SD Huesca

SEGUNDA DIVISIÓN

Se cumplen 13 años de la llegada del Huesca al fútbol profesional

El 15 de junio de 2008 el Huesca subía a Segunda en Écija con el gol de Roberto

El gol de Roberto en Écija, un tanto inolvidable.
El gol de Roberto en Écija, un tanto inolvidable.
Pablo Segura

El Huesca comenzó a escribir su historia en el fútbol profesional un día como este martes de hace trece años, más de una década desde que el equipo azulgrana, bajo la dirección del tándem Petón-Lasaosa, fundamentalmente, pasó de ser un equipo a caballo entre la Tercera y la Segunda B a subir a Segunda, un hito histórico que, por suerte, no se quedó ahí y permitió posteriormente hasta dos temporadas en la elite, en Primera.

No fue fácil ni mucho menos aquel primer gran salto, y el mejor ejemplo es el partido definitivo, en la localidad sevillana de Écija, a 40 grados de temperatura y con un campo a reventar y muy hostil.

El Huesca hizo una gran temporada regular para terminar segundo de su grupo en Segunda B, empatado a puntos con el primero, la Ponferradina. Roberto fue el máximo goleador del grupo y Eduardo Navarro, el segundo portero menos goleado.

Tras una temporada en la que el equipo se asomó al ascenso, y fue eliminado por el Córdoba, en la segunda intentona el club tenía algo más de poso y fue la definitiva. El equipo lo entrenaba Onésimo y jugaba una camada de buenos futbolistas, varios salidos de la cantera del Real Zaragoza. Los nombres de Dorado, Corona, Ripa, Borrego, Robert, Lalo, Lluis Sastre, Edu Roldán, Sorribas, Rodri o el citado Roberto fueron claves junto a, curiosamente, un futbolista que hoy en día sigue en las filas del club trece años después, Mikel Rico.

Tras la liga regular llegó el playoff, que se jugaba a dos eliminatorias. En la primera el Huesca se midió al Gavá, con empate en la ida a dos en Gavá y en la vuelta a uno en El Alcoraz, lo que dio el pase por el valor doble de los goles como visitante.

Écija, un lugar para la historia

Y llegó la eliminatoria definitiva, en la que en la ida, en terreno de juego oscense, los azulgrana lograron un valioso 2-0 gracias a los tantos, de penalti ambos, de Lalo y Roldán. Pero quedaba la vuelta, en una olla a presión, por el ambiente pero también por el fuerte calor. El Huesca aguantó como pudo las embestidas de un Écija crecido, y que en el minuto 63 se adelantó por medio, ahí es nada, de Nolito, luego internacional y con una brillante carrera que todavía continua.

A partir de ahí el partido fue una agonía, con el Huesca defendiéndose como podía y un gran Eduardo bajo palos. Mucho sufrimiento, incluso con un hombre menos por la expulsión de Dorado, pero que tuvo el mejor final, ya en el tiempo añadido. Con el Écija volcado, Robert le puso un balón largo de oro a Roberto, que dribló al defensa y se sacó un disparo desde la frontal ajustado al palo. Un golazo de bandera que valía un ascenso. A partir de ahí, el club azulgrana empezó a escribir las mejores páginas de su historia, que todavía continúan, ahora con el reto de lograr el tercer ascenso a Primera, que sería el quinto en 14 años, una trayectoria al alcance de muy pocos. 

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