Opinión

El intríngulis de las confluencias políticas

Por
  • PASCUAL ASCASO
OPINIÓNACTUALIZADA 11/03/2019 A LAS 01:00

Las confluencias políticas interesadas van a ser tantas y tan variadas las que se van a dar en estas triples elecciones -locales, autonómicas y generales- a lo largo de apenas treinta días, que va a ser preciso hacer un máster en esta materia para poder votar con cierto criterio y poder elegir al menos malo, porque bueno no hay, por mucha salsa que le pongan al plato mixto que pretenden servirnos y por mucha filosofía barata con la que procurarán adornarlo.

Les pondré un simple ejemplo de confluencia de los que en el ámbito de las elecciones municipales se va a dar en Huesca para elegir concejo: Independientes + Podemos + Equo + ¿IU + ¿Cambiar = "Con Huesca". Tomando este ejemplo como botón de muestra, echen ahora ustedes cuentas cuántas confluencias más se darán para formar el Ayuntamiento de Huesca, cuántas para las elecciones autonómicas y cuántas para las elecciones generales; teniendo en cuenta, además, que las confluencias para las municipales pueden ser distintas que para las autonómicas y que para las generales pueden ser otras totalmente diferentes y dispares a las locales y a las autonómicas. ¿Exagero cuando digo lo del máster Las cosas hay que hacerlas más sencillas para evitar confundir al votante y tratar de animar a los ciudadanos a pasar por las urnas. Ya verán como la abstención crece como la espuma con este confusionismo. Con este intríngulis habrá quien prefiera no hacer uso de su derecho por encontrarse perdido ante tal amalgama de siglas e ideas, mientras que otros dejándose llevar por las siglas que ya conoce y que le resultan tradicionales -Podemos, PP, PSOE, C"s y Vox- voten, echándose la manta a la cabeza, a uno de ellos simplemente por aquello de hacer uso de su derecho pero sin más análisis, y aquí paz y allá gloria. En definitiva va a seguir habiendo un bipartidismo PP, PESOE, aunque no en solitario como lo era antes.

La verdad es que nos ha tocado en suerte una hornada de políticos cual pan sin levadura, con un ego exagerado, locos por su medrar personal y el de su partido, con la credibilidad por los suelos, con una falta grande de empatía, incumplidores de lo que prometen, practicantes de la zancadilla, enemigos del pacto, capaces de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo, con menos preparación intelectual de la que quieren hacer ver y con una capacidad para gobernar que deja mucho que desear.

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