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Carlos Garcés Manau: “Las brujas son figuras a reivindicar para que no olvidemos su sufrimiento”

El historiador acaba de publicar el libro Las brujas y la condesa. Cazas de mujeres en Épila y Almonacid, y las brujas de Trasmoz

Carlos Garcés Manau, en el Centro Ibercaja Huesca.
Carlos Garcés Manau, en el Centro Ibercaja Huesca.
Pablo Segura

Carlos Garcés Manau (Huesca, 1965) acaba de publicar el libro Las brujas y la condesa. Cazas de mujeres en Épila y Almonacid, y las brujas de Trasmoz (Prames), que demuestra que todas esas mujeres que fueron víctimas del machismo y las falsas creencias de la época “son figuras a reivindicar”.

Sobre todo para que no olvidemos el sufrimiento, en ocasiones terrible, que vivieron y las persecuciones a las que fueron sometidas”, cuenta el historiador, que presentó la obra recientemente en el Centro Ibercaja Huesca.

Este libro viaja hasta el siglo XVII, cuando el conde de Aranda llevó a cabo una serie de procesos de brujería bastante desconocidos, que terminaron en ejecuciones en la horca, el garrote “y, quizá, la hoguera”, dice.

María Vizcarreta, ahorcada en Épila en 1651, fue seguramente la última mujer ajusticiada en España tras ser juzgada por bruja”, cuenta el autor.

En el libro se estudian también el linaje de los Ximénez de Urrea y la figura de Luisa de Padilla, quinta condesa de Aranda, que en uno de sus libros describió un aquelarre y se refirió a las brujas de Zugarramurdi y a las endemoniadas del valle de Tena.

Garcés se ocupa por último de las conocidas brujas de Trasmoz, que fueron  inmortalizadas por Gustavo Adolfo Bécquer en el siglo XIX.

Carlos Garcés Manau.
Carlos Garcés Manau.
Pablo Segura

El autor recomienda este libro a “todas aquellas personas a las que les interese la historia, que es, sin duda, la mejor manera de formar un espíritu crítico y afrontar con criterio el presente y el futuro”. “Y a quienes les guste, en particular, la historia de Aragón y la historia de las mujeres”, añade.

El proceso de documentación ha durado “varios años”, mientras iban apareciendo documentos y juicios sobre este tema en Burdeos (Francia), Lérida, Zaragoza o Huesca.

En el libro, que escribió en seis meses, no hay espacio para la ficción: “Todo cuanto se cuenta, por increíble que a veces pueda parecer, se halla presente en los documentos históricos en los que está basado”.

En su opinión, lo que más va a sorprender al público son los aspectos más llamativos de los juicios, como “la búsqueda en los cuerpos de las acusadas de las marcas del diablo, el que se les rapara todo el pelo de sus cuerpos o los relatos detallados de las torturas”, pero también la historia de “violencia de género” -en el siglo XVII- tan singular que protagoniza mosén Lázaro, “un sacerdote que tenía una relación amorosa con una mujer a la que golpeó por un ataque de celos”.

Además destaca la figura de la condesa de Aranda, Luisa de Padilla, “una de las escritoras españolas más importantes del siglo XVII”, que publicó seis libros.

Este trabajo de 400 páginas, que incluye más de 150 ilustraciones de varios tipos, confirma la atracción que continúan suscitando las brujas, “unas figuras históricas que siguen formando parte en la actualidad, con una fuerza inusitada, de la cultura popular, incluso de la juvenil”.

De ello hablaremos, por cierto, en un curso sobre historia de la brujería que impartiré a partir de enero”, concluye. 

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