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MONTAÑISMO - SAN ÚRBEZ 2019

Exploración pionera en el Ártico ruso

Rafa Vadillo proyecta este martes "Territorios inexplorados, hielo y nómadas en el Ártico ruso

Exploración pionera en el Ártico ruso
Exploración pionera en el Ártico ruso
S.E.

HUESCA.- Frío, un terreno inhóspito, tan inmenso como desconocido (tres veces la superficie de Aragón) y en el que no sabes que te vas a encontrar. Y por si fuera poco, una zona totalmente restringida para la que hacen falta mil permisos.

El montañero catalán Rafa Vadillo se enfrentó a todo eso en una auténtica aventura de exploración que resumió en la película "Territorios inexplorados, hielo y nómadas en el Ártico ruso", que podrá verse este martes a partir de las 20:15 horas en la segunda jornada de San Úrbez 2019.

El propio Vadillo explicaba que sus viajes a Rusia vienen ya de lejos, pero que este fue el más especial, la actividad de montaña que más satisfecho le ha dejado, y eso que lleva años.

"Llevo 35 años escalando cascadas de hielo, que es la actividad de montaña que más me gusta. En 2015 conocí a unos escaladores rusos que vinieron a competir en el Rally de Escalada de Terradets, y me invitaron a ir allí. Fui el primer no ruso que escaló por allí y fui dos veces a zonas que estaban cerradas para extranjeros. A través de las redes sociales se puso en contacto conmigo un etnógrafo, Miguel Ángel Julián, y me habló de los nómadas que hay allí. Y con todo eso nació un proyecto de dos patas, la primera, exploras cascadas en el Ártico, en concreto en el plateau, o meseta, de Putorana, una zona protegida por la Unesco y muy dura, en la que nadie se adentra en invierno. Y la otra pata era convivir con los Nenet, los pastores de renos que viven allí, en la Tundra". De hecho, pudieron convivir unos días con estas gentes en condiciones muy duras. "Estábamos en abril a -30 grados, y en enero se acercaban a los -50. Es una zona muy dura, y en la película reflejamos todo eso".

Dicho y hecho. Habló de nuevo con los rusos, que ya le advirtieron de que esa zona era muy fría y muy dura, diferente a lo que habían hecho hasta el momento. "Pero se unieron, y también gente en España como Ramón Diez. Salió un buen grupo. Pero casí más difícil que la expedición fue la planificación. Estuvimos un año tramitando todos los permisos, porque son muchos y muy especiales. Es una zona en la que hay minas, y por tanto estratégica para Rusia, y no dejan entrar así como así. En la película se muestra que lo más difícil fue casi la logística, preparar todo pensando desde aquí cómo podía ser aquello, y luego cómo nos topamos con la cruda realidad".

El largometraje, de una hora de duración, incide en esas complicaciones. "Fue mucho más difícil de lo que pensábamos".

En cuanto a la escalada, Vadillo explica muy gráficamente cómo se forjó esta aventura. "La mayoría de las expediciones se basan en una foto de una montaña o una cascada para ponerse en marcha. Nosotros nos basamos en una frase: Allí hace frío y hay agua, así que tiene que haber cascadas de hielo. Esa frase nos acompañó todo el viaje, y la tuvimos que tener muy presente porque costó varios fracasos encontrar al final una zona para poder escalar".

Y sí, lo hallaron, después de una travesía interminable que les obligó a cambiar varias veces de medio de locomoción. "Encontramos un lugar con un potencial brutal. Con los medios que teníamos se puede decir que hemos explorado una millonésima parte. Con recursos económicos y soporte, sobre todo con un helicóptero, aquella zona es fantástica. Nosotros nos movimos en vehículos todoterreno de seis ruedas, pero llegó un momento que no podíamos seguir y pasamos a motos de nieve, y al final avanzamos esquiando y a pie. Estábamos limitados, y aquello es enorme".

Y con esos pocos medios, pese a todo, una experiencia única. "Con recursos las posibilidades de explorar son muchísimas. Y nosotros, con lo poco que hicimos, ya fue brutal. Para mi ha sido la experiencia más importante de mi vida, la actividad en montaña de la que estoy más satisfecho".

Y este martes estará en Huesca gracias a la amistad que le une con Lorenzo Ortas. "Él organiza el Rally de Escalada de Riglos, y yo el de Terradets, y por eso nos conocemos y tenemos amistad. Vio que habíamos hecho esta actividad y la película y enseguida le interesó".

De hecho, esta expedición tuvo mucha repercusión tanto en Rusia como en España, y en su momento varios telediarios nacionales recogieron esta actividad pionera en una de las zonas más desconocidas, y frías, del planeta.

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