Opinión

¿Rencor académico o fiscalidad excluyente?

Por
  • CARLOS GARCÍA MARTÍNEZ
OPINIÓNACTUALIZADA 15/05/2019 A LAS 02:00

Dentro del mal ambiente de los recientes careos entre los líderes de los principales partidos, más allá de palabras feas y datos tramposos, destacó, a mi entender, por grosera y perversa, la entrega a Pedro Sánchez de un ejemplar de su tesis doctoral por Albert Rivera, quien, por cierto, cursó estudios de doctorado que abandonaría sin doctorarse ni presentar tesis. La de Pedro se superó en una Universidad libre de toda sospecha, además de cursar un máster en economía en la Universidad de Bruselas y un Programa de Liderazgo para la Gestión Pública en la escuela de negocios IESE de la Universidad de Navarra.

Escucho ahora, con el mismo protagonista, en la rueda de prensa tras reunirse con Pedro Sánchez, que entre los rechazos a su programa están los nuevos impuestos: "Ellos quieren machacar a las familias a impuestos, nosotros protegerlas… una subida fiscal que afecta de lleno a las clases medias y trabajadoras", ha declarado. Pues bien, como la madre de todas las reformas es la reforma fiscal, lean lo que escribe la prensa económica sobre ello, con mis comentarios y aclaraciones: "El Gobierno envió a Bruselas su hoja de ruta para los próximos años. En ella se prevé un aumento de la presión fiscal del 2%, hasta el 37,2% en 2022".

"Se pretende obtener en el primer presupuesto unos ingresos extra de 5.678 millones, para lo que se han creado dos nuevos impuestos y modificado otros". Los nuevos son "la tasa Google", que afectará a grandes empresas con facturación de 750 millones a nivel mundial y de 3 millones en España y el de "transacciones financieras", que gravará con un 0,2% la compraventa de acciones emitidas en España de empresas con capitalización bursátil de más de 1.000 millones. Entre los dos se recaudarían 2.050 millones. No se gravará la compra de acciones de pymes y empresas no cotizadas".

Además se modifican otros. El de sociedades (1.776 millones), que afecta a las grandes empresas y rebaja un 2% a las pequeñas y medianas. El impuesto a las grandes fortunas, con un aumento del 10% a los patrimonios de más de 10 millones (339 millones). El IRPF, con un incremento del 2% a partir de los 130.000 euros y del 4% a partir de 300.000 euros anuales. La recuperación del fraude fiscal y limitación de pagos en efectivo (828 millones). La Iglesia católica pagaría el Impuesto de Bienes Inmuebles excepto cuando los use Cáritas para acción social.

El impuesto al diésel (670 millones) es la única medida que afectará al ciudadano medio con un vehículo que utilice ese carburante. Se calcula que haciendo quince mil kilómetros al año supondrá unos tres euros al mes. De la subida estarían excluidos los profesionales del transporte.

No cabe en este escrito enumerar los beneficiarios de ese aumento de recursos del Estado, pero entre otros destacaré la recuperación del subsidio para mayores de 52 años; las rebajas del IVA a los servicios veterinarios –que favorece a los ganaderos- o a los productos de higiene femenina. En los 10 meses de Gobierno socialista se ha subido un 22% el salario mínimo, un 1,6% las pensiones y un 3% las mínimas no contributivas; se aumentó el sueldo de los funcionarios; se equipararon las bajas de maternidad y paternidad y se recuperó la sanidad universal, entre otras medidas.

El saldo entre los impuestos nuevos y su empleo es favorable para la inmensa mayoría de los ciudadanos pero muchos solo aceptan opiniones que refuercen lo que creen. ¿Por qué tantos votan contra sus propios intereses El propio Fondo Monetario Internacional aconseja aumentar los impuestos a los ricos. Búsquense un momento relajado para pensar y decidir lo que les conviene votar, electores, y olvídense de hábitos para no patear sus propios traseros.

Cabe preguntarse si lo que pretende Rivera con su bloqueo es que el Gobierno precise votos independentistas para después acusarle de algo que él pudo evitar.

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