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Más de 800 fotos de los años de “la inocencia, esperanza y cambio”

El fotógrafo Fernando Alvira Lizano muestra en un nuevo libro la Huesca del periodo 1981-1992

El fotógrafo oscense Fernando Alvira Lizano ha publicado el libro Huesca 1981-1992. Los años de la inocencia, esperanza y cambio (editorial Pirineo). “Es un libro relajante, muy ameno porque es muy cambiante y puede gustar”, dice el autor, que ofrece en esta obra, en 295 páginas, más de 800 imágenes de los cambios arquitectónicos y urbanísticos de la ciudad en dichos años (este capítulo reúne 65 fotos), política y elecciones (72), cultura (162), Fiestas de San Lorenzo (87), sociedad (89), actos militares (41), comercio e industria (46) y deportes (270).

Estas imágenes -explica Alvira Lizano- son de su etapa de trabajo en prensa (1981-1989) y su posterior evolución hacia una fotografía más orientada hacia el mundo industrial y la publicidad locales (1990-1992). Vio que tenía un importante e interesante archivo de esos años “y al final parecía que tenía cuerpo y que tenía sentido que hiciéramos una cosa coherente, que mostrara esa época desde la atalaya que te permiten los medios de comunicación, que quieras que no te metes en muchos charcos. De alguna manera veía que había una época en la que sucedieron muchas cosas y además unas ilsionantes y otras no tanto. Lo ilusionante es la parte más política y otras no tanto como, por ejemplo, fue la reconversión industrial que hubo en esos años”.

Entre los mencionados capítulos que conforman el índice de este libro, Fernando Alvira resalta “el del Deporte, donde hago un inciso porque no era solo toda la actividad deportiva en la ciudad, sino que hay algo muy especial, que es el Peñas de Baloncesto en división de honor. Saco a todos los que lo hicieron posible, es a lo que dedico más fotos, más tiempo”.

En el capítulo de evolución urbanística hay curiosas imágenes de “las Miguelas con corral, tenía edificaciones adosadas; la ermita de Salas con el claustro sin techo; el Castillo de Montearagón con la iglesia caída...”. Y la canalización del Isuela, el Viejo Matadero convertido en un depósito de coches abandonados en la vía pública…

En política, “eran las primeras elecciones en democracia y eran ilusionantes, había mítines muy espectaculares, se traía a líderes nacionales como Adolfo Suárez, Manuel Fraga, Óscar Alzaga… Hubo gente de nivel en las elecciones municipales”.

En cultura, artesanos como Julio Abió, alfarero de Bandaliés, al que dedica varias imágenes con todo el proceso creativo; Antonio Albert, de los guarnicioneros de Padre Huesca; Pedro Lafuente, botero y escritor costumbrista…, y artistas como el escultor Pepe Larruy, y dos filmaciones de cine: “los preparativos en los Claustros de San Pedro el Viejo, en el caso de la serie sobre Ramón y Cajal con el director José María Forqué y el alcalde José Antonio Llanas, y el rodaje de escenas de la película Valentina Crónica del Alba, en el castillo de Loarre, con el actor de fama mundial Anthony Quinn. Fue una mañana lluviosa y fría, era noviembre y nos hizo esperar mucho en la escalera de entrada al castillo. Estuvimos esperando como cuatro horas a que nos concediera una entrevista. Tenían que repetir mucho las escenas porque le salía el acento mexicano y tuve que resolver mi trabajo en cinco minutos, pero particularmente luego son cosas inolvidables”, recuerda el fotógrafo.

Añade como curiosidad que la fiesta de la Dona de Faldetes de Fraga “la puse en cultura porque me parece una tradición cultural. Ese día, además, tuvo la particularidad de que Gaspar Castellano (presidente del Gobierno aragonés en 1981 y 1982) anunció que se establecía el 23 de abril como Día de Aragón. Fue un día muy emotivo en todos los sentidos”.

Serrat, sin embargo, aparece retratado con toda su familia en el capítulo dedicado a las Fiestas patronales, antes de su actuación en la plaza de toros. Serrat recordó entonces “que había hecho la mili en Jaca, se había sacado el carnet de conducir en Huesca y que su madre nació en Belchite”.

Resalta Alvira Lizano, además, que hay fotos “de cosas de estas fiestas que se hacían y ya no se hacen. Por ejemplo, la participación del ejército en la cabalgata con sus jeeps y la banda militar, y la banda municipal o los gigantes y cabezudos en el desfile del 9…”. Y completan este capítulo las imágenes de, entre otras, “un homenaje a Fidel Seral, un concurso de conjuntos que presentó José Luis Fradejas, las Completas con Tomás Jaime Castejón, la procesión del 10, los cinco presidentes de peñas juntitos llevando una ofrenda única que no se volvió a repetir...”.

En sociedad, “entonces era puntero Eugenio Sanz Artemiss, -al que dedica dos páginas-, el concurso Maja de Huesca organizado por el Heraldo”, y en la parte dedicada a la reconversión industrial, firmas de gran importancia para la ciudad que desaparecieron: Meyba primero y luego Albajar, Humsa...

En el apartado dedicado a las imágenes militares, destaca el fotógrafo la imagen “del día de las fuerzas armadas en el Castillo de San Pedro de Jaca, hoy Ciudadela, y los militares que se vistieron a la usanza del militar del siglo XVIII e hicieron el relevo de guardia como se hacía entonces”.

Reconoce que este trabajo le ha llevado muchas horas, ya que “aunque son imágenes de mis fondos y tenía referencia de fecha y del hecho, no la tenía de los personajes, y hubo que hacerlo por hemeroteca y microfilme y me he valido también en alguna noticia de la hemeroteca de DIARIO DEL ALTOARAGÓN, que me ha ayudado bastante. Pero aun así, he tenido que hacer consultas para identificar a algunos personajes de las fotos”.

Adiós a la fotografía de prensa

Explica Fernando Alvira Lizano que dejó la prensa “porque quería evolucionar hacia otra cosa y porque veía que aquí no podía adoptar una especialidad deportiva y vivir de ello, sino que tenía que hacer todo lo que entrara, y eso es algo imprevisible. No acababa de encontrarme cómodo. Y hay que recordar que en aquella época se tiraba negativo y había que salir zumbando a revelar y eso te costaba una hora mínimo; si además había que hacer varias copias, estaba entre una hora y dos. Si trabajaba para el Heraldo, antes de las 6 de la tarde, porque sino no salía en el coche de línea, pero si era para Efe, con el Peñas, algún hecho luctuoso y alguna visita a Torreciudad, la cosa era distinta, era todo ese proceso de rebelado y copiado y cada foto que retransmitía con el telefoto era veinte minutos de retransmisión, y cualquier interferencia hacía que tuvieras que repetir la retransmisión y había días que acababa a las 3 de la mañana”.

Entonces, además, se hacía foto en blanco y negro “porque no había prensa en color, precisamente porque el proceso de revelado se llevaba mucho tiempo, tres y cuatro horas. Blanco y negro era prácticamente obligatorio, aunque hicieras color, blanco y negro tenías que hacerlo”.

“Trabajaba en color cuando había alguna revista detrás o Marca me llamaba, y luego lo manejé en publicidad e industria”, añade.

Habrá tercer tomo

En poco tiempo, Fernando Alvira Lizano ha publicado dos libros con sus fondos fotográficos, uno primero dedicado a la arquitectura y este Huesca 1981-1992. Los años de la inocencia, esperanza y cambio.

¿Habrá próximo tomo?: “No hay dos sin tres -responde-, y quien me conoce sabe que si no llevo una cosa en la cabeza es porque llevo dos. Hay algo. Primero fue arquitectura, segundo, este, y el tercero me gustaría que fuera Aragón, porque casi he trabajado más fuera de Huesca, el tema de patrimonio arquitectónico, el patrimonio paisajístico y el patrimonio cultural, y he trabajado todo Aragón, y quisiera sacar un nuevo libro que se refiera más al pueblo singular y a un tipo de paisaje peculiar o minimalista. Tengo material porque he trabajado Aragón para el Instituto de Turismo de España, las tres provincias, y tengo mucho paisaje inédito, que no es ese publicitario para que venga el turista: paisajes después de tormenta, un atardecer muy extremo… son cosas que he ido guardando y podría ser el siguiente libro, que en poco espacio se vea cómo es la comunidad de Aragón”.

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