SD Huesca

COLABORACIÓN

La mejor noticia del Huesca, un estilo reconocible

El Huesca empató ante el Español en su estreno de pretemporada

La mejor noticia del Huesca, un estilo reconocible
La mejor noticia del Huesca, un estilo reconocible
LOF

HUESCA.- Cuestión de estilo no es atributo exclusivo de la moda o de los diseñadores de cualquier industria. Es, en sentido amplio, la definición de las personas que son capaces de atravesar desiertos, tormentas y ambientes placenteros sin que la traición de la coherencia haga presa de ellas. Ésta, amigas y amigos seguidores del Huesca de Primera, del flamante y reciente campeón de Segunda como no se cansaron de reiterar en una estupenda retransmisión (incluso por encima de la trascendencia y el tenor del arranque de pretemporada) en Aragón Televisión, fue la mejor conclusión del Español-Huesca (lo siento, lo de Espanyol en tal término como que no me sale, disculpas a los periquitos, a los que admiro desde hace muchos años).

Hace poco más de un año, fuimos un pequeño puñado los que acudimos al bautizo de Míchel en Calahorra. No me las doy de nada, era tan sencillo como recorrer la veintena de kilómetros de Lodosa a la ciudad riojana y juntarme con mi hijo y mis amigos Inma y Borja. Como la memoria es flaca y la hemeroteca de verdad y las redes sociales son imperturbables (bueno, uno puede borrar un tuit, pero eso es propio de gente que tiene de qué arrepentirse), recordaré que la única lectura que pudo establecerse tras los 90 minutos de La Planilla es que había un estilo. Que Míchel sabía a lo que jugaba, y eso que aquel equipo estaba más plagado de interinos que los que hoy esperan atribulados a conocer sus destinos en las aulas (una vergüenza: hasta el 28 no lo saben).

Pues bien, en los campos de juego de Dani Jarque, de lejos, se adivinó que la personalidad se mantiene, con la ventaja de que ayer hubo más protagonistas y de que el final glorioso ha sido tan reciente que aún se atisban rendimientos físicos aceptables entre los jugadores.

El arranque de pretemporada ha sido ambicioso. Nada que ver con el de hace dos temporadas. Mirar la alineación del Español en la pizarra imponía mucho respeto. Tanto que indefectiblemente surge la pregunta de quién acompañará a los de Vicente Moreno (si es que sigue, porque la directiva se ha especializado en reemplazos de entrenadores) en el ascenso a Primera División en junio (presuntamente) próximo. Y sobreviene inmediatamente un deseo por el especial cariño que algunos procesamos a ese equipo, a la Toga Perica de José María Fuster-Fabra y a José Manuel Oliván, entre otros: que volvamos a vernos en la máxima categoría, porque sin los blanquiazules pierde señorío y sin los azulgranas -nosotros- frescura y autenticidad.

Y, por momentos, la viveza sobre el césped pareció más propia de este fútbol de ahora que de un amistoso. Empatar con los López, los Marc Roca, los Embarba, Wu Lei y compañía no es moco de pavo. Sobre todo porque fue un cara a cara real en el que el Huesca mimó la pelota. Y esa es una buena promesa para este año.

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