Cultura

la entrevista

“Un cerebro que no se relaciona empeora en todos los aspectos”

Carmen Aznar y Carmen Fumanal crean una ‘Red Solidaria Vecinal Oscense’ que facilita la relación entre personas

Carmen Aznar y Carmen Fumanal
Carmen Aznar y Carmen Fumanal
S. E.

Las oscenses Carmen Aznar (jubilada) y Carmen Fumanal (sanitaria) ponen en marcha en Huesca la Red Solidaria Vecinal Oscense, una iniciativa para facilitar la vinculación de las personas con la red social en la que participan unas 22 personas, de entre 47 y 72 años, con diferentes situaciones personales.

“Un proyecto para facilitar la vinculación de las personas con su entorno social próximo”, así lo definen sus impulsoras, que relatan que “nos planteamos construir con los vecinos y vecinas de Huesca una comunidad que supiera comprometerse en ello, impulsando redes informales de apoyo”.

Esta idea, comenta Aznar, “surgió a finales de 2019 como una propuesta de colaboración con la asociación de vecinos del barrio de Santiago después de ver que había una realidad en nuestro barrio de personas deseosas de ampliar sus relaciones”, en verdad, dice que “surgió en un capazo como vecinas que somos y nos preocupamos por conocer otras experiencias en distintas ciudades, tras la información obtenida desarrollamos el contenido actual, el cual va evolucionando con la experiencia y las aportaciones de todos los participantes”. Ambas defienden que su labor “es de coordinación, atener las llamadas, explicar en qué consiste, invitar al encuentro mensual y orientar para el primer contacto. Cabe destacar que nos hemos sentido muy apoyadas por los distintos agentes sociales de nuestra ciudad”.

Con la información recabada, decidieron iniciar un proceso de consulta con diferentes recursos sociales “tras lo cual se nos plantea la conveniencia de ampliar esta iniciativa al resto de barrios de la ciudad”, admiten.

La iniciativa, para la que hacen uso de los distintos espacios sociales de los barrios, se dirige “a cualquier persona que resida o trabaje en nuestra ciudad”.

En concreto, añaden que la idea es “promover en los barrios redes de apoyo creando un espacio en el que desarrollar estrategias de fortalecimiento individual, grupal y comunitario porque un cerebro que no habla, no actúa, no se relaciona, empeora en todos los aspectos; así pues, todas las personas a las que nos sentimos cercanos nos unen a la vida, pero las relaciones van cambiando según nuestro momento personal y vital, lo que hace que en momentos de nuestra vida y por circunstancias diversas tengamos dificultades para relacionarnos”. Ante lo cual, hacen hincapié en que “no es un voluntariado”.

Al ser preguntadas por la situación de soledad en la capital altoaragonesa, aseguran que “no disponemos de datos suficientes para aventurarnos a decir el grado de aislamiento social de esta ciudad en comparación con otras, lo que sí que podemos decir que entre los participantes de esta red hay personas en situación de aislamientos social y otras que están porque les gusta el proyecto en sí, ya que se basa en la interrelación y esto siempre enriquece porque necesitamos sentir que formamos parte”. 

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