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Buenos números en la construcción en 2022 pese a la incertidumbre

El sector cierra el año con crecimiento de visados en vivienda nueva, licitaciones y reforma

Una de las promociones de vivienda privada residencial en la capital oscense.
Una de las promociones de vivienda privada residencial en la capital oscense.
Pablo Segura

El sector de la construcción en la provincia de Huesca cierra un 2022 que ha resultado ser mejor de lo que se preveía en los primeros meses del año, cuando la incertidumbre se acrecentaba por el alza en los precios de los materiales y de la energía y la inestabilidad geopolítica a raíz de la invasión rusa de Ucrania.

En la provincia de Huesca, “el cierre del año se puede calificar de positivo, teniendo en cuenta de donde partíamos”, afirma Sergio Aznar, vicepresidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Huesca, con el alza de precios y la coyuntura política, “que apuntaba a que podía darse una situación de crisis económica que sin duda afectaría al sector de la construcción, aún así se ha mantenido una situación de bastante estabilidad”. Aunque todavía falta analizar pormenorizadamente los datos del ejercicio, “a nivel colegial por el número de encargos, han sido cifras buenas, con un aumento de trabajo respecto a los años de pandemia y se ha recuperado los valores prepandemia”.

Buenos números también, según la Federación de Asociaciones de la Construcción de Huesca. El 2022 “en general para el sector ha sido positivo, especialmente el primer semestre” y se ha registrado “un crecimiento en los datos de visados en vivienda nueva, en licitaciones y en reformas-rehabilitaciones”, coincide su presidenta, Manuela Pastor. “No obstante, -advierte- las previsiones para este próximo 2023 son menos esperanzadoras de lo que se creía siendo inferiores las previsiones de crecimiento.

Unas valoraciones que coinciden con la que hace el Consejo General de la Arquitectura Técnica, en el RICS-CGATE Spain Construction Monitor del tercer trimestre de 2022, que aunque registra un ascenso en el índice de actividad durante el primer semestre del pasado año, señala que este valor desciende entre julio y septiembre por debajo de cero, es decir, deja de crecer, y advierte de un “estancamiento” en el ámbito privado no residencial y de infraestructuras, a doce meses vista.

El aumento de precio en los materiales

Un saldo anual que en la provincia hubiera sido mejor si no hubiera sido por el aumento de los costes de materiales, “que desde la guerra en Ucrania no han parado de subir”, llegando al 30 % actual aunque “ahora se están manteniendo”, añade Pastor, y que ha lastrado la recuperación de un sector que goza de “un 100 % de empleabilidad”.

Esto se traduce en que “ha habido que recalcular proyectos”, explica Aznar, dándose casos, por ejemplo, “en algunas obras públicas sobre todo, en los que los proyectos se han quedado en el aire o las obras no han podido ser licitadas”, pues el tiempo que generalmente pasa entre que se prepara un proyecto y se licita la obra ha sido una autopista en línea recta y ascendente para el incremento de los costes de construcción, yendo a la contra de las empresas que había realizado esos proyectos y que, en algunos casos, “no han podido llegar a presentarse”, indica Aznar.

Lo mismo en la construcción de vivienda privada, donde la repercusión de los precios es más a largo plazo y donde “en muchas ocasiones se ha traducido en una reducción de los márgenes para la empresa de construcción para poder mantener algunos precios al cliente final”, recuerda Pastor, que advierte que 2023 llega marcado además de los precios de los materiales, por la inflación, la subida de intereses a gran ritmo lo que dificulta la compra de obra nueva, y la “falta de mano de obra cualificada que se está convirtiendo en un gran problema, amenazando el trabajo de reformas y rehabilitaciones que llegará con los Fondos Europeos y para el trabajo diario que muchas veces hace que se rechacen trabajos o no puedan cumplirse plazos de entrega por falta de personal”. 

Fondos de lo público

Esos fondos europeos son “una importante inyección económica que se irán notando más este 2023, pues algunos son de gestión lenta como los de rehabilitación energética para edificios”, explica Aznar. Un movimiento que ya ha empezado este año que ha acabado en la rehabilitación dirigida a lograr una mayor eficiencia energética en viviendas de particulares.

También “que la DPH lleve dos años incrementando su cantidad del plan provincial de obras, ha permitido a los ayuntamientos tener más fondos para mejoras y reformas en los municipios”, añade

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