Huesca

CRISIS DEL CORONAVIRUS

La pandemia dispara las atenciones del Centro de Escucha de Cruz Blanca

Miedo, ansiedad y duelo son algunos de los aspectos comunes entre quienes recurren a este servicio

Conferencia de Toñi Santás, voluntaria en el Centro de Escucha de Cruz Blanca.
Conferencia de Toñi Santás, voluntaria en el Centro de Escucha de Cruz Blanca.
Pablo Segura

Los efectos de la pandemia de la Covid-19 han disparado las atenciones que realiza el Centro de Escucha D. Javier Osés de Cruz Blanca. Desde su puerta en marcha en 2018 hasta la actualidad este servicio ha ayudado a 46 personas, de las que el 56,5 % ha recurrido a este apoyo en lo que va de 2021.

El Centro de Escucha de Cruz Blanca Huesca, un servicio gratuito ubicado en la calle Calatayud, entró en funcionamiento por iniciativa del hermano Juan Vela. Desde esta iniciativa, la primera de este tipo que se puso en marcha en Aragón, se pone en valor el lema de los hermanos de Cruz Blanca: “Acogemos, acompañamos y transformamos”.

Toñi Santas, experta en duelo, es una de los 8 voluntarios de este centro solidario, desde el que tiende su mano a quienes necesitan sentirse acompañados. “A diario nos enfrentamos a diferentes pérdidas; personales, laborales o sociales que dejan una huella en nosotros, hasta rompernos el corazón en algunos casos”, plantea esta voluntaria que hace unos días impartió en el Centro Ibercaja Huesca la ponencia ‘La escucha en el duelo’, que tuvo una gran aceptación por parte del público.

Desde sus comienzos han pasado por este centro 10 voluntarios que han prestado su ayuda a personas inmersas en un proceso de desconsuelo. El año pasado, en los peores meses de la pandemia, como no se pudo prestar servicio de forma presencial se habilitó el ‘Teléfono psicosocial, desde el que esta entidad atendió en colaboración con el Ayuntamiento de Huesca a todo tipo de personas que llamaban porque lo estaban pasando mal a todos los niveles.

Miedo, ansiedad y duelo son algunos de los factores comunes entre quienes recurren a este servicio. Toñi Santas trata de ayudar a quienes llaman a su puerta, personas que han sufrido una pérdida, “que puede abrir otro duelo no resuelto u otras heridas como el abandono, la traición o la injusticia”.

Cada persona lleva una carga en su mochila, comenta esta experta en duelo que desde la adolescencia sintió la vocación de acompañar a los enfermos en los hospitales. Aunque su deseo fue estudiar Trabajo Social se decantó finalmente por Empresariales, una carrera que terminó y con la que obtuvo un buen trabajo que abandonó hace unos años cuando una enfermedad le hizo plantearse otra forma de vivir, ayudando a los demás.

Tras estudiar en 2018 un Máster de Duelo en Madrid, en el Centro de Humanización de la Salud, se ofreció como voluntaria para el Centro de Escucha D. Javier Osés de Cruz Blanca.

“Es una labor que no se paga con dinero”, plantea esta voluntaria que explica que a este servicio puede acudir “cualquier personas que esté sufriendo cualquier tipo de problema ya sea la pérdida de un familiar, del trabajo, que esté pasando una crisis personal o que deba afrontar una enfermedad”.

Aclara que el equipo del que forma parte no hace terapia. “Nosotros somos profesionales, gente formada, y lo que hacemos especialmente es acoger a la persona para que nos cuente. Luego viene una fase de autocomprensión para que vea su situación. Al final le acompañamos para que saque sus propios recursos y que entre en acción para que no se queden con el sufrimiento”, detalla.

Finalmente plantea que estos voluntarios no pueden cargar con la mochila de nadie. “Ojalá tuviésemos una varita mágica para poder quitarles algo de dolor o de sufrimiento, pero la gente se va del centro de escucha muy aliviada. Les escuchamos sin juicios, no damos consejos, porque son buenos para quien los da pero no para los recibe. Lo que hacemos es acoger incondicionalmente lo que nos cuentan, cosas que a veces no pueden contar en casa”, concluye. 

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