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30 años de Gamberros y Animales en el barrio de la Encarnación de Huesca

Este grupo de amigos tiene en el puente de la Constitución una particular celebración por el entorno de la ciudad con numerosas actividades 

Los Gyadbles alquilaron un año una nave industrial para que cupiese toda la chavalería.
Los Gyadbles alquilaron un año una nave industrial para que cupiese toda la chavalería.
Pedro Puig

EN 1991 se constituyó el grupo de amigos Gamberros y Animales del barrio de La Encarnación. No hubo una votación, ni unas Cortes que lo aprobaran de por medio, pero sí un pacto de hermandad que cumple este 2021 la edad de 30 años. El compromiso de los 21 jóvenes se rubricó entorno a un local en el barrio que se ha ido modelando y adaptando a sus gustos. Cada puente de la Constitución celebran su amistad con excursiones, comidas, juegos tradicionales y múltiples actividades que les devuelven parte de la infancia que compartieron.

“Nos conocemos del colegio, de jugar en la placeta a los juegos de críos de toda la vida. Sin móviles, quedábamos en casa de alguno o nos íbamos a la calle”, recuerda Pedro Puig, miembro de los Gyadbles. Cuando se estableció la Cruz Roja Juventud, “en la frontera del barrio”, indica Pedro, acudían al centro a ver la tele y jugar a las cartas, pero pronto aquello se les quedó pequeño.

Tomaron la decisión de alquilar un local aún siendo menores de edad, que les costó más de un quebradero de cabeza a sus padres, aunque “así por lo menos nos tenían resguardados del frío”, revive. Como jóvenes que eran, instalaron la play, ordenadores, juegos de mesa, un tiracañas… “La propina de todos se invertía en el local”, sostiene el Gyadble.

Crecer implica cambiar y el local cambió con ellos. La gran obra de hace cinco años trajo consigo una cocina, una sala de estar y un merendero. Llegaron también sus parejas y más tarde sus niños, “que ahora han creado su propia pandilla”, celebra Puig. El puente de la Constitución es la fecha clave para comprender el sentimiento Gyable.

La fiesta anual

“Cada año se encarga una persona de preparar la portada de fiestas, como el cartel laurentino, y se entrega el programa. Se hace la presentación del zagal y zagala, se escoge a una pareja, se hace la entrevista ‘chorra’ a un integrante, el saludo de la Comisión y se da inicio a los actos”, relatan.

El viernes se tira el chupinazo detrás de El Alcoraz y después, a comer el salmorrejo de Doña Taberna. Antes se iban de fiesta, ahora, con los pequeños, se celebra cena de gala y sesión de vídeo de “Amigos de lo extraño”.

Para los días siguientes prepararon “la ruta de las trincheras”, en Alcubierre, para que los chicos conozcan historia de la tierra, y la ruta circular por la Alberca de Loreto, para observar los pájaros y la naturaleza. “Quien nos lo iba a decir cuando antes solo eran chicas y cerveza”, asienten. Esto para hacer hambre porque han incluido paelladas, chocolatadas, patatadas, vermús… También mercadillo y actos religiosos, presididos por el reverendo, Andrés Campo, miembro fundador de los Gyables, al que le ha tocado oficiar los actos, ya que tiene experiencia en “La Catedral”, Florida 135.

“Esta es la realidad de que llevemos 30 años, tener un local que ha permitido que no se separe la pandilla y esté unida. Bajabas y siempre había alguien, y más antes, que ahora está todo más fácil con los móviles. Te ibas al local y te encontrabas una nota: “Estamos aquí”, si alguno tenía la cortesía de dejarla…”.

Recuperan la tradición tras dos años de parón por la pandemia. Ahora se hacen llamar los Gigantes y Amigos porque dicen que son “más formales”.

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