Huesca

SABOR

Helados, la dulce tentación para aliviar el calor del verano

La venta comenzó en abril, y desde entonces se han formado largas colas, sobre todo los fines de semana a mediatarde

Los Italianos ofrecen los sabores de toda la vida, entre otros: pistacho, chocolate o leche merengada.
Los Italianos ofrecen los sabores de toda la vida, entre otros: pistacho, chocolate o leche merengada.
Elena Jordán

Boletus, foie, yema trufada o mascarpone. Son algunos de los sabores más exóticos que ofrece la heladería Elarte en su carta. Más de 100 sabores donde elegir, en un catálogo que aúna tradición e innovación.

Este establecimiento, ubicado cerca de la plaza de San Antonio, ha sido testigo de largas colas durante este verano. Miles de personas se han acercado hasta este punto para comprar su helado favorito, aunque no es el único producto. “Durante la ola de calor lo que más vendimos fue granizados. Incluso llegaron a agotarse algunos días”, comenta Virginia Carruesco, encargada del local.

Por lo general, el cliente conoce la carta y tiene decidido su sabor antes de entrar. Es el caso de José, que tiene clara su elección: “cucurucho de turrón de jijona”. Su acompañante, acaba de descubrir la opción de degustarlo con una “cucharilla de galleta”, una textura dura para soportar la bola de helado, pero lo necesario para poder ingerirla después.

Elaboramos todos los productos en Bierge. Trabajamos de forma artesanal, con materia prima natural, de nuestros huertos y sin gluten”, señala Virginia Carruesco.

La variedad de opciones y su elaboración con ingredientes naturales, sin aromas ni aditivos, probablemente sea su factor diferenciador. Su huerta, situada a los pies de la sierra de Guara, es uno de sus proveedores principales, aunque sus materias primas proceden de otras zonas de la provincia (trufa negra de Graus, melocotón y pera de Fraga, o frambuesas del valle de Pineta) e incluso de otras comunidades (plátano de Canarias, vainilla de Madcar o Maracuyá de Ecuador).

Muchos clientes eligen también el sorbete. Su base es de agua, no lleva materia animal y comparte la misma textura que el helado, una opción idónea para veganos e intolerantes a la lactosa. Por otro lado, también cuentan con sabores para diabéticos

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“El cliente pide igualmente helado para llevar. Muchas veces para experimentar en la cocina. En este caso eligen el de tomate rosa de Barbastro, que va muy bien con las ensaladas”, señala Virginia.

En cuanto al perfil del usuario, “oscenses, turistas nacionales e internacionales, sobre todo francés y americano”. El punto álgido fue San Lorenzo, aunque la venta se ha mantenido al alza prácticamente todos los días de verano, con especial afluencia los fines de semana, sobre todo viernes y sábado.

Los momentos con mayor afluencia son los de siempre: las tardes a partir de las 19:00 y por la noche, a partir de las 22:00 y hasta el cierre.

“Es un producto que conecta directamente con la memoria. Muchos vienen porque recuerdan el sabor de ese helado que tomaban de pequeños”
“Es un producto que conecta directamente con la memoria. Muchos vienen porque recuerdan el sabor de ese helado que tomaban de pequeños”
Elena Jordán

Tradición al estilo italiano

Otro de los destinos más concurridos este verano ha sido la heladería más antigua de la ciudad, Los Italianos, en la calle Coso Bajo. Este local, desde 1976 trabaja con la técnica del gelatto italiano

Sus fundadores, Jesús Riba y María Rosa del Valle, viajaron hasta el país del César para aprender la fórmula. “Este helado es el que te tomarías si viajas a Nápoles o Roma”. Su factor diferenciador es la cremosidad. “Es un producto que conecta directamente con la memoria. Muchos vienen porque recuerdan el sabor de ese helado que tomaban de pequeños”, comenta Jesús Riba, hijo del fundador y actual gerente.

2019 no tomó tanta fuerza como este 2022. “La gente ha venido con muchas ganas este verano”, asegura. Muchas tardes se han formado largas colas para pedir su producto estrella, aunque no es el único. También preparan granizados, con base neutra y frutas naturales, además de horchatas, la única cien por cien artesana de la ciudad.

No está claro cuál es la opción ganadora si hablamos de la eterna disyuntiva entre tarrina o cucurucho. “Quizás, por poco, sea el cucurucho. Además pueden elegir entre uno de chocolate y el de galleta de toda la vida, que también la elaboramos nosotros mismos”.

En cuanto a sabores, este local de toda la vida, conserva los más clásicos: “dulce de leche, chocolate, pistacho o leche merengada”, entre otros. “Va por generaciones”, apunta Jesús. “Los más pequeños piden el pitufo, de menta y chocolate, los de mediana edad prefieren el de pasas con tiramisú y los más veteranos suelen pedir helados de café o turrón”, concluye

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