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Inmaculada Martínez: "Jamás debería perderse la calidez de entrar en cualquier tienda física"

Esta emprendedora pone punto final a una etapa, de casi treinta años, al frente de la tienda de bebés Micaela, que cierra sus puertas en la capital  

Inmaculada Martínez.
Inmaculada Martínez.
Ana Escario

¿Cuál es el emoticono que define su personalidad?

-Una carita sonriente. Es la expresión con la que siempre saludo al mundo.

¿El negocio es la negación del ocio o usted se divierte currando?

-Me he divertido toda la vida trabajando pese al esfuerzo que conlleva el estar día a día al frente. Lo considero una parte esencial en mi vida. Un pilar.

¿Cómo recuerda la puesta en marcha de Micaela?

-Tras el nacimiento de mi primera hija, en 1995, recuerdo ir paseando por la calle con el carrito cuando paramos en un escaparate de una tienda de bebés… por aquel entonces yo trabajaba fuera de Huesca, y mi pensamiento fue: “¿por qué no podría lanzarme a tener mi propio negocio en la ciudad para poder estar más tiempo cerca de mi hija?”. Me había dedicado durante ocho años a trabajar de cara al público y me propuse emprender. Comencé a pensar cómo me gustaría que fuese mi propio negocio y un año después, en mayo de 1996, Micaela abrió sus puertas en en la calle Amistad y conforme se fueron quedando vacíos los locales colindantes, gracias a pertenecer todos al mismo propietario, pudimos hacer en diferentes etapas una pequeña expansión. La última, y tal como está ahora, se inauguró en diciembre de 2010. También guardo mucho cariño a Micaela (Zaragoza), ubicada en la calle Doctor Cerrada durante seis años, cuyas puertas se cerraron en 2011.

¿Cuánto ha cambiado Micaela en estos años?

-Se ha adaptado, tanto en lo físico como en lo tecnológico, a lo que necesitaba cada tiempo o momento. Ha habido que hacer reformas, dar el salto a internet, entrar en las redes sociales… Nos hemos tenido que adaptar a los cambios, cada temporada había que renovarse: ir a las ferias (tanto en España como en el resto de Europa), aprender las novedades que salían al mercado y llegaban a la tienda, como sistemas de seguridad, nuevos productos, normativas… Una continua renovación. Siempre con la intención de estar al día para poder dar el mejor servicio y asesoramiento.

La sonrisa es el lenguaje universal de las personas inteligentes. ¿Sonreímos poco?

-No todo lo que deberíamos.

Supongo que en tantos años al frente de una tienda de bebés habrá visto muchas sonrisas, ¿no?

-Muchísimas. He tenido la suerte de trabajar en un negocio alegre, donde todas las personas entran con la ilusión que trae un nuevo nacimiento. Ver crecer a esos bebés ha sido una de las cosas más bonitas que me ha traído Micaela.

¿Fue la ilusión con la que llegaba su clientela lo que hizo que se decidiera a seguir aldente cada día?

-Totalmente, estaré eternamente agradecida a todas las generaciones que han pasado por la tienda. Han sido 27 años de dedicación al mimo, cuidado y asesoramiento de muchas familias. Gracias Huesca por el cariño de todos estos años.

¿Le parece que hay que ser muy valiente para abrir un comercio hoy en día?

-No es cuestión de ser valiente, si se tiene la idea, la ilusión, las herramientas y los motivos para crear un proyecto. Se debe intentar siempre. La vida tiene sus etapas. Yo, por supuesto, repetiría esta experiencia.

¿Digital o analógico?

-Digital en lo teórico y analógico en lo práctico. No deberíamos perder la cercanía de comprar en un negocio local, a pesar de lo fácil y cómodo que resulta hoy en día hacerlo a través de una pantalla.

¿Es necesario estar en internet y redes sociales hoy en día aun teniendo la tienda a pie de calle?

-Es necesario, pero jamás debería perderse la calidez que uno encuentra al entrar en cualquier tienda física.

¿Qué le parece, por su experiencia, cómo influye en una ciudad como Huesca tener el comercio abierto?

-Las ciudades necesitan tener vida y color en sus calles y el comercio a pie de calle lo tiene, se piensa mucho y se trabaja para dar ilusión con escaparates siempre muy pensados .

¿Es usted más de esperar o de reaccionar a las primeras de cambio?

-Creo que la paciencia es una de mis virtudes.

¿Qué es lo que le gusta exprimir hasta la saciedad?

-Los momentos compartidos con mis seres queridos.

Y, a partir de ahora, ¿ya sabe a qué dedicará su tiempo?

-Cuando se cierra una puerta se abren grandes ventanas. Una nueva etapa está por llegar.

¿Orgullo altoaragonés y/o cosmopolitismo planetario?

-Orgullo altoaragones siempre. Pero estoy abierta a la riqueza cultural que aporta el mundo.

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