Huesca

MILAR ELECTROVISIÓN

Los 50 años de observación y adaptación de Milar Electrovisión

La llegada de la familia que actualmente dirige la empresa se produce en 1990

Los 50 años de observación y adaptación de Milar Electrovisión
Los 50 años de observación y adaptación de Milar Electrovisión
S.E.

HUESCA.- Milar Electrovisión celebra sus bodas de oro con trabajo, capacidad de observación, adaptación y diversificación para mantener y acrecentar la credibilidad que ha conseguido entre los más de 45.000 clientes referenciados en este medio siglo en la capital oscense.

Desde sus instalaciones en la avenida Menéndez Pidal de Huesca, Javier Zamora y Alfonso Piedrafita recopilan los hitos de este comercio emblemático de la ciudad, justo después de hacer una puesta en común con Ascensión Rivarés, hoy ya en la edad del júbilo y que fue la más antigua de las trabajadoras de la casa.

Vicente Lacasa, que tenía dos tiendas en Zaragoza, una en Calatayud y otra en Casetas, y cuyo ascendiente era turolense, abrió el primer establecimiento de electrodomésticos en 1969. Creció, prosperó y los resultados no se harían esperar. A las dependencias en Ramón y Cajal, 21, se sumaron las de muebles en la calle San Vicente de Paúl. En 1986, entra en Expert, grupo de compras en el que tenía protagonismo fundador.

La llegada de la familia que actualmente dirige la empresa se produce en 1990. Ya anteriormente, desde 1980, Javier Zamora tenía un taller de reparación de electrodomésticos. "Todo fue tan simple como que fui a ver a Vicente Lacasa por una lavadora que no tenía arreglo y, en vez de llevarme una lavadora, compre toda una tienda", afirma Zamora.

CRECIMIENTO SIN PAUSA

Javier Zamora y Alfonso Piedrafita han recorrido un sendero de crecimiento permanente, de mudanzas, de expansión y de enriquecimiento de la gama, siempre con el cliente como foco principal de todos sus desvelos y con unos trabajadores hacia los que sólo tienen palabras de gratitud por su compromiso e iniciativa.

En 1991, la tienda se trasladaba dentro de la misma avenida a Ramón y Cajal 27, mientras en las anteriores instalaciones mantenían muebles de hogar. Posteriormente, un año después, se producía la unificación y se daba un protagonismo a las cocinas.

En 1998, la actividad se amplió a Barbastro, donde finalmente acabaron traspasándola a un empleado.

2001 marcó otro hito, el de la integración de un espacio para la informática. Bromea Javier Zamora, "siempre hacemos los grandes cambios cuando comienza una década". Veremos en dos años, con la siguiente. La central en la que se apoyaron fue Beep. La observación de las tendencias motivó esta inclusión de informática y electrónica, que, de paso, atraía a gente joven a la tienda. "Ahora ocurre con los móviles, que busca otra generación. Nosotros hemos vendido a tres generaciones, a los abuelos, a sus hijos y a los nietos, a familias enteras. Es curioso porque quienes vinieron a por una consola de niños hoy compran los electrodomésticos para su hogar. La gente está siendo muy fiel, siguen comprando todo y por eso tenemos 45.000 clientes referenciados".

La clave, aseguran Alfonso y Javier, "es estar a la última y buscar los equilibrios, porque los márgenes en informática, por ejemplo, son muy reducidos porque hay que ajustar los costes, pero es importante ofertar un producto a los jóvenes para conseguir un consumo familiar de productos de más rendimiento".

En el año 2004, cambió la enseña. Frente a la suspensión de pagos de la anterior, Milar fue la solución. El catálogo seguía creciendo, gracias a la disponibilidad de la compañía proveedora, Proselco. Tras sucesivas ampliaciones, llegó en 2014 un traslado crucial a las actuales dependencias en Menéndez Pidal, donde disponen de seiscientos metros que incluyen almacén, de los cuales cuatrocientos son para la exposición.

La última incorporación a la estructura fue la parte de menaje, de la mano de la cooperativa aragonesa Coferdroza, que ha sido acogida con mucha expectación por parte de la clientela.

El círculo se sigue cerrando, gracias al ejercicio virtuoso de la observación. "Queríamos incorporar una parte de ferretería para acrecentar nuestro servicio a los clientes, a los que respetamos sobre cualquier otra cuestión".

Alfonso Piedrafita y Javier Zamora, rodeados de fotografías que explican la evolución de la empresa que es tanto como la de los tiempos que expresaron en su escaparate con motivo del concurso del Festival de Cine, apuestan por los valores del comercio de proximidad. Conscientes de los cambios, de las primeras amenazas de las grandes superficies y de Zaragoza, y las posteriores de internet, abogan por "la cooperación de los comerciantes" y prometen seguir cultivando sus dos músculos: "Credibilidad y confianza".

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