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Karim Benabas Boukemedja: “Muchos medios solo muestran la parte negativa de los musulmanes”

Es profesor de religión musulmana de los colegios públicos de la provincia de Huesca

Karim Benabas Boukemedja
Karim Benabas Boukemedja
S.E.

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

—La carita sonriente.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

—Yo disfruto trabajando, y me considero un afortunado de trabajar con niños de diferentes países y culturas. Me gusta aportar mi granito de arena para llegar a un progreso en cuanto al conocimiento y a un mayor respeto mutuo.

¿Tiene que lidiar mucho con los chavales o por el contrario están muy atentos a sus clases?

—Soy consiente de que la asignatura de religión no es atractiva como otras. Además, en los últimos años, los maestros estamos atrapados en los estándares y criterios de evaluación. Hemos pasado de adaptar los criterios a los niños, a adaptar a los niños a los criterios, lo que limita mucho nuestra creatividad y la toma de decisiones. Para mí ganarse la confianza de los chavales es lo más importante, además de que vengan a la clase de religión con ganas de aprender y no para que sus padres estén contentos.

¿Cómo consigue captar la atención de los alumnos?

—Aunque Argelia es un país musulmán, yo he sido educado en un ambiente comunista, donde la comunicación era de un sentido único. El profesor es el que manda y nosotros debíamos obedecer. Por eso intento escuchar y dialogar mucho con ellos. Prefiero enseñar poco y bien que mucho y sin resultados.

¿Qué es lo que más les gusta de sus clases a sus alumnos? ¿Y lo que menos?

—A mis alumnos les encanta escuchar relatos y ver vídeos sobre la vida de los profetas como Mahoma, Jesús, Moisés, Abraham… Lo que menos les gusta es todo lo que está relacionado con escribir, lo que es normal ya que son la generación de la imagen y el sonido.

¿Le hacen muchas preguntas incómodas?

—Bastantes. Ellos viven entre dos mundos: la casa con las tradiciones y cultura africana y el colegio con las tradiciones y cultura española. Intento siempre estar en el medio de las dos y ofrecerles lo bueno de cada una. Los niños son genios, solo necesitan tener confianza. Muchas veces me hacen preguntas que yo mismo no he llegado a pensar, como el color de Dios, si es chica o chico, cómo dios puede estar en todos los lugares en el mismo tiempo, si de verdad somos descendientes de Adán y Eva o la evolución de los humanos según Charles Darwin. Siempre les explico que mi deber es darles respuestas y que la religión no debe contradecir la ciencia.

¿Qué es lo que le gusta exprimir hasta la saciedad?

—El tiempo que tengo para disfrutar de mi familia.

¿Cuál es la excitación que más le irrita?

—Que me etiqueten sin darme una pequeña oportunidad para expresar mi pensamiento.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—Muchísimo, pero una buena parte de estas sonrisas no sale de nuestro corazón.

¿Ve muchas sonrisas, con mascarilla, en los colegios a pesar de la situación que vivimos?

—Veo muchísimas, todo el cuerpo de los niños transmite sonrisas, no solo la cara.

Dice Howard Gardner que no hay buen profesional que sea mala persona. ¿No conoce a alguno para contradecirle?

—Estoy de acuerdo, pero el profesional debe tener un toque de humildad para no perder el rumbo.

¿La inmigración es una bendición o una necesidad?

—Es una necesidad y en algunos casos es la última solución, porque a nadie le gustaría dejar sus raíces.

¿Le parece que la integración es una prioridad en los centros de nuestra provincia?

—Claro que sí, pero eso no significa borrar tu pasado y negar tus raíces.

¿A quién le haría usted sin dudarlo la reverencia?

—Sin duda al gigante Nelson Mandela.

¿Poderoso caballero es don dinero?

—Demasiado poderoso, sobre todo tras la crisis del 2008.

Aragón es una de las comunidades que oferta la asignatura de religión islámica, pero la suya es una de las que cuenta con menos profesorado ¿es así, se invierte lo suficiente?

—Creo que somos cuatro en Aragón. Por una parte agradezco al estado español en mi nombre y en el de toda la comunidad musulmana de Aragón que permitan a una parte de nuestros hijos recibir clases de religión islámica teniendo en cuenta que hoy en día, en muchos medios de comunicación solo se da a conocer la parte negativa de los musulmanes. Hay unos acuerdos entre el Estado español y confesiones religiosas para que todos los colegios que tengan más de 10 alumnos de una confesión tengan el derecho de recibirla, pero la realidad es distinta. Dentro de un país democrático como España es mejor no firmar acuerdos, que firmarlos y no cumplirlos.

En esto del deporte, ¿practica o admira?

—Practico, mi mundo es el agua. Soy un fan de Aquaman. 

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