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Angélica Morales: “Me convertí en escritora en Huesca y soy de esta tierra porque la estoy escribiendo”

Turolense de nacimiento y oscense de adopción, se siente altoaragonesa porque aquí se convirtió en escritora, y no duda en reconocerlo

Angélica Morales
Angélica Morales
Pablo Segura

Turolense de nacimiento y oscense de adopción, Angélica Morales se siente altoaragonesa porque aquí se convirtió en escritora, y no duda en reconocer que “soy de esta tierra porque la estoy escribiendo”. Licenciada en Historia Antigua y diplomada en escritura jeroglífica y en arte dramático, disfrutaría interpretando el fantasma de la abadesa del castillo de Loarre porque le parece muy poético “el hecho de vagar, que muchas veces está relacionado con buscar venganza”. Respecto a sus novelas, son muy cinematográficas, y aunque no lo nombre, en ellas está muy presente Jánovas.

Turolense de nacimiento y altoaragonesa de adopción. ¿Qué tiene esta provincia que ha conseguido cautivarla?

—Aquí vinimos para iniciar una nueva vida. Mi marido, que es bibliotecario, obtuvo una plaza aquí, en la Universidad de Zaragoza, y decidimos venirnos y aprovechar para empezar en un lugar nuevo. Aquí me convertí en escritora. Soy ya de esta tierra porque la estoy escribiendo. Me encanta todo de Huesca, la ciudad, los pueblos, el Pirineo, su gente... Tengo grandes amigos, una nueva familia por así decirlo. Es la ciudad ideal para vivir y crear.

Es usted licenciada en Historia Antigua. Pensando en historia, el Alto Aragón tiene mucho que decir.

—Aquí hay muchas leyendas maravillosas, infinitos rincones donde las historias bullen. Casi todas mis novelas transcurren aquí. Mi novela policiaca Tú serás la siguiente, tiene como centro de acción Jánovas y Boltaña. Para mí, literariamente, Huesca es muy importante y muy inspiradora. Digamos que es el motor en torno al que gira mi literatura, tanto en la novela como en los poemas.

Como actriz, ¿qué personaje le gustaría interpretar en rincones tan emblemáticos como San Juan de la Peña o el castillo de Loarre…?

—El fantasma de la Abadesa del castillo de Loarre. Yo soy muy de personajes misteriosos, y de fantasmas mucho más. Me aparece muy poético el hecho de vagar, que muchas veces está relacionado con buscar venganza. Me conmueven los personajes mártires, los condenados, los que no acaban de encontrar ni su sitio ni la paz. Soy una escritora de ruinas y casas y pueblos abandonados. Me seduce la tristeza sentimental de las piedras y la historia que guardan.

Se habla del Alto Aragón como plató de cine y en el séptimo arte usted tiene experiencia porque ha participado en cortometrajes, mediometrajes o largometrajes como Celos y Juana la loca, de Vicente Aranda. ¿Echa de menos esa vida de película?

—No porque ahora escribo. Mis novelas siempre son muy cinematográficas, hay mucho diálogo y los personajes están muy perfilados. El lector es un espectador que en vez de acomodarse en una butaca del cine, se arrellana en el sillón y lee. Además, sigo estando conectada con ella. Acabo de terminar mi curso de actriz de doblaje, otra profesión que me apasiona. Y siempre que puedo dirijo teatro. Para mí todo está relacionado, libros, poemas, novelas. Mi escenario ahora es una página en blanco. Allí me pongo a rodar.

Hay otra faceta , la literaria, que también le ha reportado y lo sigue haciendo muchas alegrías, y en la que el Alto Aragón da para mucho.

—Sí, como ya te he dicho ya escribí hace un par de años una novela policíaca Tú serás la siguiente que transcurre entre Boltaña y Jánovas. Jánovas tiene algo que me atrapa. Aunque no lo nombre, siempre está presente en otras novelas. El río Ara es otra de mis obsesiones.

Y las páginas en blanco que va llenando con sus poemas, ¿son un buen bálsamo para el cuerpo, y sobre todo para el alma?

—Los poemas para mí son vida. Escribo varios poemas cada día y cuelgo uno inédito en mis redes cada día. No sé vivir sin escribir poesía. Aunque en realidad creo que la poesía me escribe a mí. Si no escribo un día, siento que no he existido.

Una película y un libro con los que identifique lo que siente por Huesca.

—Un libro, desde luego La lluvia amarilla de Llamazares. Me impactó su historia y la forma de contarla. Es un libro terriblemente hermoso. Y una película, pues diría Que se mueran los feos porque se rodó parte en la ciudad y pude ver a algunos amigos que participaban y me llenó de alegría.

Es usted una mujer polifacética y con una clara vena artística que a este diario le gustar compartir con sus lectores. ¿Avance algo de la próxima noticia que les contaremos?

—Pues estoy trabajando de lleno en una novela. Espero que vea la luz al año que viene. Pero no me dejan decir más. Solo que es una novela muy especial y he disfrutado mucho escribiéndola. Deseo que pueda llegar a muchos lectores. Estoy segura de que será una novela muy especial para mi carrera literaria.

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