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ECOS - DE CERCA

Reyes Montes: “Tras la vacuna, son muchos los que quieren recuperar lo perdido”

“Variar de actividad tanto física como cognitiva hace que las capacidades se desarrollen verdaderamente”

Reyes Montes
Reyes Montes
Pablo Segura

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

—El de la sonrisa con la gota de sudor. Es el que, últimamente, más uso.

¿Está relacionado con su trabajo diario?

—Sí, porque hay mucho trabajo para conseguir que los proyectos que vamos poniendo en marcha en Nuloe cuajen. Coordinar los programas ambulatorios con el servicio de centro de día y al personal y recursos disponibles para que cuadre es tarea entretenida.

¿Y esa tarea se dirige a ese hueco de la tercera edad que no tenían un espacio donde acudir?

—Nuestros servicios están dirigidos a personas de 60 años en adelante y la edad no es determinante para participar en las actividades. Lo que sí teníamos claro, y así lo estamos haciendo desde el inicio, es especializar la atención con profesionales que conocen el funcionamiento de las personas en esta etapa de la vida, y con un ratio de personal más elevado de los que marca la normativa.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—No creo que sonriamos poco pero estos últimos tiempos no han sido fáciles ya que la salud y las relaciones sociales se han visto afectadas negativamente en mayor o menor medida en todos nosotros y, muy especialmente, en las personas mayores.

¿Cómo le ha afectado la pandemia por la covid-19?

—Pues ha sido una época de mucha incertidumbre. Durante el confinamiento trabajábamos dando apoyo a nuestros usuarios y familiares y para volver con la misma energía. Después de retomar el funcionamiento, hace ya un año, nos tuvimos que adaptar a toda la normativa en cuestión de medidas sanitarias y a un nuevo funcionamiento que todavía hoy mantenemos.

Y ¿cómo ha afectado a sus usuarios?

—Tanto los usuarios como sus familiares valoran nuestro trabajo y la mayoría de ellos se reincorporaron y siguen acudiendo a Nuloe.

Los mayores han sido muy vulnerables, ahora, con la gran mayoría ya con las dos dosis de la vacuna, ¿se les nota más tranquilos y con ganas de retomar sus actividades habituales?

—En los últimos meses, tras la vacuna, son muchos los que con la inmunización completa quieren recuperar lo perdido y, tanto el centro de día como los programas ambulatorios de estimulación cognitiva y de actividad física están muy demandados, incluso más que antes de la pandemia. Y, por suerte, en verano mantenemos todas nuestras actividades y servicios ante el interés que tienen los usuarios de Nuloe.

Poderoso caballero es don dinero. Muchas veces es un impedimento, ¿fue una aventura económica o más burocrática adentrarse en Nuloe?

En casi todos los aspectos fue una aventura, porque conocíamos la parte técnica de nuestro trabajo pero no la parte de gestión (normativa, económica…), y es, en gran parte, de lo que seguimos aprendiendo. Impedimento nunca ha sido porque tenemos la suerte de tener a nuestro lado y cada día a familia y amigos que hacen que vayamos superando los retos que nos surgen. Y también hemos optado y obtenido subvenciones y ayudas de varias instituciones tras preparar un buen proyecto empresarial.

¿El ejercicio físico está sobrevalorado?

—No está sobrevalorado pero sí la idea de que cualquier cosa es ejercicio físico. Ni qué hablar del ejercicio mental, que es un gran desconocido y que se relaciona con pasatiempos y similares que lo que hacen es simplemente ejercitar una y otra vez las mismas funciones. Variar de actividad tanto física como cognitiva hace que las capacidades se desarrollen verdaderamente.

¿Qué trabajan más sus usuarios, el cuerpo o la mente?

—Ambos por igual, lo mismo que la parte social y emocional, también la gran olvidada y la que da alegría a nuestros días.

Entonces, el centro ¿es también un lugar de encuentro?

—No es un punto de encuentro pero, en realidad, establecen nuevas relaciones sociales entre compañeros, ya que tienden a abandonarse cuando pasan los años y seguimos siempre las mismas rutinas.

¿Es usted más de esperar o de reaccionar a las primeras de cambio?

—Pues depende, porque a veces hay que aprender a ver el desarrollo de algo y actuar en el momento preciso. Pero, a veces, hay que resolver los problemas en cuanto surgen para evitar que se hagan mayores y se compliquen.

¿Orgullo altoaragonés y/o cosmopolitismo planetario?

—Estoy orgullosa de ser de donde soy y de cómo se vive y piensa aquí pero, por supuesto, hay mucho más allá, y hay que coger lo bueno venga de donde venga. Y para eso, o vienen o hay que ir. 

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