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MONTAÑISMO/TRAVESÍAS PIRENAICAS DE PEÑA GUARA

Excursión circular de Campo a Biescas de Bardají y sus pozas

Paseo de ocho kilómetros con patrimonio y bellos parajes naturales

El grupo completo en la iglesia de San Saturnino de Biescas de Bardají.
El grupo completo en la iglesia de San Saturnino de Biescas de Bardají.
C. B.

El pasado lunes, el grupo grausino Tardes al Sol organizó una excursión circular desde Campo, pasando por las ruinas del castillo de Sin, Biescas de Bardají, su iglesia románica de San Saturnino y sus pozas y un gran enebro o chinebro próximo al camino. En una tarde soleada y con muy buena temperatura, fueron treinta las personas que participamos en esta actividad que conjugó el senderismo con el conocimiento del patrimonio y el paisaje de esta zona media de la comarca de Ribagorza.

Una vez en Campo, atravesamos el casco antiguo en dirección al este, pasamos por la plaza mayor y su iglesia parroquial y junto a la ermita de San Sebastián, giramos a nuestra izquierda para tomar el PR-HU122, que lleva a las ruinas del castillo de Sin, situadas en el llamado Tozal de las Viñas.

Tras una corta subida con sol y bastante calor, llegamos a los restos de este castillo, cuyo basamento algunos remontan a la época romana. Desde allí se contemplan espléndidas vistas de Campo y de Biescas con el Turbón al fondo.

Tras una parada, retornamos al sendero que ahora enlaza con el PR-HU 50 que también viene desde Campo por Beleder y nos lleva hasta Biescas. Después de pasar junto a varios bellos ejemplares de roble o caixigo, llegamos a esta pequeña localidad perteneciente al municipio de Valle de Bardají.

Desde su escaso, pero bien arreglado, caserío, descendimos por carretera hasta la iglesia parroquial de San Saturnino, románica y restaurada, junto a la cual nos hicimos una foto. Desde allí, volvimos al PR-HU50 y enseguida tomamos un camino a la izquierda que lleva a las pozas. Es un lugar bucólico con numerosos árboles y algunos bancos de madera. En el pequeño barranco que baja de Cervín, se ha formado una sucesión de presas naturales que han conformado un conjunto de pozas de no demasiada profundidad pero gran belleza. Junto a ellas, paramos a merendar.

Continuamos por un sendero bien señalizado en dirección a Campo. Enseguida nos desviamos unos metros a la derecha para ver un enorme ejemplar de enebro o chinebro. Retornamos al camino y pasamos por una zona de margas o terreros antes de volver al casco urbano de Campo y cerrar el círculo de nuestro itinerario. Había sido un agradable paseo de poco más de ocho kilómetros, en el que invertimos casi cuatro horas con las paradas de la merienda y la detallada visita a los diversos lugares de interés que el camino nos fue deparando.

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