SD Huesca

SD HUESCA

Los errores condenan al Huesca a su tercera derrota seguida (3-2)

Tras remontar los azulgranas antes del descanso, el Lugo vio recompensado su coraje y acierto en la recta final del partido

Los jugadores del Huesca celebran uno de los goles.
Los jugadores del Huesca celebran uno de los goles.
Carlos Castro/LOF

CD LUGO: Whalley, Lebedenko (Cuéllar, 79), Campabadal (Mayoral, 70), Alende (Carlos Pita, 61), Ros, Señé (Canella, 79), Hugo Rama (Joselu, 70), Xavi Torres, Chris Ramos, Gerard Valentín y Manu Barreiro.

SD HUESCA: Andrés, Buffarini (Ratiu, 87), Salvador, Ignasi Miquel, Florian Miguel, Seoane (Kelechi, 87), Mosquera, Ferreiro, Marc Mateu, Dani Escriche (Juan Carlos, 80) y Gaich (Pitta, 68).

ÁRBITRO: Ais Reig (Comité Valenciano). Mostró tarjetas amarillas a Gerard Valentín por el Lugo y Buffarini por el Huesca.

GOLES: 1-0 Minuto 5: Gerard Valentín. 1-1  Minuto 34: Barreiro, en propia puerta. 1-2 Minuto 38: Dani Escriche. 2-2 Minuto 82: Barreiro. 3-2 Minuto  85: Cuéllar.

INCIDENCIAS: Se jugó con lluvia en el Anxo Carro. Antes de iniciarse el encuentro se ha rendido homenaje a Carlos Pita, primer capitán del Lugo, por sus 300 partidos con el conjunto gallego.

Tres de tres Lo que no quería Ambriz ha sido lo contrario de lo que ha sucedido en Lugo. Tercera derrota seguida del Huesca, con el mismo marcador de hace dos años en el Anxo Carro. Y bien puede decirse que ha sido justa porque el Lugo, superior en juego, ritmo y goles, se ha encontrado con un Huesca acertado para remontar antes del descanso pero excesivamente contemporizador y fallón. Un error de Andrés ha dado alas al Lugo para empatar y darle la vuelta al marcador. Toca enderezar el rumbo, torcido con este nuevo tropiezo.

En apenas cuatro minutos le dio la vuelta a la tortilla el Huesca. El gol de Barreiro al peinar de cabeza en propia puerta una falta sacada por Ferreiro y el remate de cabeza picado de Dani Escriche, en indudable estado de gracia, fueron demoledores para derribar a un Lugo que en la primera media hora había literalmente ahogado al conjunto oscense.

Un Huesca que se había plantado con dos novedades, la conocida de Ignasi Miquel en el centro de la defensa y la de Mosquera con Seoane en el centro del campo.

El Lugo imprimió en el arranque del partido un ritmo trepidante, intenso, se diría que infernal. Imposible para un Huesca que tuvo, como en los dos encuentros precedentes ante Las Palmas y Oviedo, un inicio contemplativo, lento y parsimonioso, muy a merced de su rival.

Ya en los primeros escarceos Chris Ramos, incordiador como nadie, forzó una caída en el área y en el saque de esquina de la misma jugada cabeceó desviado en el punto de penaltio.

Y era el mismo Ramos el que iniciaba la jugada del 1-0 para el Lugo al encimar a Buffarini, que se vio superado en la presión del rojiblanco y ese balón perdido, cassi calcado a la jugada que supuso el segundo tanto de Las Palmas hace un par de semanas, pilló a contrapie a la zaga con esa contra en la que Ramos profundizó de izquierda a derecha, donde Gerard Valentín entró como Pedro por su casa para batir a Andrés.

Si peor no podía empezar la cosa, más negro era el panorama ante el desconcierto del Huesca, que tenía más el balón pero que chocaba con la constante y fuerte presión del Lugo en el medio campo.

Muy enchufado estaba el Lugo, cargado de energía y electricidad, desbordando por completo a los azulgranas. Señé tuvo un buen remate que desbarató con un despeje certero el meta del Huesca. 

En la contra, los de Ambriz tuvieron una tímida respuesta en una combinación por la izquierda entre Mateu y Florian con disparo del francés que despejó Whalley a córner.

Pero el Lugo seguía más vivo y volvió a estar cerca del gol en un centro desde la derecha con balón colgado en el que Ramos se adelantó de cabeza a Barreiro, mejor posicionado para el remate, y el cabezazo se le marchó desviado.

Hasta que llegó la reacción desde el balón parado. Una falta sobre Gaich, que le costó la tarjeta a Gerard Valentín por un pisotón, la sacó con efecto Ferreiro y Barreiro peinó lo justo para sorprender a Whalley. 

Se empezó a eclipsar la estrella del Lugo y a despertar el Huesca, que puso más temple en su juego y a mover con mayor criterio el balón. Suficiente para remontar solo cuatro minutos después, también desde el balón parado. Esta vez fue el guante de Marc Mateu, en un saque de esquina botado desde la derecha, el que encontraba a Dani Escriche para que el de Burriana cabeceara picado y mandara el cuero a la red. 

Gran noticia para frenar en seco el inicial ímpetu del Lugo y encarar la segunda parte en una situación impensable después de lo visto en la primera media hora.

En la reanudación, el Huesca fue quien marcó el ritmo que más le convenia. Desde el dominio del balón, el equipo azulgrana lograba enfriar el partido cediendo terreno con la intención de esperar el momento de lanzar algún contragolpe ante un Lugo que empujó aunque sin mucha profundidad.

Pero parecía todo en punto muerto. Los ataques del Lugo chocaban con la defensa del Huesca, por momentos un tanto enculada, y a los de Ambriz les faltaba ese último pase para ser más mordaz en sus salidas, con lo cual no había manera de cerrar un partido que se mantenía vivo y un marcador peligroso que seguía abierto y ajustado.

Florián lo intentó pero después de pisar el área tiró flojo al portero y en esas idas y venidas el Lugo lo seguía intentando. Lebedenko le puso un buen balón a Barreiro, que se topó con Andrés y después Mayoral, recién incorporado, le filtró un balón de oro a Barreiro que neutralizó Salvador al salir al cruce con velocidad y acierto.

Pitta hizo su puesta de largo en el minuto 68, por Gaich, que a poco de entrar tuvo una buena acción por la derecha con centro pasado al área que no concretó Mateu.

Y en el pecado estuvo la penitencia. Porque el Huesca se vio desborbado en un arranque de ira del Lugo tras un grave error de Andrés, al que se le escapó un balón fácil en el saque de una falta de Pita que aprovechó Barreiro para empatar. Y para colmo, con un Lugo desmelenado y un Huesca aturdido, llegó el 3-2 en una jugada en la que Barreiro asistió a Ramos y éste, entrando por la izquierda, centró para que Cuéllar marcara sobre la línea. Un gol que tuvo su suspense por previa anulación del asistente, decisión que revocó el VAR al conceder el gol.

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