Cultura

concierto ANIVERSARIO 

Veinticinco años de música en directo

La capital oscense rinde tributo a los creadores de la sala Edén

Antón Pirulero.
Antón Pirulero.
Luis Lles

A lo largo del último cuarto de siglo son incontables los conciertos que han tenido lugar en la Sala Edén, espacio mítico de la noche oscense que para mucha gente se llegó a convertir en un cálido refugio musical. Pero ahora, 25 años después, no se trataba solo de celebrar un aniversario redondo, sino también y sobre todo de rendir homenaje a quienes consiguieron hacer realidad su sueño de crear un pequeño templo para el rock en Huesca.

Lamentablemente, esas dos personas, Carlos García e Isidoro Ainoza, nos dejaron en fechas recientes, y era absolutamente justo y obligado honrar su memoria con lo que más les habría gustado, con música en directo. De lo queridos que eran Carlos e Isidoro habla muy claramente el hecho de que nada menos que 18 bandas oscenses respondieran a la llamada. Repartidas en dos jornadas, viernes y sábado del pasado fin de semana, consiguieron abarrotar la sala para celebrar estos 25 años de pasión musical. Dieciocho bandas que, por otro lado, son solo una pequeña muestra de la inmensa nómina de grupos y artistas con los que cuenta la escena musical de esta ciudad. Una exuberancia a la que, sin duda, también ha contribuido en gran medida la Sala Edén.

Del blues al punk

En una atmósfera de camaradería y celebración, la primera jornada, la del viernes, dio comienzo con The Muddy Flumen, banda de reconocida querencia por el rhythm & blues y el rock californiano, que esparció sonidos cálidos, guitarras ardientes y voz con feeling en la interpretación de algunos de los temas de su disco homónimo.

Jesús & 12.
Jessús & 12.
Luis Lles

Dos de sus componentes, Jesús López y Pepe Pérez, son también miembros de Jessús & 12, el segundo grupo de la noche que, como otras bandas presentes en este homenaje, han hecho su reaparición especialmente para la ocasión. Con Emma Escartín al frente, toda una scream queen, la banda de hard rock alternó sus temas más emblemáticos con una fogosa versión del Born to be wild de Steppenwolf.

Después, Los Mecánicos, grupo de reciente creación que tiene como cabeza visible a Jorge Escartín (Mala Vida, Ruido Rojo), ofrecieron una serie de curiosas versiones que iban del Creep de Radiohead en revisión libre en castellano (“soy un freak, soy un rarito”) hasta el vibrante Song 2 de Blur. Fue una agradable sorpresa reencontrarse con Exinferis, veterano grupo oscense de black metal (que exista un grupo de black metal en Huesca es la prueba de la gran diversidad de su escena musical), que mostró su poderosa música de ultratumba con una gran puesta en escena, que incluyó impactante maquillaje facial y lentillas terroríficas.

Tomó el relevo Extrover, grupo en el que María Hernández y Laura Paraíso (Conexión Nirvana) comparten protagonismo con los tres componentes de D´Rockaos.

Su mezcla de rock urbano y punk se traduce en una curiosa suma de ‘covers’ que van desde el punk de Kaótico y Benito Kamelas hasta un ‘medley’ del grupo Tequila, pasando por el Because the night de Patti Smith, una revisión acelerada de Mi gran noche de Raphael o… ¡Hola, mi amor de Nyno Vargas!

Después dejaron el escenario Laura y María y se quedaron sobre el escenario D'Rockaos, un power trío que mostró toda su energía en una trepidante actuación que se cerró con sendas versiones de dos mitos del punk vasco, Historia triste de Eskorbuto y Aprieta el gatillo de Cicatriz.

Y tras la tempestad llegó la calma con Noe & The Bobifaces, que finalmente se vieron reducidos al dúo que forman Noe y Dani. Acompañada a la guitarra por Dani, Noe sacó a pasear su magnífica e incandescente voz para interpretar con pasión soul Tennessee Whiskey de Chris Stapleton, If i ain’t got you de Alicia Keys, Para no ver el final de M Clan y un vibrante Think de Aretha Franklin.

Licor de Pájaro volvió a los escenarios por un día.
Licor de Pájaro volvió a los escenarios por un día.
Luis Lles

Pero, sin duda, uno de los momentos más esperados era la reunión de Licor de Pájaro, banda de blues-fusión (y otras hierbas) que acometió con desparpajo y carisma algunos de los hitos de su trayectoria como Jaula de oro, Flehmen, el vigoroso disco-dub de Mono o su hipnótica revisión del Jaguar de DJ Rolando, que acabó en pura catarsis.

Compartiendo algunos de sus miembros, ocupó después el escenario Smoke Banana que, olvidadas ya sus raíces jamaicanas iniciales, oficiaron una calurosa y vitalista ceremonia sonora en la que tuvieron cabida el country, la psicodelia, el funk y el punk. Sin reblar.

Zumo de lepra.
Zumo de lepra.
Luis Lles

Y sin dejar el punk, Zumo de Lepra (ahora con El Chino a la batería) despidieron la primera jornada y vertieron su rabia anti-sistema en temas como puñetazos, como Hooligans de Regional, Hijos de perra o Cobarde, desleal y vencida, que no es sino el negativo del lema de la ciudad de Huesca: heroica, leal e invicta. Puro zasca.

Folk, trap y mucho más

Zeltaires abrieron la segunda jornada, la del sábado, con un recorrido musical que fue de los reels y jigas celtas a la cumbia colombiana, pasando por los aires balcánicos. Llamó la atención su utilización de bases electrónicas, y cerraron con una ardiente versión del partisano Bella ciao.

Después llegó el acto de homenaje en sí, que contó con varios parlamentos celebratorios y con la entrega de un collage conmemorativo a Mari Cruz y Chulia, mujer e hija de Carlos García, lo que marcó un momento muy emotivo y muy aplaudido en la velada.

Después ocuparon el escenario Los Talabartes, nombre tras el que se esconde un dúo formado por César Fontán (Atila y los Hunos, Moriarty y Kalaña) y por José Manuel, un primo de Carlos García, que, en clave de folk-rock, interpretaron versiones de temas de Los Del-Tonos o Siniestro Total.

La voz más joven fue la de Lassi.0, artista de trap que constituyó la gran revelación del reciente Garrampa Fest y que en esta ocasión interpretó sola sus inspirados temas (Perdida, ¡Que te jodan! y Joya), sin su cuerpo de baile y con las bases disparadas desde la mesa de mezclas. La Sala Edén también apuesta por el futuro musical.

Con el nombre de Perversónicas se presentaron después sobre el escenario varios músicos de distintos grupos de la escena oscense, acompañados de una cantante catalana de voz y presencia magnéticas, que se dedicaron a versionar con fruición temas de rock clásico. Una revelación.

Fue luego el turno de Buil, proyecto liderado por el guitarrista Raúl Buil, a quien en esa misma sala se rindió tributo hace unos años, cuando se enfrentó a un problema de salud que parece felizmente superado. Con un sonido intenso y potente, alternó los temas propios con las versiones, incluida una sorprendente del Maniac de Michael Sembello.

Y llegaron dos de las actuaciones más esperadas. O habría que decir más bien “resurrecciones”. En primer lugar, una de las bandas míticas del folk oscense, Eraje, hacía una reaparición en la que no estaba uno de sus miembros originales, Juan Blas Arellano, pero sí Kike Lera, Manolo Franco y Jorge Ramón, a los que se unieron Dani Escartín y Sergio Rodrigo.

Han pasado también más de 25 años desde que editó su maqueta y desde su primer álbum, El sonido de la miel, de los que interpretaron temas como En un banco del parque o La hostia. Y sí, quien tuvo, retuvo.

Y tras la serenidad de Eraje, llegó el levantisco punk rock de otra banda legendaria, Antón Pirulero, sin su cantante original, Quique Consejo (que sí estaba entre el público), pero con la misma cruda energía de siempre. No faltaron los clásicos temas de su repertorio ni una versión arrolladora y punki del popular Bésame mucho, ante el regocijo de su fiel público.

Villanos.
Villanos.
Luis Lles

Y la guinda y el broche final a esta maratón de música y amistad lo pusieron Villanos, el dúo formado por los hermanos barbastrenses Miguel Ángel y Álvaro Ruiz (Sinequanum, Minerwa), un potentísimo power duo en la estela del stoner (mezcla de metal y psicodelia) y del rock progresivo más duro, que interpretaron temas de su EP, en los que se adivina la influencia de gente como Queens of The Stone Age, Mastodon, Tool, Jimi Hendrix o Royal Blood. Una descarga de pura electricidad que constituyó todo un éxito en su debut en Huesca. Con toda seguridad Carlos e Isidoro sonríen allá donde estén. ¡Por ellos! 

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