Huesca

CORONAVIRUS DESESCALADA

Comercio y hostelería se preparan en Huesca para su "segundo primer día"

Las medidas de seguridad cambiarán actos tan cotidianos como ir de compras o a un bar

Comercio y hostelería se preparan en Huesca para su "segundo primer día"
Comercio y hostelería se preparan en Huesca para su "segundo primer día"
R.G.

HUESCA.- Un cuarto de siglo vendiendo ropa, pero este lunes, primer día de fase 1, será "como abrir la primera vez". Esta es la impresión general, con la diferencia de los años que llevan abiertos, de los pequeños comerciantes consultados por este periódico.

Una "primera apertura" que será muy distinta a la primera vez que levantaron las persianas: distancia de seguridad, aforo máximo, mascarillas, geles a la entrada; y con bares cerrados al público pero terrazas permitidas; y desinfección y "cuarentena" de las prendas probadas en el sector textil.

En resumen, una vuelta a la normalidad que de normalidad, por el momento, tiene poco y en la que prima la incertidumbre por cómo reaccionarán los clientes. ¿Volverán?, ¿no volverán? , ¿cuánto gastarán? , ¿qué pasará con el producto de la temporada pasada? o ¿habrá ingresos suficientes? son algunos de los interrogantes que tiene el pequeño comercio.

Una realidad es que los ertes se han acabado para muchos trabajadores, aunque también son bastantes los comercios que reabren con parte de la plantilla -por la reducción de aforo y la más que previsible bajada de ingresos- a la espera de "tantear" el terreno los primeros días y decidir, ya con algunos datos en la mano, si puede volver toda su plantilla o si parte sigue en expediente de regulación temporal de empleo.

"LA MISMA INCERTIDUMBRE" QUE AL ABRIR LA PRIMERA VEZ

"Es como empezar de nuevo, con la misma incertidumbre de hace 25 años", explica María Jesús Bueno, de Modimela. Bueno apunta que habrá que ver cómo reaccionan los clientes al ver tantas medidas de seguridad, pero otro factor clave para su negocio -de lencería, ropa interior y de baño- es si el coronavirus se puede contagiar por el agua y si las piscinas y playas abren o no.

Fuera ya del erte desde mañana, Bueno cree que los clientes "asumirán la nueva rutina" de mascarillas, geles, desinfección de ropas y probadores, pasados unos días.

En Mírate, el erte se levanta para los dos trabajadores desde mañana. "Se levanta totalmente porque nos tenemos que poner en la más absoluta de las normalidades y empezar a mover la economía", declara Miguel Ángel Santolaria.

En el escenario que se abre "habrá que tener un poco de espaldas", dice Santolaria, quien no se declara "ni optimista ni no optimista. Hay que ser realista y esto es lo que toca, perder (estos dos meses) y ahora recuperar".

"No queda otra que resignarnos", reflexiona el propietario de esta tienda de ropa, quien también apunta que la situación es "muy difícil" y que "los proveedores tampoco ayudan demasiado". Así, su objetivo es "reajustar" las compras para la temporada otoño-invierno e ir sacando el producto de la campaña actual, que ya lo tenía en la tienda en un 90 %, "en la medida de lo posible".

En Bambäla, tienda de ropa de mujer y complementos, la vuelta a cierta normalidad comienza suspendiendo medio erte. Al principio regresa solo Laura Broto "porque se empieza con acceso limitado" y la empleada, tras "tantear esta semana los hábitos de compra", se reincorporará al trabajo la semana siguiente "si todo va bien".

Broto coincide con Bueno al comparar esta reapertura con "volver a empezar". "Hay un poco de nerviosismo y estamos a la expectativa de ver cómo responde el cliente porque ha pasado mucho tiempo e incluso la temporada".

Al igual que otros comerciantes, Broto pide "paciencia" a los clientes porque habrá acceso limitado y entre uno y otro, "habrá que desinfectar" para mantener el establecimiento seguro.

Quien abrió ya el viernes fue el bar La Corralaza, pero solo para recoger pedidos hechos por teléfono. "Estamos muy contentos, funcionó muy bien", asegura Nieves Polo, que destaca que "la gente fue muy ordenada" a la hora de cumplir las medidas de seguridad.

El ambiente de una de las plazas más concurridas de la ciudad para tomar, la de Alfonso el Batallador, era sin embargo desolador: "Estábamos solos, no abrió nadie más", dice Polo, que comenta que la idea del "take away" se les ocurrió cuando vieron que la gente ya salía a la calle a pasear: "Pensamos que habría movimiento y así fue". La Corralaza mantendrá el lunes como el festivo semanal, pero el martes volverá a abrir con las nuevas medidas de seguridad.

MEDIDAS EXTREMAS DE SEGURIDAD

Las medidas de prevención van a condicionar el día a día de las tiendas y bares las próximas semanas o meses. La duda que tienen los comercios consultados es cómo impactará en los clientes y cuánto podrán recuperar tras un mes totalmente perdido y otro a medias.

En las tiendas de ropa, además de dos desinfecciones diarias del establecimiento como mínimo, mascarillas, geles a la entrada y la desinfección de la ropa que se pruebe -también puesta en "cuarentena" de la prenda por si acaso en muchos casos, aunque no sea obligatorio-, los propietarios quieren ser optimistas a partir de ahora. "Tengo muchos mensajes de apoyo de clientes, detecto ganas de comprar y que se han dado cuenta de la importancia del pequeño comercio", comenta Broto, de Bambäla.

Bueno, de Modimela, evidencia que va a ser "un año malo, malo", y que ahora toca "salvar los muebles. Como Broto, también ha notado apoyo de los vecinos hacia el pequeño comercio y eso, junto a que las grandes superficies aún no puedan abrir, puede ser una baza a su favor.

Desde Mírate, Santolaria pide no caer en el "pánico colectivo", para lo que "hay que hacer las cosas muy bien y con sentido común", en alusión a seguir las medidas.

"No tengo bola de cristal", responde Polo, de La Corralaza, sobre las expectativas, pero anticipa que va a ser "muy difícil" por la reducción de aforo, con el que es "imposible" llegar a los 7 trabajadores que tenía en temporada.

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