Cultura

LA ENTREVISTA

Elena Fernández: “Siempre estaba escribiendo o pintando, así lo recuerdo”

La hija de Antonio Fernández Molina inaugura una exposición hoy en Huesca sobre su padre

Elena Fernández.
Elena Fernández.
S. E.

Elena Fernández, médica jubilada e hija del artista Antonio Fernández Molina (Alcázar de San Juan, Ciudad Real 1927 - Zaragoza, 2005) es la comisaria y encargada de inaugurar esta tarde la exposición Cuando el poeta pinta. Antonio Fernández Molina, a las 19:00 horas en el centro cultural oscense Manuel Benito Moliner y, a las 19:30, en la librería Anónima de Huesca, puesto que se trata de una muestra paralela que permanecerá en ambos espacios hasta el 12 de febrero.

Fernández Molina fue una de las personalidades culturales más relevantes del siglo XX, subraya la mayor de sus hijas a este periódico. Elena Fernández hace hincapié en que “mi padre lo dejó todo por el arte, abandonó su trabajo de maestro, con seis hijas, para dedicarse por completo a la literatura y al arte. Era poeta, novelista, ensayista, articulista... y fue enormemente reconocido, por ejemplo un libro de narraciones breves fue el mejor libro editado en Venezuela en 1969 y tiene varios premios literarios” y es que, apostilla, que “trabajó muchísimo”. “Siempre estaba escribiendo o pintando, así lo recuerdo”, confiesa.

Vinculado al Postismo, Fernández Molina fue secretario de redacción de la revista Papeles de son Armadans, dirigida por Camilo José Cela, en Mallorca y terminó viviendo en Zaragoza por su vinculación con la poesía que “le llevó a tener gran amistad, entre otros, con Miguel Labordeta y su familia, y como tenían un colegio fuimos allí acogidas las seis”.

“Fue autodidacta en pintura, yo lo veo como un naíf intelectual con un fondo de surrealismo, de pinturas mágicas, y llevó a cabo una extensa obra como artista plástico, en la que destacaba su particular sentido del color, que es lo que veremos en Huesca, a pesar de que tal vez sea más característico sus dibujos en tinta china”, reflexiona Elena Fernández. Sobre la exposición en la capital altoaragonesa, revela la comisaria que Fernández Molina tenía un importante vínculo cultural con esta ciudad y añade que “en los años ochenta y noventa se movía mucho por los ambientes culturales y recuerdo mucha relación con artistas de Huesca como Antonio Sauras, en la casa familiar, Teresa Ramón, así como salas de arte de La carbonería o S’Art”.

En la muestra que se inaugura hoy, “vamos a ver una obra enfocada al color. En la Anónima, obras de pequeño tamaño, una veintena de obritas junto a una muestra de algunas de sus publicaciones; mientras que en el centro cultural, habrá dibujos de mayor tamaño, a partir de los 70 centímetros en adelante, además se expone una muestra de serigrafías y otra del trabajo que hizo al final de su vida centrado en las siluetas recortadas de peces y de personajes con sombrero”, indica la comisaria, quien explica que ha sido una selección personal de sus mejores trabajos en los cuales resalta “una temática generalmente de obras alegres y divertidas, alocadas, que tienen mucho que ver con sus recuerdos del pueblo de su infancia”. 

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