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Beatriz, estudiante de Shangái: "Me sorprendí cuando llegué aquí. Huesca es muy diferente"

El Máster de Turismo ha atraído a un gran número de universitarios procedentes de China 

Los estudiantes Sam y Beatriz junto con Victoria Sanagustín, coordinadora del Máster en Turismo.
Los estudiantes Sam y Beatriz junto con Victoria Sanagustín, coordinadora del Máster en Turismo.
Elena Jordán

La historia que atesora la ciudad de Huesca es uno de los principales atractivos para el alumnado asiático del Máster universitario en Dirección y Planificación de Turismo del campus de Huesca. “Es una ciudad con mucho valor cultural e histórico, me llamó mucho la atención desde un principio”, confiesa Emma, estudiante china de la formación de posgrado.

Comenzó su carrera académica en Shangái con el grado en español; al finalizarlo, viajó a España por primera vez con destino a Toledo, donde cursó Humanidades, y ahora, desde hace un mes, se ha instalado en la ciudad de Huesca para especializarse en el sector turístico. “Creo que podría haber más visitantes de los que hay. Es una ciudad por conocer”, añade. 

Su corta estancia no le ha permitido hacer escapadas por el resto de la provincia, aunque tiene presente que durante el curso podrá conocer el turismo de montaña. Su proyección es trabajar en España, preferiblemente en una agencia de viajes. “Estaría bien quedarse aquí. Es una ciudad pequeña si lo comparas con las ciudades de China. Me he sentido muy acogida”, comenta.

Esta idea sobre la ciudad es una constante entre los estudiantes asiáticos, que ven en su pequeño tamaño una de sus mayores virtudes. Es el caso de Sam, que cursa su segundo año de máster en Huesca. Al igual que Emma, estudió español en Shangái y decidió viajar hasta Huesca a estudiar. “Lo bueno es que puedes ir andando a todos los sitios y no tardas tiempo” y en cuanto a su gente, “es muy próxima, te ayudan en todo momento”, señala. 

Su estancia en la provincia comenzó unos kilómetros más hacia el norte. Lleva dos años en Canfranc haciendo prácticas. “En Huesca hay muchos recursos turísticos, sobre todo en los pueblos. Es un territorio que gusta mucho al resto de españoles, creo que se podría promocionar todavía más”, asegura. “Me gustaría trabajar en una agencia o empresa de viajes y resaltar el valor de ciudades como esta”.

Beatriz, por su parte, viene del norte de China, cerca de Pekín. “Me encanta el turismo y decidí salir a estudiar el máster fuera para conocer mundo”. Cuenta que para formarse en España, existía la posibilidad de realizar sus estudios en Madrid, Barcelona y Huesca. “Estoy contenta con estar aquí. Estoy aprendiendo mucho”, reconoce. Su experiencia está siendo muy positiva, ya que “la ciudad es muy tranquila y segura”. Antes de llegar a la comunidad aragonesa “sólo conocía Zaragoza. Me sorprendí cuando llegué aquí.

Huesca es una ciudad muy diferente. Es pequeña, no sabía si era un pueblo. Las personas, la montaña, la nieve, todo es muy nuevo para mí. La relación con la gente es muy cercana. En china no existe ese vínculo entre personas desconocidas. Me siento muy acogida”, y turísticamente subraya “el valor histórico”. En su primer año de máster, no tiene clara qué salida profesional escoger, por el momento disfruta de su estancia en el Alto Aragón.

El patrimonio, revitalizador del turismo

La primera sesión del curso, el pasado miércoles 5, acogió una conferencia dedicada al papel del patrimonio como revitalizador del turismo cultural en el Alto Aragón, a cargo de la historiadora Natalia Juan.

La lección resaltó “el valor del patrimonio como un eje fundamental de nuestro turismo cultural, que está muy implicado en el territorio”. Huesca, explica Natalia Juan, “tiene un patrimonio natural y cultural muy rico. De hecho es de las provincias con mayores bienes de interés cultural, que es la máxima categoría que puede tener un bien. Hay que aplicar correctamente las estrategias para poder desarrollar toda esa riqueza en núcleos rurales de baja densidad de población, como es el caso de nuestra provincia”.

En este sentido, la participación ciudadana y la inversión pública es interesante, tal y como apunta Natalia Juan: “ya no sólo tiene que ser bidireccional, sino ir en múltiples direcciones. Es importante que como sociedad nos comprometamos con los retos culturales”.

Para servirse de un ejemplo, citó el enclave de San Juan de la Peña, al que define como “un gran filón turístico” de la provincia. La historiadora dedicó ocho años de estudio al conjunto monástico desde el punto de vista artístico. 

“Existen muchas fotografías antiguas en archivos públicos y privados que estamos rescatando para conocer la evolución del turismo desde el siglo XIX hasta la llegada de los medios de comunicación de masas”. 

De la fotografía directa al monumento a principios de siglo, donde se incorporaban elementos de fondo que permitían fechar la imagen, a las capturas fotográficas que actualmente se publican en las redes sociales y dan cuenta del patrimonio cultural de un lugar. “Somos relatores de los sitios a los que vamos. Los etiquetamos y los algoritmos hacen el resto del trabajo. Tan importante es ir allí, como que sepan que hemos ido. Incluso con los selfies, ya no importa tanto el monumento como la persona”, reflexiona Natalia Juan. 

Comprender el entorno y su funcionamiento permite, precisamente, establecer estrategias para dar a conocer más y mejor el potencial turístico de la provincia de Huesca. 

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