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Jacetania y primavera lluviosa por Huértalo y Majones

Treinta integrantes del grupo de Turismo por el Alto Aragón continúan con sus excursiones dominicales por la provincia oscense 

Los excursionistas de Peña Guara en su salida hacia Huértalo y Majones
Los excursionistas de Peña Guara en su salida hacia Huértalo y Majones
Peña Guara

El grupo de Turismo por el Alto Aragón de Peña Guara el pasado domingo 11 nos plantamos en la Jacetania por la carretera que sube hasta Fago desde Villareal de la Canal parando en Majones, dispuestos a disfrutar de una excursión por la zona.

La excursión, largamente preparada por nuestro grupo, debía partir de la zona de Fago y pasando por la Cueva de los Cucos llegar hasta Huértalo y terminar en Majones, pero el clima, que ya venía amenazando toda le semana, cumplía su amenaza y nos trajo un día lluvioso que cambió nuestros planes.

A pesar de esa lluvia anunciada toda la semana, nuestro grupo de treinta y alguno más, demostró sus ganas de salir al campo en cualquier circunstancia y no desaprovechó la ocasión, ni su plaza en el autobús, donde tan sólo se registró una ausencia.

No obstante, la llovizna que nos acompañaba y los frentes sucesivos que todos nuestros móviles señalaban, nos hizo variar la excursión y hacerla un poco más corta, para que si la lluvia fuerte llegaba, nos cogiera no muy lejos de Majones y el autobús; así que la comenzamos desde el mismo Majones bajando un poco por la carretera hasta tomar a la izquierda unas pequeñas gradas muy vestidas de hierba y un camino que desciende hasta el puente Camín construido con suelo de tablones de madera para el paso del ganado sobre el barranco de Fago.

Una vez salvado el barranco tomamos una estrecha senda ascendente que nace frente al puente y que nos llevó por bosque medio y bajo vestido de pinos, boj, carrascas y enebros, hasta la parte alta de la sierra Forcala donde ya pudimos disfrutar de buenas vistas, al sur la Canal de Berdún, al oeste Majones y en la lejanía al este, Huértalo.

Mientras abajo, cercano al barranco de Fago, un rebaño de ovejas giraba inquieto sobre sí mismo con sonido de esquillas y dentro de un cercado, mostraba así sus ganas de comer y comenzar la jornada, pero su calendario quizás no tiene bien marcado el horario del pastor para los domingos.

Esta senda entre Majones y Huértalo la recuperamos con bastante esfuerzo en sucesivas jornadas para esta excursión y ahora queda ya señalizada, seguramente no es la original en todos sus tramos pero sí al menos la mayoría, de forma que si se transita algo más, quedará marcada de nuevo para años.

Tras disfrutar de las vistas y sin perder de vista las nubes cada vez más oscuras, emprendimos la marcha hacia Huértalo bajando hacia el barranco de Sarva por senda marcada y el canto de algún campo, hasta llegar al cauce que pasamos sin dificultad para comenzar la ascensión hasta Huértalo.

En ese momento comenzó la lluvia que nos acompañó en aumento durante todo la subida hasta el pueblo, lo que nos permitió comprobar en inmejorables condiciones, la impermeabilidad (o no) de todos nuestro equipos, botas, mochilas, gorros, capas, ….., no hay mal que por bien no venga.

La llegada al pueblo bajo el aguacero nos llevó a cobijarnos en una paridera que aún mantiene techo y en la ermita de la Inmaculada del siglo XVI para sacudirnos el agua y descansar un poco tomando algún bocado, que la hora y el estómago ya lo requerían.

Hay que estar preparado para llegar a estos pueblos y no caer en el desánimo y la rabia al ver los estragos que hacen algunos desalmados llevándose cuanto encuentran sin importarles los destrozos que causan, tanto en los edificios como en las personas que los habitaron. En la ermita recientemente se llevaron la puerta de medio punto y la pila bautismal, en el pueblo, las dovelas más la puerta de la Casa Buey (la última de las cinco casas, habitada hasta 1.990), y qué decir del atrio de la iglesia del pueblo dedicada a San Esteban del siglo XVI, arrancaron y se llevaron todas las piedras del arco de forma que tras pocas semanas se desmoronó todo el paño del muro sobre el suelo de la entrada.

Cuantas generaciones de personas durante años y años pasaron bajo esas piedras, elevadas con indecible esfuerzo y que fueron testigos de su existencia, cuantas familias, críos, novias, difuntos, cuantos bautizos, fiestas, plegarias,….. cuantas vida perdidas en parte, con su ausencia.

El investigador y escritor Cristian Laglera, hace como un año presentó en el mismo pueblo su libro, ”Huértalo, el pueblo que fue”, en ese libro está todo lo mejor que se puede decir y escribir de éste lugar.

Tras dejar estas reflexiones nos acercamos a la fuente del pueblo que aún permanece firme y protegida por su pequeña bóveda de medio punto, la lluvia había cesado y así dimos la vuelta para atravesar el lugar por su calle mayor, el edificio de la escuela nacional de Huértalo con sus dos plantas y enormes puertas y ventanas desconcierta; cómo se pudo edificar una escuela de ese tamaño en un lugar tan apartado, cómo llegó un maestro y cuantos críos habría, es asombroso.

Con algo de dificultad, por estar lleno de escombros, atravesamos el pueblo para ir bajando de nuevo al barranco de Sarva, lo hacemos por senda algo desdibujada pero guiada por algunos paretones que aún permanecen visibles y que delimitan los antiguos campos, la bajada por fin termina en un vado del barranco que atravesamos y la senda bajando junto al cauce nos lleva a tomar el camino de regreso a Majones subiendo de nuevo hacia la sierra Forcala.

En ese momento de la subida las nubes comenzaron a chispear de nuevo y nos temimos otro aguacero, que afortunadamente sólo fue un amago, por lo que pudimos seguir la senda hasta lo alto de la sierra y con la vista ya de Majones tomamos la bajada al barranco de Fago para cruzar de nuevo el puente de tablones de madera.

Tras pasar el puente iniciamos la subida final hasta Majones donde, como íbamos bien de hora, intentamos acceder a la iglesia románica del pueblo, dedicada a San Salvador (siglo XII), esta iglesia tiene una construcción de capillas laterales muy poco común en Aragón, por lo que es muy interesante de ver, pero no fue posible ya que la persona que tiene la llave no estaba en el pueblo, otra vez será.

Tras un poco más de cuatro horas de marcha, algo chupidos, pero felices por haber hecho al menos parte del itinerario, dimos por terminada la excursión para dirigirnos a hacer una parada técnica en Berdún y a casa.

Ventura para todos y hasta la próxima jornada.

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