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Francisco Tolosana Oliva: "Lo importante es que ahora la gente va a comprar al barrio"

Tras 42 años en Supermercados Altoaragón, se jubila con la satisfacción de haberse dedicado a un trabajo con el que ha disfrutado y que le ha permitido tener un trato cercano con el cliente

Francisco Tolosana Oliva: "Lo importante es que ahora la gente va a comprar al barrio"
Francisco Tolosana Oliva: "Lo importante es que ahora la gente va a comprar al barrio"
P.S.

HUESCA.- Ahora estará escuchando a Pavarotti, dando un paseo a pie o en bici, recogiendo olivas o disfrutando del hogar en la casa de Almudévar, pero hasta hace pocos días y durante 42 años la principal actividad de Francisco Tolosana Oliva (Almudévar, 1957) se ha desarrollado como encargado en Supermercados Altoaragón, recorriendo los pasillos para que todo estuviera en orden y aconsejando a los clientes con una amabilidad que no tenía que forzar, porque Paco es pura afabilidad, cordialidad y cercanía. No le importa reconocer que el sábado 21 de noviembre, cuando a las 15 horas acabó por última vez su turno, se emocionó. "Al salir, quería recordar mucho en poco tiempo. Me quedé unos segundos pensando y me cayeron cuatro lágrimas. Enseguida volví la cabeza y me fui", rememora.

"Me ha gustado mi trabajo", dice valorando la suerte que ha tenido dedicando su vida laboral a lo que mamó en casa. Sus padres Francisco y Pilar regentaban en Almudévar el negocio Alimentación Tolosana, una de esas tiendas donde en no más de 40 metros se podía encontrar lo que se necesitara. No le gustaba estudiar y a los 14 años entró en el negocio familiar. Iba con su padre habitualmente a Mercazaragoza para el abastecimiento de frutas y verduras, la alimentación en los almacenes Cabrero y el pescado en La Coruñesa, recuerda. Y hacía de todo y con todo disfrutaba: "La fruta, cortar el pescado, reponer, vender...".

También a los 14 años, Paco empezó a jugar en el Almudévar, donde fue destacado delantero hasta que lo dejó con 21. Si se le pregunta, brotan los recuerdos de los campos que visitó de amarillo, y que en un partido fue marcado por Víctor Muñoz.

Su juventud estuvo marcada por dos fallecimientos. Cuando Paco tenía 18 años murió su padre, y tuvo que hacerse cargo de la tienda junto con su madre y su hermana y entrar a trabajar en los almacenes de Cabrero, que entonces se dedicaba únicamente a la distribución. "La tienda daba para mantener a los de casa, pero si pensabas en otras metas....", apunta. Tras dos años, se fue a hacer el servicio militar en Paracaidistas en Murcia, pero a la vuelta todo sería distinto otra vez, porque falleció su hermana y ya solo con su madre no podían seguir adelante con el negocio.

No dejó de lado lo que le gustaba hacer, y volvió a trabajar con los hermanos Gregorio, Agustín y Santiago Cabrero, que ya entonces habían abierto los supermercados de Ramón y Cajal y Menéndez Pidal y estaba a punto el de la calle Zaragoza. "Estuve dos o tres años en reposición y en el 83 empecé de encargado... y hasta ahora". Además del trabajo, en esos inicios en Huesca cimentó su familia. Ya viviendo en la capital, en 1982 se casó con Isabel Atarés, también de Almudévar -"7 años de novios y 38 de casados", presume-, y tuvieron a sus hijos, Laura y Jesús.

En Supermercados Altoaragón ha sumado 20 años en el establecimiento de Menéndez Pidal, 8 en el de avenida Pirineos y 14 en el de la calle Zaragoza -su último "destino"-, y como buen delantero, ha sido de estar en primera línea, lo menos posible en la retaguardia de la oficina. "Me gustaba la tienda, el trato con el cliente", explica. Siempre estaba dispuesto a aconsejar para una celebración especial o sobre cualquier producto acerca del que le pidieran recomendación, porque la afabilidad de Paco ha dado pie a esa relación que él también ha valorado mucho. Le da gran importancia a que "ahora la gente va a comprar al barrio, son clientes que conoces y estás con ellos".

A lo largo de estos años ha vivido en el negocio importantes transformaciones que han marcado la diferencia en el día a día, principalmente con nuevas tecnologías y en la distribución, y ha visto cambios en la forma de consumir, y el valor del producto local. "El lema es cercano y fresco. Es impresionante lo que se consume de productos de kilómetro 0", destaca.

Lo que no podía imaginar es lo que vería en el último año de su vida laboral debido a la pandemia. "El trabajo fue desorbitado, sobre todo al principio. No era normal tanta gente llevándose carros hasta arriba... Cuando explotó todo -con el confinamiento- ya cambió, pero la semana anterior fue mortal", resume, y agradece la aportación extraordinaria que dio la empresa al personal por su gran esfuerzo.

Paco no tiene más que buenas palabras para los responsables de la empresa y sus compañeros. "He tenido la suerte de tener buenos equipos, cada vez más preparados, porque con buenos equipos puedes solucionarlo todo muy bien", afirma.

Nació un día 21, también un 21 se despidió de la tienda y será el 21 de diciembre cuando se haga efectiva su jubilación y recobre una Navidad libre de responsabilidades laborales. Le cayeron unas lágrimas el día que se fue, pero cierra esta etapa con la "satisfacción" del trabajo bien hecho y la "felicidad" de disponer de tiempo para dedicar a su familia -ya con cuatro nietos-, sus 55 olivos, sus almendros, la música... Una justa edad de oro.

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