Huesca

ACTIVIDADES EDUCATIVAS

El fútbol deja paso en el patio de los colegios de Huesca a juegos inclusivos y cooperativos

Ocho colegios de la ciudad participan este curso en un proyecto de innovación

El fútbol deja paso en el patio de los colegios de Huesca a juegos inclusivos y cooperativos
El fútbol deja paso en el patio de los colegios de Huesca a juegos inclusivos y cooperativos
S.E.

HUESCA.- La pelota viajera, desafío vertical, la alfombra mágica o el gran salto son juegos que se han hecho hueco en patios de recreo como el del colegio Pío XII, donde el fútbol ha perdido terreno en beneficio de otras actividades que no sólo fomenten la actividad física sino las habilidades sociales. Este centro fue uno de primeros en la capital oscense en el que se puso en marcha el proyecto de Recreos Cooperativos importado hace seis años desde la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación. Los avances logrados han llevado a los ocho colegios públicos de la ciudad a dar un paso más en esta línea y participar en una convocatoria del Departamento de Educación con un proyecto conjunto de innovación de recreos cooperativos e inclusivos.

A través de este proyecto, explica Alberto Aibar, profesor de magisterio y uno de los coordinadores del proyecto, buscan "dinamizar los patios" y contar con recreos "más inclusivos", en los que desaparece el componente de competición y los escolares disponen de más oportunidades de juego. Cada centro, en función de su casuística y de cuánto quieran prolongar el trabajo de dinamización, decide cómo se organiza, con la implicación de los alumnos de Magisterio durante las prácticas que realizan en los propios centros. "Es una parte más de su dinámica de trabajo y es enriquecedora", destaca Aibar, porque cada centro "es realmente diferente".

La selección de la iniciativa dentro de la convocatoria de proyectos de innovación es un aliciente más para los impulsores, porque "empieza a pertenecer al centro" como una "estrategia" más de su trabajo. Al final, el objetivo que persiguen es que esos cambios pasen a formar parte del día a día del patio y terminen extendiéndose al resto de recreos de la ciudad "para que sea un proyecto de todos los colegios".

En San Vicente pusieron en marcha dos proyectos paralelos, de recreos cooperativos e inclusivos, además de activos. El centro tenía una realidad, "mucho alumnado y poco espacio de recreo", destaca Sergio Supervía, docente y coordinador. Aparte, la dinámica del fútbol derivaba en conflictos que terminaban reflejándose en el aula. Decidieron iniciar un trabajo de reflexión con los propios alumnos, para que "fuera conscientes de que con esta dinámica no funcionaban".

Este proceso culminó en la ampliación de los espacios de recreo al gimnasio o el salón de actos, incorporando nueva modalidades como el datchball, juegos de mesa y salón, música y juego libre. Y lograron reducir el número de conflictos, pasando de una media de hasta 15 casos por trimestre a uno o dos e, incluso, cero. Aparte, los alumnos "interactúan más entre ellos". La actividad "trasciende" fuera y dentro del aula, donde el trabajo "es más positivo" y se nota el respeto entre los alumnos, valora Supervía. Aunque cuentan con el apoyo de alumnos de Magisterio, la siguiente propuesta es la formación de "alumnos ayudante".

Así lo hacen en Pío XII, donde la actividad ha pasado a hacerse más días, todo el año y de manera voluntaria, incorporado a los alumnos de 5º y 6º de Primaria, quienes se han convertido en dinamizadores de los más pequeños de Infantil. "Aprenden a gestionar los grupos, vivenciar los retos y lo que ellos han aprendido lo proyectan con niños más pequeños", explica Javier Zamora, profesor de Educación Física y coordinador.

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