SD Huesca

HUESCA-ATLÉTICO DE MADRID - ANÁLISIS

El Huesca acusó la baja de Petón, que se perdió el partido de su vida

El Cholo no dio respiro a los suyos, ni siquiera cuando iban ganando 0-3

El Huesca acusó la baja de Petón, que se perdió el partido de su vida
El Huesca acusó la baja de Petón, que se perdió el partido de su vida

HUESCA.- Este Huesca sin Lasaosa y Petón juntos, no es lo mismo. Este sábado el equipo acusó la baja de Petón, en cama por gripe. Y es que tener juntos al delantero que las pone desde el extremo y que es capaz de rematar su propia asistencia y al organizador y "caracoleador" no es lo mismo que estar solo con media naranja.

Viven el espíritu del futbolista, de ser del Huesca y de empujar a la red si hace falta ahora que lo ven desde el palco, y el segundo, además, la pasión desbordante que le inculcaron por el Atlético desde antes de que le bautizaran. Los que somos más o menos de su quinta los recordamos en ese afán más que los recién llegados. Todos son bienvenidos, que nadie lo interprete de otro modo. Y si uno falta, se nota.

Así que, por si fuera poco tener delante al Atlético, hacerle frente de tal guisa, es lo mismo que ponerte en la guerra de David contra Goliat, pero sin tirachinas, que ya es decir.

Superada la media hora inicial, con la buena pinta que dejó el Huesca en esa arrancada, lo demás fue uno de esos platos contundentes que responden al frío y a la niebla y que se hacen con un buen cocido.

El Atlético no perdonó. Como tampoco lo hizo Simeone. En El Alcoraz no solo pasó un candidato a ganar la Liga y la Champions. Por el nuevo arco de Huesca la Magia (se estrenó ayer, lo mismo que le peana giratoria donde se coloca el balón que coge el árbitro cuando salta al césped) desfiló el cholismo en estado puro.

Ni ganando 0-3, ni en los tres minutos de descuento, el Cholo dio respiro a los suyos. Ni medio centímetro concedió. El técnico fue una mosca cojonera de principio a fin. Y así le sale el equipo, como una máquina perfectamente engrasada en la que cada pieza sabe perfectamente cómo se tiene que mover. Sin dar tregua y con la máxima intensidad.

Los prolegómenos fueron para David Ferreiro. Se llevó a San Lorenzo para colgarlo en algún lugar de honor de su casa, la camiseta que le entregó Lasaosa con su conmemoración centenaria y, sobre todo, el cariño de una afición entregada.

Quedan, en fin, 18 partidos y 54 puntos. Digo yo que habrá que empezar a sumar ya.

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