Huesca

ecos/ ¿quién soy?

Marta Ochoa Castillo, una aprendiz de muchas disciplinas

Ejerce como arquitecta autónoma y recibió una beca para trabajar en Londres en el estudio de Norman Foster 

Marta Ochoa Castillo de niña y en la actualidad.
Marta Ochoa Castillo de niña y en la actualidad.
S.E.

A sus 28 años, a Marta Ochoa le cuesta encontrar una única forma de definirse profesionalmente y cuando se le pregunta por su actividad profesional verbaliza con determinación: “Me apunto a un bombardeo. No creo en los límites”. De ahí se entiende que diga que intenta “ser aprendiz de muchas disciplinas”.

Estudió Arquitectura en Madrid, aunque al principio iba a hacerlo en Barcelona. “Una corazonada, en el último momento” le hizo cambiar de opinión. Y estudió “Arquitectura, pero podría haber hecho Filosofía”, y es que en aquel momento, como ahora, a Ochoa le “interesaban muchas cosas”.

Hoy trabaja como autónoma, dedicándose a la arquitectura, a la consultoría creativa, para proyectos de identidad gráfica, visuales en 3D, portadas para discos o el arte para shootings.

En paralelo, es una de las cuatro integrantes de Casa Antillón -junto a Ismael López, Emmanuel Álvarez y Yosi Negrín-, un colectivo que funciona entre el arte, el diseño y la arquitectura, desde el que realizan reformas de locales o proyectos de interiorismo, hasta comisariado de exposiciones.

Así fue como surgieron inicialmente, llevando a la práctica el Trabajo de Fin de Grado de uno de ellos (Ismael) en la casa que este tenía en la calle Antillón de Madrid. “Nos dijo voy a hacer mi TFG sobre ‘El arte en el espacio doméstico’ y se me ha ocurrido hacer una exposición de arte emergente en mi casa. La voy a vaciar entera”. Reunieron a 36 artistas y la exposición, que generó colas a las puertas del edificio, fue visitada en un sólo día por más de 300 personas. “Pensábamos que no iba a venir nadie. No éramos conscientes de lo que estábamos haciendo”. Desde entonces no han dejado de sacar adelante proyectos, estando ahora a la espera de que salga uno en México.

Encuentra una suerte que sus padres alimentaran su afición a pintar y a otras disciplinas, como la música -que es “lo que más” le gusta del mundo y a la que también le gustaría dedicarse en un futuro- o el baile, y entre sus referentes hay tanta disparidad que entra Art Attack, Bricomanía, MySpace, Twin Peaks o Enric Miralles, uno de los arquitectos responsables del Palacio de los Deportes de Huesca. Un edificio que fue el objeto de estudio de su TFG y que le fascinaba hasta el punto de llamarlo “la catedral de Huesca”. Sin saber qué iba a sacar, investigó, pasando horas revisando documentación junto al arquitecto municipal Pedro Lafuente. Se fijó en uno de los rincones, “que parece una casa de lujo sin puertas, de hecho había ahí un colchón de una persona que estaba viviendo ahí hace mucho tiempo. Esa persona si tenía la sensación de que esa esquina era una casa”. Ochoa intervino el espacio con los muebles de la casa de sus padres, con la ayuda de un amigo. La acción le valió una beca Arquia, que la llevó a Londres a trabajar en el estudio de Norman Foster, “gracias al Palacio, todo viene de ahí”.

El trabajo de oficina no le convencía y volvió a Madrid, donde probó los rodajes, en el departamento de Arte para una serie de Netflix.

Quiere trabajar con marcas más grandes y con artistas a los que admira, “pero igual hay una nueva faceta que surge. Ojalá volver al cine, aunque no sea factible ahora mismo”.  

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