SD Huesca

SD HUESCA

El Huesca "va que Pitta" en Anoeta (0-2)

El Vikingo se estrena con doblete goleador y el equipo azulgrana se reencuentra con la victoria ante un combativo Sanse

Pitta celebra el gol que adelantó al Huesca en el marcador.
Pitta celebra el gol que adelantó al Huesca en el marcador.
LOF

REAL SOCIEDAD: Ayesa, Olasagasti, Arambarri, Alkain, Aldasoro (Garrido, minut 69), López (Gabilondo, minuto 82), Blasco, Pokorny, Martón (Karrikaburu, 55), Martín (Zoilo, minuto 82) y Magunazelaia (Kortajarena, minuto 82).

SD HUESCA: Andrés, Ratiu (Buffarini, 78), Pulido, Ignasi Miquel, Marc Mateu, Seoane, Nwakali (Mikel Rico, minuto 69), Juan Carlos (Mosquera, minuto 57), Ferreiro (Joaquín, 78), Dani Escriche (Florian Miguel, 78) y Pitta.

ÁRBITRO: López Toca (Comité Cántabro). Amonestó a Nwakali, Pulido, Seoane y Joaquín por el Huesca y Olasagasti por la Real B.

GOLES: 0-1 Minuto 17: Pitta. 0-2 Minuto 89: Pitta.

INCIDENCIAS: Encuentro disputado en el Reale Arena correspondiente a la séptima jornada de la Liga Smartbank, ante 3.179 espectadores. Tarde-noche lluviosa.

HUESCA.- Dos goles del Vikingo le han dado al Huesca la victoria en Anoeta. Más sufrida de lo que se pueda pensar en un conjunto azulgrana que se mostró más eficaz que su combativo rival, que también tuvo protagonismo ofensivo, el mismo que le dio en última instancia al meta Andrés para salvar en momentos puntuales. Victoria balsámica que sirve también de lanzadera para Isidro Pitta en su debut goleador.

El Huesca se marchó al descanso con ventaja en el marcador pero no tanto en el juego. El Sanse se mostró más peligroso que los azulgranas y pudieron haber igualado o superado ese guarismo si nos atenemos a las ocasiones que tuvieron ambos. 

Ambriz presentó como novedad en la alineación a Juan Carlos. El resto, los mismos que habían jugado de inicio ante el Fuenlabrada con la excepción  de Mikel Rico. Buscaba el técnico dinamismo y movilidad, con una defensa firme, Seoane y Kelechi Nwakali de pivotes y esa línea de tres con Escriche y Ferreiro en los costados, a derecha e izquierda, Juan Carlos por el centro y en busca de la conexión con Pitta como hombre más adelantado.

El Sanse ejerció desde el pitido inicial una presión alta y estuvo a punto de sorprender al Huesca en el primer minuto. Un balón servido a Martón, que pilló a contrapie a la zaga oscense y que la arriesgada salida de Andrés fuera del área para despejar evitó males mayores.

Le costaba al equipo azulgrana sacudirse ese presión donostiarra, que obligaba a los de Ambriz a jugar más atrasados. Poco a poco se fue sacudiendo el Huesca ese empuje haciéndose con la posesión del balón y así fue también como empezó a responder el cuadro oscense en su frente de ataque. Primero era Ferreiro era el que tiraba alto en una primera oportunidad al cazar un balón en el área. Después un gran centro de Mateu, de nuevo de lo mejor del Huesca defendiendo y atacando, no llegó al remate Juan Carlos al anticiparse un defensa. Se mascaba el gol porque insistían los de Ambriz. Ratiu, incorporándose al ataque, se fue por velocidad ante un defensa y su centro fue interceptado a córner.

Y en esta acción de estrategia, bien diseñada y perfectamente ejecutada, llegaba el 0-1. El saque de esquina fue en corto de Nwakali a Mateu y el zurdo se sacó de la manga otro de sus mágicos centros, directo al corazón del área, donde emergió la figura de Pitta para que el paraguayo conectara un perfecto cabezazo que fue directo a la red.

El gol, lejos de tranquilizar o afianzar al Huesca, tuvo un efecto contrario. El que se espoleó fue la Real, porque empezó a generar peligro. Tras un córner llegó una doble y clara oportunidad para los "potrillos" con un remate de Blasco a bocajarro que rechazó Andrés y un segundo tiro de Martón se fue al larguero tras tocar en Ratiu. 

No salió de esos apuros el Huesca porque el Sanse no le perdió la cara y en sus ataques por el costado izquierdo, donde Ratiu fue en esas jugadas presa demasiado fácil, Martón tuvo otra pero remató alto y más tarde Martín obligó a Andrés a despejar con los pies otro buen remate. Por medio, una contra en la que Ratiu apareció en posición de ariete pero llegó trastabillado y sin llegar a controlar.

Fue un primer tiempo un tanto irregular del Huesca, que fue más eficaz que dominador ante una Real muy viva y peligrosa pero sin acierto en su ofensiva.

Entró bien el Huesca en el segundo tiempo, que a los 4 minutos pudo sentenciar el partido en una gran jugada en la que Mateu hizo un magnífico cambio de orientación de izquierda a derecha, donde recogió Ratiu, se metió en el área, hizo dos quiebros y marcó un gol. Pero en la línea estaba Escriche, en fuera de juego, que fue el que tocó lo justo para que el VAR anulara el tanto de la tranquilidad.

Así que el Sanse volvió a la vida y Andrés volvió a ejercer de salvador en un mano a mano con Martón para desbaratar con la punta de los dedos. 

Y en la contra también la tuvo el Huesca, de nuevo Ratiu, y el que evitó el gol fue el portero vasco Ayesa despejando a córner.

Fue en ese momento cuando Ambriz decidió la entrada en cancha de Mosquera, para dar más peso y control al centro del campo. Y tuvo otra buena arrancada el Huesca con Seoane incorporado por la izquierda y un centro demasiado fuerte, imposible de rematar. 

Y en esas alternancias, otro susto para el Huesca en un balón colgado al área, tras saque de falta, que Blasco cabeceó y Andrés de nuevo salvó para que el esférico saliera despedido a córner tras dar en el travesaño.

Con el partido muy vivo y sin resolver, esos viajes de ida y vuelta le reportaron una nueva oportunidad al Huesca. Esta vez con el primer balón que tocó Mikel Rico, que había sustituido a Nwakali, cuyo centro lo desvió a córner un defensa realista. 

Y también el Sanse la volvió a tener, pero esta vez el salvador fue Ignasi Miquel. Y en esa recta final, un tanto atropellada por los vaivenes de un Huesca que no remachaba, y que había hecho un triple cambio con Joaquín, Buffarini y Florian, y una Real que se resistía a doblegarse, llegó la acción definitiva en una contra en la que Seoane entraba con fuerza por la derecha y su pase mortal lo fusilaba a la red el Vikingo con un zurdazo a placer. El mismo Pitta, ya en el epílogo, pudo hacer el tercero pero su cabezazo salió desviado por los pelos.

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