Huesca

ADMINISTRACIÓN DE JUSTICIA

El turno de oficio es un servicio vocacional "que se tiene que poner en valor", estiman los letrados

El trabajo tiene sus peculiaridades según los partidos judiciales donde se lleva a cabo

El turno de oficio es un servicio vocacional "que se tiene que poner en valor", estiman los letrados
El turno de oficio es un servicio vocacional "que se tiene que poner en valor", estiman los letrados
S.E.

HUESCA.- Los letrados que prestan servicio en el turno de oficio hablan del mismo como una tarea vocacional y expresan la necesidad de ponerla en valor. Dos colegiadas altoaragonesas exponen su experiencia y desgranan las particularidades según los partidos judiciales.

El de Monzón recoge tanto la comarca de La Litera, como la del Somontano y el mismo Cinca Medio. "Estamos solamente un compañero por semana para penal general", dice Lucía Romeu, letrado de la ciudad montisonense. "Eso significa que muchas veces nos tenemos que multiplicar. Además hay otra para atender a las víctimas de la violencia de género". Hace 3 o 4 años eran dos compañeros y se podían cubrir el uno al otro. "Tenemos la suerte de llevarnos bastante bien en el juzgado de Monzón, por lo que nos podemos cubrir los unos a los otros, sin lo cual sería imposible gestionarlo", concluye Lucía Romeu.

La parte negativa es que "se les olvida que aquí, en Monzón, los juicios los tenemos que hacer en Huesca. Yo, por ejemplo, esta semana, he ido a un juicio que se ha suspendido tres veces y esas veces que he acudido a Huesca no me las va a pagar nadie". Circunstancia por la que Lucía Romeu, al igual que Mariano, afirma que "es una tarea vocacional" ya que existe un riesgo y una escasa remuneración.

Carolina Zapater, letrada del partido judicial de Fraga, aclara que "en la provincia de Huesca las distancias son importantes, hay poca población y por tanto corresponden pocos abogados, pero sí que hay muchos kilómetros". El partido judicial de Fraga es extenso y llega a poblaciones como Albalate, Belver, Candasnos y el Bajo Cinca en general.

La tarea de alternar las guardias del turno de oficio con las labores del despacho particular es difícil de compaginar, según Carolina: "Tanto en el turno penal como en el de violencia de género, realmente las asistencias en los centros de detención son nocturnas. Son horas complicadas. Aparte de esto, hacemos las guardias por semana. Empiezas la noche del jueves al viernes y acabas la noche del jueves al viernes siguiente, con lo cual tus actividades de despacho particular sufren durante la semana de guardia".

Siguiendo la misma línea que sus compañeros, la letrada confirma que la remuneración es escasa en este tipo de justicia y recalca que el "servicio que se presta se tiene que poner en valor". "Yo estoy en el turno de violencia de género, donde el trámite es bastante recurrente. Con las remuneraciones que estamos recibiendo, es prácticamente altruista. Al fin y al cabo, es un derecho que garantiza la administración que prestamos trabajadores autónomos, que es una característica peculiar de este servicio".

En cuanto a los aspectos positivos, Carolina destaca que,"tanto en el turno penal como en el de violencia de género, lo que hacemos es personarnos como acusación particular y en ambos casos haces un servicio público, casi ONG".

Las consecuencias de asistir a una persona que tiene pocos recursos económicos es que "suela recurrir a nosotros ante cualquier tipo de documento que tenga que hacer o dudas que le surgen, por lo que convierte al abogado en su abogado de cabecera", concluye Carolina Zapater.

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