Huesca

CRISIS DEL CORONAVIRUS

Nacho de Blas: "La curva de contagios es desmesurada, y eso que solo vemos la punta del iceberg"

El epidemiólogo veterinario de la UZ advierte de que falta mucho por saber de la variante ómicron y cree que las medidas aplicadas son "insuficientes"

Nacho de Blas resalta los escasos contagios que registra la ciudad  frente a otros puntos de Aragón.
Nacho de Blas.
S.E.

Con la séptima ola de contagios imparable en Aragón, el epidemiólogo de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, Nacho de Blas, asegura que “solo estamos viendo la punta del iceberg, una parte de lo real, los casos que se notifican oficialmente”. El experto considera “tardías” las últimas medidas contra la covid-19 aplicadas en la Comunidad ante una situación “desbordada” y advierte de que todavía faltan muchas cosas por saber respecto a ómicron.

Tanto la provincia de Huesca como Aragón han batido todos sus récords de contagios, ¿qué está pasando que este pico no para de subir?

—Efectivamente, lo que está ocurriendo es que se han disparado los contagios porque tampoco se había tomado el nivel de medidas de las olas anteriores. Nos hemos confiado en que la vacunación iba a proteger de la transmisión y de la propagación, pero de lo que preserva es de la sintomatología grave. Además, tenemos dos variantes que están circulando a la par, delta y ómicron, que son mucho más contagiosas que las cepas anteriores. Todo esto se ha juntado y ha provocado lo que estamos viendo ahora.

Las últimas medidas tomadas por el Gobierno de Aragón contra la covid, ¿le parecen suficientes?

—Son tardías, se tenían que haber aplicado mucho antes. Ahora ya a estas alturas son claramente insuficientes. El problema que puede haber además es que todas las labores de rastreo que se hacían, combinado con las cuarentenas, y cuyo objetivo era cortar la transmisión se han reducido. Las autoridades sanitarias incluso han acortado los aislamientos en los positivos vacunados asintomáticos. El seguimiento de casos se ha abandonado porque es materialmente imposible hacerlo ante tal cantidad de positivos. Lo que se hace es solamente diagnósticos confirmatorios de casos graves, prácticamente. El resto depende de la iniciativa individual de cada uno para que cada persona se haga sus autotest y decida confinarse o no y notificar su positivo o no.

¿Es arriesgado confiar en la responsabilidad individual ante este nivel de incidencia?

—Sí, es muy arriesgado pero es lo único posible. La situación está tan desbordada que es completamente imposible, con los recursos existentes, que se pueda cubrir un rastreo en condiciones. En atención primaria no dan abasto ni para dar las bajas laborales. Es decir, no tiene mucho sentido que estén confinando a personas y que la baja laboral la tramiten con cinco días de retraso. Hay un problema a nivel administrativo y burocrático que también hay que tener en cuenta. Va todo retrasado y en estos momentos no es viable cortar cadenas de contagios más allá de la responsabilidad de cada uno para que de forma individual se decida cancelar reuniones, comidas y dejar de juntarse con determinadas personas y grupos en lugares cerrados.

En cuanto a la variante ómicron, ¿podemos ser optimistas? Dicen que los casos han caído en picado en algunos países y que como ha subido la curva bajará... ¿Cómo lo ve?

—Sobre ómicron todavía nos faltan muchas cosas por saber. Después de casi seis meses empezamos a conocer a delta bien y no podemos pretender saber cómo se comporta ómicron ya que hace algo más de un mes que está circulando. Se sabe que el periodo de incubación es más corto, que los síntomas tardan menos en aparecer. Aparentemente los primeros estudios apuntan a que la sintomatología es más leve, o al menos diferente porque está infectando sobre todo vías respiratorias altas, más que a nivel de alvéolos pulmonares. Es más transmisible, pero hay disparidad de criterios. Hablan de que se contagia como 70 veces más que la delta, lo cual es una exageración. Otros estudios dicen que se transmite igual. Tampoco está muy claro el nivel de evasión de la respuesta inmune. Parece ser que las buenas noticias son que la inmunidad que se genera contra ómicron protege contra todas las variantes anteriores, cosa que al revés no. Todavía faltan muchas cosas por saber, no es para ser optimistas porque no deja de ser un patógeno y no para de ingresar gente en los hospitales. Hay que tener en cuenta además que si en Aragón hay en torno a un 68 % de contagios de ómicron, tenemos otro 32 % de delta. Todavía no hemos dejado a un enemigo y ya está el otro. Delta sigue estando presente.

¿Cree que la vacuna da licencia para afrontar esta ola con menores restricciones?

—Ya dijimos desde el principio que esto no es así. Antes de que saliera la vacuna ya se comentaba que protegería sobre ciertos aspectos, y así es. La transmisión no la frena completamente y la protección ante los síntomas graves va decayendo con el tiempo. Hay estudios que apuntan que esas terceras dosis que se están inoculando protegerán en torno a tres meses. Hay personas mayores que la recibieron en octubre y entran ya en la ventana de riesgo. La vacunación se centra además en una variante muy antigua, los anticuerpos que se generan no protegen demasiado.

Hay otros mecanismos inmunitarios a tener en cuenta, pero la vacuna se nos va quedando cada vez más corta. Deben empezar a poner otras más actualizadas o por nuevas vías de administración, tipo intranasal. Hay vacunas es estudio y tenemos herramientas para ello. Pero, aunque lleguen nuevos fármacos seguiremos necesitando una detección precoz. Si el diseño de rastreo falla, cuando se detecten los pacientes positivos, quizá sea tarde para aplicar ciertos tratamientos. Hay motivos para el optimismo, pero también para el pesimismo.

Desde luego, y más cuando cada día vemos subir las gráficas de positivos en vertical...

—La curva de contagios es algo desmesurado y, es más, pienso que solo estamos viendo la punta del iceberg, parte de lo real, los casos que se notifican oficialmente. A saber cuántas personas han dado positivo en test de antígenos y esto no se notifica o cuántas de estas pruebas negativas son falsos negativos. Muchos asintomáticos vacunados se infectan y no se dan cuenta y, por lo tanto, no tienen un diagnóstico. Es posible que lo que estamos viviendo sea solamente una parte de la realidad. Además, en los últimos días ha habido una aceleración de los pacientes covid ingresados, y eso sí que es preocupante.

Si usted fuera la consejera de Sanidad, Sira Repollés, ¿qué haría? ¿Tomaría más medidas?

—Se ve que es muy responsable porque sigue al frente de esta locura. Lo tiene muy difícil, no dispone de herramientas y está todo desbordado. Lo único que puede hacer es intentar minimizar daños de la mejor forma posible. Ahora dicen que no se cierran los colegios tras la vuelta de navidades porque son espacios seguros. Hace tres semanas eran un nido de contagios y de transmisión y había que vacunar a todos los niños. No entiendo nada. Pienso que quieren salvar el tejido social, la economía y conformarse con que los daños sanitarios sean los menos posibles. Llegan tarde, ya no hay mucho margen de maniobra.

Lo único que podemos hacer a título individual para frenar esto es evitar las situaciones de máximo riesgo, las reuniones, reducir los contactos en interiores, llevar bien puesta la mascarilla y si damos positivo cumplir el aislamiento

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