Cultura

José María Ciria: “La ‘taula’ para el tormento de las brujas da nombre a la obra”

El compositor benasqués triunfa en Madrid con una obra sobre el ajusticiamiento que tuvo lugar en Laspaúles en 1593

José María Ciria.
José María Ciria.
S.E.

“Tengo en la cabeza cómo va a sonar y lo escribo en silencio”, explica José María Ciria sobre la composición de sus obras que nacen tanto de su sólida formación musical, es licenciado Cum Laude en Composición en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y en la Robert Schumann Hochschule für Musik en Düsseldorf (Alemania), además de máster en Creación e Interpretación Musical por la Universidad Rey Juan Carlos, como de muchas horas de lectura y de trabajo.

“Componer es como caminar por las montañas de Benasque. Es placentero, pero hay que ir siempre atento a las señales para no perderte, para no tropezar”, considera, recalcando la influencia de su tierra en él y su obra.

El resultado, premiado en numerosas ocasiones, recibió el Primer Premio para Jóvenes Compositores Fundación FIDAH 2012, el segundo en los Premios Nacionales de Creación INJUVE 2012, la mención de honor en el European Musical Creation Workshop 2013 -año en el que fue elegido para la III International Young Composers Academy de Moscú- y, en 2017, mención de honor en el I Premio Jóvenes Creadores Aragoneses. Y ha suscitado críticas tan elogiosas como las de su último estreno, la pasada semana en Madrid, la obra Taula (Llum táctil) inspirada en el ajusticiamiento de las “brujas” de Laspaúles en 1593.

“La ‘taula’ para el tormento sobre la que las torturaban como figura en los documentos da título a la primera parte de la obra y la ‘llum táctil’, de la segunda parte, alude a ese destello nocturno de Benasque antes de nevar”, explica sobre esta sobrecogedora pieza, estrenada en el ciclo de Compositores Sub 35 de la Fundación Juan March

“Siempre me han interesado los mundos ocultos, de los que hay mucho en Benasque, un lugar de frontera, de contraste que me ha marcado porque siempre ha habido gente fija y gente de paso que ha traído ideas nuevas y distintas”, forjando su naturaleza inquieta de raíces profundas.

“Le pedí a mi abuelo un violín para la comunión. Entonces, no sabía que se podía componer música, pensaba que los compositores estaban todos muertos”, recuerda con ternura sobre unos orígenes musicales con Alberto Barranco, en Benasque, y con Xavier Pérez, en Huesca, antes de llegar a Madrid.

Su paso por la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid ARCO con la instalación multidisciplinar Travesía por los estados de la palabra, marcó un hito en su trayectoria porque pudo fusionar la música con su formación en diseño de experiencias e innovación en la escuela KaosPilot (Dinamarca) y en la consultora de Innovación Barrabés.

En la actualidad, además de profesor en el Conservatorio Superior de Música de Castilla-La Mancha, es profesor en el Máster de Arquitectura Efímera de la Universidad Politécnica de Madrid porque construye con su música edificios efímeros ahondando en la contextualización del arte en el espacio. 

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