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MONTAÑISMO

El ChiquiCAS cierra el curso de acampada en Bujaruelo

Una treintena de jóvenes de Aínsa, Boltaña, La Fueva y San Juste despidieron la temporada subiendo la Faja Racón

Foto de familia de los participantes en la acampada.
Foto de familia de los participantes en la acampada.
ChiquiCAS

¡El pasado fin de semana nos fuimos de acampada! El sábado por la tarde 28 personajes y personajillos del ChiquiCAS llegados desde Aínsa, Boltaña, La Fueva y San Juste “tomamos” Bujaruelo.

Tuvimos la gran suerte de aparecer en uno de los mejores lugares del mundo a orillas de nuestro río Ara justo el día en que empezaban a bajar las temperaturas que tanta guerra nos han dado en los últimos días.

Montamos las tiendas, jugamos a pillar, al “frisbi”, a las cartas y nos presentamos hasta que antes de cenar las “chicas del ChiquiCAS” nos contaron dónde estábamos y qué íbamos a hacer al día siguiente.

Pasamos de un mapa de todo el Pirineo, de mar a mar, a uno del Pirineo aragonés hasta “aterrizar” en un mapa de Ordesa en el que vimos qué excursión nos esperaba.

Y como ya teníamos hambre (mucha) nos juntamos para cenar en la pradera del camping. No lo habíamos preparado pero al final parecía que había concurso de pechugas empanadas, de tortilla de patata, de empanadillas y, sobre todo, de ganas de comer. ¡Qué hambre da montar el campamento y no parar de correr!.

Antes de irnos a dormir y frontal en mano, los peques hicimos un juego de pistas por los alrededores del refugio de Bujaruelo. Teníamos que averiguar cosas del lugar, pasar algunas pruebas y entre todos conseguimos una gorra (una gorra cada uno, claro). Nos vino fenomenal en la excursión a Faja Racón del día siguiente.

La verdad es que trasnochamos un poquito, pero al día siguiente fuimos súper puntuales. Antes de las 09:00 ya habíamos desmontado las tiendas, desayunado y estábamos de camino a Ordesa.

Como auténticos jabatos superamos los 800 m. de desnivel y los 11 km. de la Faja Racón. Todos juntos, animando a los más peques o menos acostumbrados, hicimos de esta ruta algo fácil y llevadero.

Algunos optaron por una actividad alternativa evitando algo de desnivel pero haciendo también un gran recorrido a la Cola de Caballo.

Por el camino, unos y otros disfrutamos de la umbría de fresnos, hayas, arces y abetos, de las increíbles paredes que custodian este recorrido entre el circo de Carriata y el de Cotatuero, vimos quebrantahuesos, sarrios, flores de lis, aguileñas y un sinfín de cosas más. Ah! Y no podemos olvidar el pedazo de helado que nos ganamos al llegar a la pradera. Y es que no nos cansaremos nunca de decirlo: ¡Somos unos suertudos!

Y lo somos por vivir donde vivimos, por querer disfrutar de las montañas que son nuestro patio de recreo, por poder compartir todo esto con viejos y nuevos amigos de nuestro club y por tener siempre ganas de más.

Así que ya estamos pensando en la próxima aventura montañera. Hasta entonces… ¡Disfrutad del verano y salid a la montaña!

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