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Manuel Avellanas: "Siempre hay que sonreír más, ayuda a sanar nuestra alma"

Este oscense forma parte del mundo cultural altoaragonés, es coordinador del Art Lab y socio de la agencia La Colmena Creativa  

Manuel Avellanas.
Manuel Avellanas.
Nuria Turmo

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

—Sería la carita sonriente que está girada unos 30 grados y llorando de risa. Me encanta reírme, pasarlo bien y hacer bromas.

Genio y figura. ¿Se identifica?

—(Risas) Más bien trabajo y constancia. Está bien ser un genio y figura y eso ayuda mucho, pero la constancia es la mayor de las virtudes.

Pero ¿no le parece imprescindible para formar parte del mundo de la cultura?

—Creo que nadie es imprescindible, podrá ser diferente. Pero si las intenciones, las ganas y las ideas son buenas no tiene que haber comparaciones con el pasado, es algo que tendemos a hacer. En La Colmena tenemos un lema: si algo es bueno y funciona, no hay que tocarlo. Y eso lo hemos llevado también a la gestión del Art Lab.

¿Cómo fue su decisión de formar parte de la cultura oscense?

—No fue una decisión, siempre me he sentido ligado la cultura de alguna manera. Pero fue en los años 2000, cuando formamos un grupo de rap con los amigos, Fusión de Nobles, y a partir de ese momento, siempre he estado colaborando a través de la música, documentales, participando en la muestra de realizadores, festival de cine y ahora en el Art Lab.

¿Por qué el Art Lab?

—¡Siempre un culo inquieto! El año pasado vimos que había terminado un ciclo de coordinación en el Art Lab y se nos planteó la idea de gestionarlo durante este año, así que no lo pensamos dos veces y nos lanzamos a la piscina de la gestión cultural en este espacio. Estamos muy contentos de poder ayudar a esta ciudad y de sumar ofertas culturales para hacer todavía si cabe más grande la cultura de esta ciudad.

¿Cuál es la excitación que más le irrita?

—La injusticia sobre las personas con el abuso de poder, es algo que no puedo con ello.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

—Mi hobby es mi trabajo y no sé cuándo estoy trabajando o cuando estoy de ocio.

¿Qué parte es la que más le divierte?

—Sin duda cuando hacemos las lluvias de ideas para futuras acciones. Ahí es donde caen las primeras risas y son las más puras.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

—Siempre hay que sonreír más, es bueno y ayuda a sanar nuestra alma de las cosas malas que nos pasan.

¿Cómo está siendo la experiencia?

—La verdad es que es un lujo que podamos estar en el Art Lab ofreciendo servicios, mentorizajes y talleres. La experiencia es de 10 y cada vez viene más gente.

¿La inmigración es una bendición o una necesidad?

—Por desgracia para unos es una necesidad, pero creo que en lo que a la cultura se refiere, es una bendición. El flamenco es un estilo musical que se ha ido creando a través del viaje de los pueblos calés y nómadas. En el flamenco puedes ver la herencia de los distintos lugares que llegaron desde el Rajasthán y hay muchos estilos dentro de esta música porque integra todas las culturas.

¿Le parece, entonces, necesaria la multiculturalidad para incrementar la creatividad?

—Todo lo que nos rodea es algo creativo, cualquier objeto, un edificio, una calle, una palabra… todo esto ha sido pensado, estudiado antes de estar integrado en nuestra sociedad, por tanto, si eres observador y ese pensamiento lo enfocas a la creatividad, todo te puede servir.

¿Digital o analógico?

—Soy Millennial y de mediados de los 80 así que hablo los dos idiomas.

¿Somos los oscenses muy analógicos?

—Creo que somos muy de hacer las cosas en persona, como nos conocemos todos, nos gusta eso de ir a un lugar y por el camino coger algún capazo, pero esto, si eres una persona sociable, creo que es uno de los valores añadidos de vivir en esta ciudad. Hay una regla en la que dice que estamos a siete grados de cualquier persona del mundo, siempre digo que en Huesca estamos a dos. La digitalización es algo que nos guste o no tenemos que convivir con ello.

¿Orgullo altoaragonés y/o cosmopolitismo planetario?

—Esta es la más difícil, porque por un lado soy un acérrimo altoaragonés y muy orgulloso de ello. Pero siempre digo entre risas que soy moderno porque soy de capital de provincia. Puedo definirme como un cosmoprovincial altoaragonés (risas).

¿Quién es para usted un galáctico en su admiración?

—Mis padres, son lo más, ellos me han enseñado todo lo que soy. Pero también en mi vida están: Los silencios de Akira Kurosawa, la fé en el ser humano de Nietzsche, la filosofía de los Wu Tang Clan, los flows de 2Pac, el grito de Munch, la visión de Picasso y el humor chanante. Y made in Huesca: La banda sonora de Juanjo Javierre, la simplicidad de Carlos Saura, el universo de Isidro Ferrer, la pintura de Javier Aquilué, la cabeza de los Moca, la realidad de Burton, la ficción de Raúl Sunn, el paisaje de Paco o Jorge Agustí. 

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