SD Huesca

HUESCA-GIRONA - OPINIÓN

Okazaki-san, posesión y colosos

Okazaki-san, posesión y colosos
Okazaki-san, posesión y colosos

D OS COLOSOS asomaron ayer al Alcoraz, ambos con unas plantillas excepcionales, rutilante la gerundense, en formación la azulgrana. La constelación de delanteros en la mano de Juan Carlos Unzué, dispuesta en línea de combate en el tramo final, asusta. Y, sin embargo, el desenlace obedeció a la lógica del más ambicioso, del que más cree en un estilo.

En la teoría de los cinco últimos minutos (la que conforma las opiniones del oportunista obviando los 85 anteriores), el Huesca sufre innecesariamente. El fútbol hay que analizarlo globalmente, incluso atribuyendo las vicisitudes puntuales, virtuosas o negativas, a una causa, a una razón.

Este sábado, la apuesta de Míchel fue infinitamente más audaz y hermosa que la de Unzué. La primera hora fue de un mérito increíble, ante un portaaviones cargado de efectivos temibles.

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Y en ese periodo se fraguó la victoria en un justo premio a Okazaki-san (o don Oka, como prefieran), un prodigio en todos los ámbitos del juego, con un "kaño" pletórico (el defensa juega el próximo partido con sotana) y orientaciones propias de un campeón de Premier.

Hizo mejores a los Ferreiro -lástima ese puntito individualista-, Juan Carlos -el control con la plantilla es fastuoso-, Sergio -este chaval es una bomba- y Mikel.

Triste, por el contrario, la puesta en escena del navarro en el banquillo del Girona. Fuera de los arreones esporádicos de Samu, nada de nada hasta la última media hora.

Otra cuestión es que, en el final de la pretemporada en la que aún estamos, noventa minutos se nos hacen largos y sufrimos. Sin embargo, cuando vean el partido en diferido, sin pasión, sin taquicardias, constatarán que Álvaro no hubo de intervenir y Juan Carlos evitó unos cuantos goles del Huesca.

Dos últimos apuntes. Quien minimice la importancia de la posesión, que compruebe ayer un tiempo y otro. Y, segundo, el VAR va a matar el fútbol de la mano de árbitros como De la Fuente. Dos minutos revisando el gol de "Oka" y prolonga uno. De locos.

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