Huesca

CRISIS ECONÓMICA

La covid acaba con la Pastelería Ortiz tras 102 años de historia

Ana Ortiz asegura que “no era viable continuar debido a la caída de las ventas”

Clientes a las puertas de la Pastelería Ortiz, en su último día de apertura.
Clientes a las puertas de la Pastelería Ortiz, en su último día de apertura.
S.E.

Cuando en 1919 la pastelería Ortiz abrió sus puertas en la capital altoaragonesa, no se imaginaba tener que cerrar 102 años después por culpa de la pandemia del coronavirus. Pero la covid-19 trajo consigo, en un primer momento, confinamientos domiciliarios y cierre de establecimientos, y conforme pasaron los meses llegaron los cierres perimetrales de municipios, provincias y comunidades. En definitiva, se paró el turismo y también los desplazamientos de personas entre localidades cercanas, algo que llevó a este negocio a bajar la persiana. “Las ventas durante este último año en este negocio han disminuido muchísimo”, expresa Ana Ortiz, pastelera y propietaria de este establecimiento, porque, como indica, “no solo se ha notado en la afluencia de turistas a Huesca”, sino que muchas personas de la Hoya que se desplazaban hasta la ciudad para hacer trámites “siempre acababan acercándose hasta la pastelería a llevarse dulces”, y con todas las restricciones, junto al miedo al contagio, “los clientes han dejado de venir”.

Sobre si merece la pena esperar o no a los efectos de la vacunación entre la población y una posible eliminación de restricciones en el futuro, Ortiz lamenta que, “tras un año esperando, no es viable continuar con el negocio”. “En algún momento hay que tomar la decisión de cerrar, no ha sido de hoy para mañana, pero tras tiempo pensándolo y ver que no podíamos seguir, no tiene sentido continuar”, confiesa, si bien reconoce que “no ha sido el único factor para tomar la decisión, pero sí el definitivo”.

Así mismo, Ana Ortiz, que forma parte de la cuarta generación de este negocio, reconoce que coger el testigo de su padre “fue muy importante”, pero expresa que “las siguientes generaciones ya no quieren dedicarse a esto y quieren elegir otros caminos”.

Fin a las glorias en los Porches

El último día que abrió sus puertas la pastelería Ortiz fue el pasado día 23 de mayo, cuando durante toda la jornada se podía ver clientes a sus puertas para hacerse con esos últimos dulces y despedirse de quienes les han atendido durante tanto tiempo.

“El último día tuvimos mucho trabajo”, reconoce Ana, ya que durante esa última semana recibieron numerosos encargos de clientes “a los que el cierre les daba mucha pena”, tanto es así que la pastelera reconoce que le han llamado clientes tanto de la ciudad de Huesca como de municipios próximos “para ver si era cierto que el cierre era definitivo”. “También hay quien me ha llamado durante esta semana al llegar a los Porches de Galicia y ver la puerta cerrada”, apunta.

Muchos de los que pasaron este domingo por el establecimiento era para hacerse con las típicas glorias de Ortiz, “uno de los dulces que mejor vendíamos desde hace años”, reconoce, “por eso decidimos ponerlo como emblema de la pastelería”. En este sentido, hace unos años desde el gremio se puso en marcha “la ruta dulce” por la ciudad de Huesca, donde cada pastelería destacó el producto que en ese momento consideraba más importante y, “nuestro producto estrella, eran las glorias”. Sobre el mejor recuerdo que tiene Ana ligado a este negocio, afirma que no puede elegir un solo, porque lleva “toda una vida ligada a la pastelería”. Eso sí, habla con orgullo de cómo de pequeña entraba al obrador a ver a su abuelo, y recuerda con cariño las veces que ha trabajado junto a él, ya que “a pesar de que ya estaba jubilado, venía a echar una mano”.

En lo que respecta al local de la pastelería, ubicado en los Porches de Galicia, “se va a poner en alquiler”, explica la propietaria, y reconoce que le gustaría dar el testigo a alguien del sector, “que retomara la actividad haciendo sus productos, pero al fin y al cabo, que sea del mismo gremio”. 

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