Opinión

La denominación de origen Ternasco de Aragón

Por
  • ANTONIO VALDÉS PALACIO
OPINIÓNACTUALIZADA 30/03/2019 A LAS 01:00

Los aragoneses podemos presumir y deleitar nuestro paladar con ese ternasco de Aragón criado en el monte como se hacía antaño. Mi hermana, mi sobrina y mi cuñado, que viven en un pueblo a 25 km de Valencia, cuando suben a vernos a Huesca nos traen jamón de Teruel delicioso y nosotros con mi madre les compramos ternasco para comer y para que se lo lleven. "Qué suerte tenéis de poseer este manjar", dice mi hermana. "En Valencia comemos cordero de segunda o tercera división". Yo, que soy más labrador que san Isidro y más animalero que san Antón, me da verdadera lástima que amigos míos, trabajando de sol a sol, no sepan sacar un sueldo siendo pastores. Esta gente hace una doble labor importantísima para la sociedad. Por un lado llevan a nuestro plato un verdadero manjar del jardín del Edén, por otro lado limpian los montes apacentando para evitar incendios forestales. Cada día se van cerrando más explotaciones y es vergonzoso que el gobierno central junto con el autonómico no pongan una subvención alta por oveja para que la gente no pegue el cerrojazo y además se animen más ganaderos a iniciar la actividad. Yo sé que lo harían porque nuestros hombres del agro son muy trabajadores y muy emprendedores. Estoy cansado de ver cómo en este país sólo hacen que crear puestos de trabajo de funcionariado mientras que los agricultores y ganaderos cuidadores de nuestro ecosistema están desesperados porque no pueden vivir con su trabajo. Menos funcionariado, que ya sobra, y más dinero para el campo.

Señores políticos, les suplico que si leen este artículo reflexionen sobre la doble labor trascendental de la ganadería ovina y entre el gobierno central y la DGA adicionen una cantidad buena a las subvenciones PAC para que no se pierda la profesión en nuestra región.

Para acabar este artículo me voy a poner un poco nostálgico recordando mi niñez en Angüés donde habría unas 6.000 ovejas y ahora sólo quedan 300. Qué bonito era verlas con el pastor delante junto con los perros fieles a sus órdenes, detrás de las ovejas con sus esquillas y a la par los cabritillos dando brincos circenses. Me gustaría volver a ver esa imagen y vivir esos momentos que son parte del reino de Aragón y de mi corazón.

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