Huesca

PANDEMIA DE CORONAVIRUS

Maite Villarroel: "Es muy duro, pero trabajar en equipo y ver el apoyo ayuda"

El miedo a que los hospitales colapsaran, el sufrimiento y aislamiento "muy severo" de los pacientes o la falta de protección han golpeado el ánimo de los sanitarios

Maite Villarroel: "Es muy duro, pero trabajar en equipo y ver el apoyo ayuda"
Maite Villarroel: "Es muy duro, pero trabajar en equipo y ver el apoyo ayuda"
R.G.

HUESCA.- La clásica pregunta de quién vigila al vigilante se reformula estas semanas en quién cuida a quienes nos cuidan. En lo material, parece que la responsabilidad ha recaído, más que en la Administración, en ciudadanos y empresas a través de donaciones y en los propios médicos con sus, como algunos de ellos las llaman, "manualidades" para convertir bolsas de basura en batas con las que atender a los pacientes. Mientras, la Administración se ha topado por su falta de previsión con un "bazar" a la hora de comprar equipos a última hora en un mercado global marcado por -como medios nacionales han recogido- la especulación, la falta de producción propia por décadas de deslocalización precisamente a China, la mala calidad de mucho material, y la "guerra" a golpe de talonario entre países, incluso en plena pista de despegue del avión.

En lo psicológico, pesa todavía el miedo de que los hospitales se colapsaran. Un riesgo que ahora parece conjurado, pero que durante semanas estuvo constantemente en la mente de muchos médicos, como varios han reconocido a este periódico. En si se llegaría a la situación de Madrid y Cataluña, a tener que elegir quién entra en una cama con respirador y quién no, a elegir quién vive y quién muere en resumen.

A esto se suma la ya mencionada falta de material y el miedo a infectarse -66 sanitarios contagiados en la provincia hasta el domingo y el primer muerto en Zaragoza el sábado-, así como la avalancha de casos en los centros, aunque no se hayan desbordado.

Los psicólogos de Salud Mental del sector sanitario oscense ya activaron un servicio tanto para profesionales como para contagiados y familiares al inicio de la pandemia y este fin de semana los consejos nacionales de Medicina, Enfermería y Psicología acordaron otro tanto.

Maite Villarroel, la vocal de hospitales del Colegio de Médicos, reconoce que "es bastante duro" trabajar en estas circunstancias. "El estrés, no tener la protección, ver gente aislada, a muchos mayores que no pueden estar con sus familias o la desolación de las familias por no poder estar en los entierros" hace mella, "sobre todo psicológicamente", pero "todos, no solo los médicos, sacamos fuerzas de donde no tenemos y trabajar en equipo ayuda" y "ayuda ver que todo el mundo se entrega".

Para José María Borrel, presidente del Colegio, hay dos factores fundamentales para el estado anímico. Por un lado, "ver el sufrimiento de los pacientes, en algunos casos muy severo" y que eso "se repita en un paciente y otro y otro", y, por otra parte, "no tener todo el apoyo que deberíamos tener de la Administración". Otra vez la falta de protección, lo que lleva a "tener el miedo de ser el siguiente".

Ramón Boria, presidente de la Junta de Personal de Sanidad, repara en el personal de UCI "que se haya visto totalmente desbordado. Eso se vive y se pasa muy mal". Con trabajadores que han perdido casi diez kilos desde que empezó la epidemia, Boria también alude al impacto en la familia por posibles contagios: "La familia a veces se va de la casa o la pareja se queda pero cae enferma". Y la falta de test hace que la pareja del sanitario contagiado vaya a urgencias con síntomas pero no se le hacen pruebas.

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