momento y qué lo hizo posible. Pero, sobre todo, demuestran que esta tierra ha sido capaz de integrar elementos de estilos artísticos muy diferentes para crear un arte propio, diferente, con una fuerte personalidad”. En este sentido, Buesa subrayó que “son un símbolo claro de esa dimensión integradora, tolerante, creativa y universal de la sociedad altoaragonesa culta que ha liderado nuestra historia, salvo en los momentos en los que gobernó el odio y la intolerancia alimentada por la guerra”.

Son muchas las incógnitas que sobrevuelan este conjunto artístico, ante las cuales, añadió que se debía a “su propia condición de ser un arte integrador, un estilo que suma elementos de otros modos de construir y de decorar. Eso lleva siempre a pensar que unos valoren unos rasgos y otros los contrarios, por lo que para unos será mozárabe, para otros románico... Sin entender que son iglesias con elementos mozárabes o visigóticos, con un espacio románico, que se levantan en un territorio gobernado por los musulmanes y por tanto mozárabe en sus orígenes”.

Al ser preguntado por su visión personal sobre estos templos, Buesa advirtió que “la referencia es la de San Pedro de Lárrede, perfecto modelo del arte serrablés, o el enigma de San Juan de Busa, pero permítame que le diga que a mí me apasiona la de Ordovés, tan sencilla, tan básica, tan real, avistando los caminos del Guarga, un topónimo mozárabe, que recorren los ejércitos aragoneses durante los siglos X y XI. No debemos olvidar que cada una de ellas está inmersa en un paisaje propio”.

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