Huesca

CONCIERTOS

Mestizaje a dos bandas

Tritón Jiménez y Brotes verdes compartieron el escenario de la plaza de Navarra

Mestizaje a dos bandas
Mestizaje a dos bandas
V.L.

HUESCA.- Estas fiestas aurentinas, como ya se ha dicho en las crónicas que han ido apareciendo en estas páginas, han abarcado el abanico musical más completo de los últimos años. Y, por supuesto, en ese abanico no podía faltar el ámbito de la fusión y el mestizaje, que ya tuvo un primer capítulo con Los Caligaris y La Pegatina, y que se vio completado con la sesión doble (y aragonesa) que ofrecieron el oscense Tritón Jiménez y los zaragozano-oscenses Brotes Verdes el martes en la plaza de Navarra.

El primero en ocupar el escenario fue Tritón Jiménez, cantautor oscense que, tras disolver el grupo La Talega, ha desarrollado una carrera en solitario con la que mantiene viva la llama del mestizaje, pero ahora desde una posición más madura y serena. Una trayectoria en la que sus referentes más claros han sido otros cantautores como Kiko Veneno, Depedro, El Kanka o Javier Ruibal, expertos también en las lides de la fusión y el mestizaje. En su caso, unas gotas de jazz manouche, aromas de blues y folk, cadencia latina y alma de rumba son los principales ingredientes que ha incluido en el EP "La barba crece" y el reciente álbum "Treinta horas buceando en una gota", que constituyen la producción discográfica de Tritón Jiménez por el momento. Y precisamente el contenido de este último disco fue el eje sobre el que este oscense, acompañado de un solvente trío, hizo girar su actuación laurentina.

En una atmósfera agradable y tranquila se fueron sucediendo canciones como "Canto rodao", "Marionetas", "Fría", "Mi peor enemigo" (con una energía más próxima al rock) o "Vicente Candela", que reúne elementos afrolatinos y pulsión funky. No faltaron tampoco otros temas como "Romance de lo contrario" y hubo un hueco también para su vertiente más jazzy en temas como "Alicia en el parking de las maravillas" y "Aspirante". Tritón Jiménez, cada vez más seguro en su posición de líder de su propio proyecto, aunó poesía callejera con una música fresca y cercana.

Y tras el sosiego, llegó el momento de disfrutar del otro lado de la fusión, el de la música bullanguera y festiva, el de la eclosión rítmica, de la mano de Brotes Verdes, grupo que se creó en Huesca hace ya casi un lustro, pero que está formado mayormente por músicos zaragozanos. El elemento principal de su mestizaje sonoro es el dinámico y vibrante ska (un ritmo al que es imposible resistirse), pero también se nutre de hardcore, rap, rock y reggae, dando como resultado un conglomerado vitamínico, en el que el elemento más heterodoxo o bizarro es la inclusión de una viola entre los instrumentos del grupo.

Por lo demás, Brotes Verdes fueron arropados por sus cada vez más numerosos fans en un concierto que incluyó algunos de sus clásicos: "En familia", a ritmo de reggae, "Madrid, Madrid" (más próximo al rap), "Dónde están" (en el que desarrollaron su faceta más rockera) o "Vivo", que comienza en clave reggae para derivar en puro ska.

Dos pelotas gigantes entretuvieron al público que, en algunos momentos, se lanzó a bailar el pogo más salvaje. No faltó tampoco en su repertorio su revisión skatalítica de "El lado más salvaje de la vida" de Albert Pla (a su vez versión del "Walk on the wild side" de Lou Reed), y finalizaron su actuación con la interpretación de la trepidante "La enfermedad ska" y con el anuncio de que su carismático cantante, Rull a Rastras, tiene que dejar el grupo por motivos laborales. Pero, al parecer, los Brotes Verdes seguirán dando alegría a los enfermos del ska. ¡Que sea por muchos años!.

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