Cultura

LA ENTREVISTA

Josefina Roma: “El misterio del más allá y la muerte preocupa a los jóvenes”

La antropóloga habló en La Puebla de Castro sobre ‘Difuntos, almetas y antepasados. De Todos Santos a Halloween’

Josefina Roma
Josefina Roma
Elena Fortuño

La prestigiosa antropóloga Josefina Roma compartió un recorrido histórico para demostrar científicamente que las celebraciones tradicionales de difuntos, desaparecidas hace tres generaciones, ya incluían las calabazas iluminadas, las cuestaciones de muchachos y los disfraces para ahuyentar a los muertos. “Parece que la generación juvenil actual haya desplazado el umbral de la aculturación adoptando Halloween cuando no se ha desplazado más que levemente, sin saberlo, alrededor de su propio patrimonio”, afirma, aludiendo a los orígenes prerromanos de la fiesta, su transformación en el cristianismo y su salto a Norteamérica a través de los irlandeses.

La segunda conferencia del ciclo ‘Ribagorza, huellas en la piedra’, organizado por la Comarca de La Ribagorza, contó con esta doctora en Antropología, docente en varias universidades hasta su jubilación en 2015 y autora de estudios y publicaciones que le han otorgado gran prestigio nacional e internacional. Roma, afincada en Graus desde su jubilación, arrojó luz en La Puebla de Castro a quienes se han visto “desconcertados y disgustados” por Halloween.

“A pesar de la casi desaparición de la religiosidad tradicional en las últimas generaciones, el misterio del más allá y de la muerte, ha continuado ocupando un lugar central de la preocupación de los jóvenes”, relató, lamentando “las actitudes oficiales de la medicina y los medios de comunicación escondiendo esta realidad con su mito de elixir de eterna juventud” que no han resuelto la ansiedad humana por el proceso de la muerte. Roma resaltó que las películas de seres del más allá “monstruosos o amables despiertan gran interés entre el público”.

Aunque reconoce que “esta fiesta se ha desbordado de los orígenes europeos”, recuerda que hasta hace tres generaciones, la tradición en España incluía cuadrillas de jóvenes que celebraban castañadas, “en Aragón, se salvaba un almeta con cada castaña”, o tocaban las campanas toda la noche para ahuyentar a los difuntos o vaciaban las calabazas para ponerlas puertas y ventanas para que no entraran e incluso se las ponían en la cabeza para parecer calaveras y que les confundieran con uno de ellos.

“Halloween mantiene el símbolo omnipresente de las calabazas vaciadas iluminadas por dentro y el disfraz que aleja a los difuntos porque te reconocen como uno de los suyos”, explica Roma, que entiende sin embargo, el escepticismo fruto del desconocimiento por unas tradiciones que desaparecieron en torno a los años 50 del pasado siglo. “La generación anterior también ignoraba esas tradiciones y creyéndose poseedora de la celebración tradicional se ha visto desconcertada y disgustada por la irrupción masiva de esta nueva fiesta. Se ha sentido atacada en la esencia local y nacional. Halloween, que se deriva de una tradición irlandesa trasplantada en Norteamérica por los irlandeses inmigrantes, se ha implantado en nuestras culturas sin dejar espacio a una reflexión previa”.

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