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Jorge Arcas: “Para mí es muy importante la tranquilidad de vivir en un sitio pequeño”

Puede presumir de haber disputado las tres grandes vueltas, Tour, Vuelta y Giro, y de ser hoy en día uno de los gregarios más valorados de su equipo

Jorge Arcas.
Jorge Arcas.
Mercedes Portella

Jorge Arcas Peña (Sabiñánigo, 1992) es ciclista profesional con el equipo Movistar desde hace siete años. En su ya larga trayectoria puede presumir de haber disputado las tres grandes vueltas, Tour, Vuelta y Giro, y de ser hoy en día uno de los gregarios más valorados de su equipo. Y es el primero de una hornada de ciclistas altoaragoneses que están brillando con luz propia durante estos últimos años. Pocas provincias, y menos del tamaño de la de Huesca, puede presumir de tener hasta seis ciclistas en lo más alto de este deporte.

¿Qué es para tí ser altoaragonés?

-Para mí ser de esta provincia es sobre todo un privilegio, y más vivir en esta tierra. Como ciclista estoy encantado de vivir en Sabiñánigo, porque tengo montaña, llano, puertos, todo lo que necesito para entrenar a diario y al lado de casa.

¿Qué zonas o sitios son las que más te gustan de esta tierra?

-Pues la verdad es que tiene también mucho que ver con el ciclismo. El valle de Tena, con puertos cerca como Portalet, Aubisque ya en Francia, la zona de Bielsa, que también tiene muchos puertos y está cerca de Saint Lary, una zona muy especial para mí porque allí vivió mi abuelo muchos años. Y también Jaca, el valle del Aragón. Tenemos por suerte muchos valles, muchas zonas para entrenar, y luego si bajas un poco más o buscas llano tienes Caldearenas y Javierrelatre. Son todas zonas muy bonitas y también con poco tráfico, que es importante.

Muchos ciclistas, al llegar a profesionales, por motivos geográficos o económicos se afincan lejos de casa, por ejemplo en Andorra, pero en tu caso, sigues en Sabi.

-Está claro que he tenido esa posibilidad, pero estoy feliz aquí con mi mujer y mi hijo. Estamos muy contentos, y es importante estar cómodo en el día a día, con tu gente. Por competición paso muchos días al año fuera, y volver a casa es importante.

Al menos en el deporte, si por algo se conoce esta provincia es por el ciclismo.

-Ha habido muchas etapas de la Vuelta a España, y eso es importante, pero luego está la Quebrantahuesos, que atrae a mucha gente. Y además la gente viene y se enamora. Los de aquí yo creo que no lo valoramos del todo. Y hay otras muchas iniciativas y carreras ciclistas en la provincia, porque hay gente con ganas para organizarlas y porque tenemos un territorio ideal para todo eso.

¿Qué destacas de tu ciudad, de Sabiñánigo?

-Es importante la tranquilidad de vivir en un sitio pequeño. Nos conocemos todos, te llevas bien con la gente, y además Sabiñánigo tiene un ambiente muy deportivo, se hace mucha actividad física y eso también crea afinidad. Y que hay gente muy buena en diversos deportes como atletismo o tiro con arco. Somos como una pequeña familia. Y también la importancia de la tranquilidad. Estás en un Tour, por ejemplo, con multitudes, con mucha intensidad, y llegas aquí y hay paz. Yo lo valoro como un privilegio. Y cuando hablo con otros ciclistas, les cuento que tengo casi en la puerta de casa un montón de puertos para entrenar.

En una provincia con tanto ciclismo, era fácil ser ciclista.

-Me enganché al ver la Clásica de Sabiñánigo, que además la organizaba mi padre con el CC Sabiñánigo. Te vas metiendo en ese mundo, y luego la Quebrantahuesos, que también la hacía mi padre. Todo ese ambiente ciclista te envuelve y hace que te guste cada vez más.

¿Y qué la parece la cantidad de ciclistas profesionales que hay?

-Es raro que hayamos coincidido tantos y todos ahora mismo en activo. Es para recodarlo en el futuro y disfrutarlo ahora. No es nada fácil y sin duda es gracias al gran trabajo que se está haciendo por parte de los clubes con la base.

Ahora vive en un pequeño pueblo al lado de Sabiñánigo con su familia. ¿Le preocupa la despoblación y el problema que supone en esta provincia?

-Como digo siempre me ha gustado estar en un sitio que me dé paz y tranquilidad, y eso por suerte también le gusta mucho a mi familia. Tengo un niño de once meses, y pienso en cuando crezca, que pueda disfrutar y crecer con esa libertad que te da un sitio pequeño y tranquilo -no una gran ciudad-, con el campo al lado, pudiendo jugar sin esa preocupación constante. A la larga pienso que es una buena elección el vivir en un sitio así. Yo al menos estoy encantado. 

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