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Proyecto 43-2 aborda el duelo y la memoria “desde la crudeza”

La compañía presenta la obra ‘I’m a survivor’ este jueves (a las 20:30 horas), en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner

María José Santos y María San Miguel, madre e hija, protagonizan la obra.
María José Santos y María San Miguel, madre e hija, protagonizan la obra.
Alba Muñoz

Proyecto 43-2 participa este jueves en Periferias para presentar I’m a survivor, un retrato familiar que “aborda la memoria y el duelo desde la crudeza, pero también desde el humor”.

Así lo asegura María San Miguel, protagonista y creadora del montaje, un “relato íntimo que conecta con lo universal” con el que “cualquiera se puede identificar”, que trata “las relaciones paterno y materno filiales, los miedos, las inseguridades, la resiliencia y las ganas de vivir”.

La Transición y la pandemia marcan el montaje, que también está protagonizado por su madre, María José Santos, con la que se subirá al escenario del Centro Manuel Benito Moliner de Huesca a las 20:30 horas.

Ambas reflexionan sobre estos dos periodos desde sus vivencias. “Tanto mi padre como mi madre estuvieron involucrados en primera persona en, como decía mi padre, ‘la construcción de la democracia’ en lo que hoy conocemos como la España vaciada, en nuestro caso, la Castilla profunda”, comenta.

“En el relato histórico y colectivo guardamos las imágenes de los grandes nombres de la Transición. Todos hombres. Pero donde de verdad hubo que plantar batalla y construir fue en los pueblos”, prosigue.

En esa construcción de la democracia “no solo participaron hombres, sino también mujeres que, como siempre, fueron invisibilizadas en el relato colectivo. Mujeres que además se ocupaban de los cuidados”, aclara.

Por otro lado, la pandemia supone el “contexto del desarrollo” del relato, ya que desgraciadamente su padre murió “de manera inesperada” en los primeros meses de coronavirus. Así, la covid les sirve “de excusa” para una reivindicación: “La importancia de defender la sanidad pública”.

El du elo

En la obra, las actrices se acercan al duelo “desde la honestidad y la crudeza”, para hablar de esa sensación “indescriptible” que provoca. “Es una cosa muy loca porque en ocasiones no parece que sea real lo que estás viviendo. Y en otros momentos se te olvida, continuas con tu vida y de repente te viene la hostia”, matiza.

“También lo abordamos desde el respeto. Esta es nuestra manera de vivir el duelo por la muerte de mi padre y es tan válida como cualquier otra”, dice.

Enfrentarnos a su fallecimiento desde el teatro, en la sala de ensayo y en escena a veces se nos hace cuesta arriba. Pero hay algo muy poderoso por encima de esto y es que estamos haciendo algo hermoso juntas”, añade.

En el montaje, “nuestros personajes somos nosotras”, avanza. “Es cierto que una vez que te subes en el escenario se construye una ficción y, además, para mí, es importante el rigor, el trabajo con el cuerpo y la palabra. Pero si después del bolo alguien se toma un vino con nosotras verá que somos parecidas a lo que cuenta de nosotras la ficción”, señala.

Trabajar juntas “ha sido complejo, pero bello”, cuenta. “En la sala de ensayo los roles cambian, de repente yo soy ‘la que manda’. Y eso es extraño, porque en toda nuestra vida juntas, mi madre ha sido la que mandaba. En los ensayos discutimos y nos reímos. Y trabajamos duro”, confiesa.

Supervivientes

El título I’m a survivor (Soy un superviviente) describe, en realidad, a su padre: “Este proyecto nació para contar su historia de supervivencia y contraponerle a una mujer que representase a las mujeres cuidadoras. Yo fantaseaba con que mi padre me acompañara en escena. Su cuerpo era un documento de la fuerza de la naturaleza”.

“Pero después de que el Festival de Otoño de Madrid me confirmara que el proyecto había sido seleccionado entre más de 500 propuestas para ser programado, mi padre murió inesperadamente y después de superar la covid. Nuestra vida y el proyecto cambiaron radicalmente y las supervivientes comenzamos a ser nosotras”, sentencia.

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