Opinión

Paro, escucha activa frente a los problemas estructurales

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  • Diario del Altoaragón
OPINIÓNACTUALIZADA 05/03/2019 A LAS 01:00

Estos dos últimos domingos, hemos leído en este diario tanto a la consejera Marga Gastón como al presidente de los empresarios aragoneses, Fernando Oliván, sus convicciones de que el diálogo y la consecuente paz social han sido el gran factor determinante en la progresiva resolución de la crisis y la consecuente salida paulatina en condiciones de competitividad. Efectivamente, la conversión incluso en ley del clima para buscar todos los consensos de manera efectiva a través de la concertación de todos los agentes sociales y de las administraciones representa una garantía de que, en nuestra comunidad autónoma, se ha ejercido esa estrategia planificada de la escucha activa, que constata que cada oyente ha entendido a cada hablante y que ambos rechazan, en esa interlocución virtuosa, el desprecio de los planteamientos externos por el simple hecho de no coincidir con los propios.

Desafortunadamente, la escucha activa rubricada en su origen por Carl Rogers no representa una actitud presente en la política internacional ni en la nacional española, donde se estila una parálisis real de las aptitudes de la empatía, y de esa manera las posibilidades de enriquecer el debate y la gestión a través de la concurrencia de pareceres perece en manos de la intransigencia. La reacción a los datos del paro, entre la autocomplacencia gubernamental y la sobreactuación opositora, extendida a las terminales mediáticas, dificulta un debate sereno en el que hallar fórmulas, cauces y soluciones para un problema estructural de primer grado, para el que no sirven los artificios ni la destrucción, sino básicamente la responsabilidad. Y, en este compromiso, tiene un rol indispensable la escucha activa. So pena de perder de vista lo esencial y la afección ciudadana.

Diario del AltoAragón

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